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Guardiola lee un manifiesto que pide ayuda internacional “contra el Estado autoritario”

El soberanismo sube el tono por el referéndum y exige no negociarlo

Pep Guardiola, con una urna en la lectura del manifiesto.

Dos días después de que Carles Puigdemont anunciase la fecha y la pregunta del referéndum de independencia, las entidades soberanistas elevaron este domingo el tono, en un acto que ha reunido a miles de personas, y han exigido al presidente catalán que no negocie con Mariano Rajoy en el tiempo que queda hasta el 1 de octubre. Los convocantes aseguraron que la consulta se celebrará “aunque el Estado no lo quiera”, según reza en el manifiesto que leyó el entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, “La única respuesta posible es votar”, dijo.

El acto, convocado por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), reunió a “decenas de miles de personas”, según los organizadores, y más de 30.000, en opinión de la Guardia Urbana de Barcelona. El Gobierno catalán en pleno estuvo presente, junto a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y los cuatro condenados por el 9-N: Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs.

Los oradores subieron el tono habitual de sus críticas al Gobierno central, reforzados por el anuncio de la fecha y la pregunta. Así, llamaron a no hacer caso de “las amenazas”, ni de las opiniones de que “cada vez están más solos”, como aseguró el pasado viernes el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo. Y no solo eso, sino que reclamaron al president Carles Puigdemont que no dé ni un paso atrás. “Las urnas nunca se negocian. Sabemos que España querrá negociar en el tiempo que falta, pero os pedimos que no negociéis”, reclamó Jordi Sànchez, presidente de la ANC.

En esa espiral verbal y de reto a las instituciones, Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural auguró: “No tendréis bastantes cárceles para encarcelar al pueblo de Cataluña”. Sánchez recogió la expresión y la amplió: “Ni cárceles, ni jueces, ni agentes de la fuerza pública para impedir el referéndum”. Por su parte, Neus Lloveras, presidenta de la AMI, entidad a la que están adheridos 787 de los 948 municipios catalanes, ofreció a la Generalitat el apoyo de esos Ayuntamientos en todo lo que haga falta para asegurar el éxito del referéndum: desde la cesión de locales a cualquier tipo de servicios que sean necesarios.

El acto, celebrado a los pies de las cuatro columnas de Montjuïc que evocan las cuatro barras de la senyera, estuvo cargado del simbolismo habitual de estas citas previo a los discursos. Así, fueron apareciendo en el escenario una veintena de personas de diferentes ámbitos profesionales con una urna de metacrilato vacía para reclamar el referéndum: desde una mujer a punto de dar a luz hasta el histórico líder de la Unió de Pagesos, Pep Riera. El último fue Pep Guardiola, exentrenador del Barça y último de la lista de Junts pel Sí por Barcelona en las elecciones autonómicas del 27 de septiembre de 2015.

Asistentes con un compromiso inquebrantable

Blanca Cia

Un cronómetro sobre las pantallas marcaba la cuenta atrás hasta el 1-O. El termómetro se encaramaba ligeramente por encima de los 30 grados en la avenida Reina Maria Cristina, una de las pocas de Barcelona que no da ni una sola concesión al sol de justicia. Pese a ello, miles de personas se arrecimaban —eso sí, sin apretujones— desde la plaza de Espanya a las cuatro columnas de Montjuïc que se recuperaron hace siete años como réplica de las que Puig i Cadafalch levantó en 1910 y derribó la dictadura de Primo de Rivera en 1928. Las esteladas se convirtieron en aliadas tanto para tapar cabezas como para improvisar toldos con las banderas. El merchandising tampoco faltó a la cita y se podían comprar pequeñas banderas con el sí a la pregunta. Como en todas las concentraciones del procés, los asistentes estaban entregados ya de partida. Aunque la respuesta en forma de aplausos y gritos de “in-de-pen-den-cia” arreciaban según quien tomaba la palabra: con más fuerza si el que intervenía era David Fernández, exdiputado de la CUP, y con menos brío si se trataba de alguna personalidad no tan identificada con la “movida indepe”.

Edades para todos los gustos, probablemente con más peso de la madurez, muchas familias jóvenes con niños y también parejas. El compromiso está fuera de toda duda: muchos reconocían que no habían faltado a ninguna de las concentraciones, como una familia que ha ido creciendo al tiempo del procés. Al principio la pareja, luego con el primer crío y ayer ya con dos. Ni siquiera la eventual posibilidad de concentraciones en los meses de verano —“si hacen falta”, como dijo Jordi Sánchez, presidente de la ANC— parecía importunarles. La consigna la tienen clara: lo que haga falta.

Guardiola leyó en catalán, castellano e inglés un manifiesto que endurece los reproches al Gobierno de Rajoy y a algunos de sus ministros. “Los catalanes hoy somos víctimas de un Estado que ha puesto en marcha una persecución política impropia de una democracia en la Europa del siglo XXI”, asegura el documento, en el que para sustentar la afirmación se mete en el mismo saco al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, a las “unidades de policía política que elaboran pruebas falsas contra nuestros gobernantes” y a la “persecución policial” contra Artur Mas “por poner las urnas”. En realidad, el expresidente de la Generalitat fue condenado por desobediencia al Tribunal Constitucional por seguir adelante con la consulta del 9-N y no hacer caso a la suspensión acordada cuatro días antes.

Apoyo internacional

El manifiesto asevera también que “el Estado español persigue incluso el debate político” y afirma que se trata de una “amenaza” del Gobierno que afecta a “todos los demócratas”, entre los que se citan al Gobierno catalán, al Parlament, a su presidenta, a su Mesa, “incluso a la función pública” y a los “empresarios que se ven presionados por la fiscalía y la policía judicial”. La expresión hace referencia a la advertencia que hizo el Gobierno de Rajoy de que los funcionarios podrían incurrir en delito si colaboran en el referéndum, al igual que las empresas suministradoras de urnas.

Frente a esa situación, el documento que leyó Guardiola reclama “más democracia” y pide ayuda a la comunidad internacional. “Apelamos a todos los demócratas de Europa y del mundo a que nos apoyen en defensa de los derechos hoy amenazados en Cataluña”, así como a enfrentarse “a un Estado autoritario”.

Las entidades soberanistas insisten en el texto en que “cuando el Gobierno de Cataluña cumpla con el mandato democrático no estará solo”. Por ello el manifiesto concluye con que seguirán apoyándole y exigen poder votar. “Ahora que quieren secuestrar la voz de la democracia más que nunca, acudiremos a las urnas”.

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