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Los sindicatos tachan la gestión de Telemadrid de “despilfarro”

El presidente del comité de empresa habla de "red clientelar" cuyo coste obligó a despedir a 861 trabajadores

Luis Lombardo, presidente del Comite de Empresa de Telemadrid durante la comisión.

Luis Lombardo, presidente del comité de empresa de Telemadrid calificó este martes de "amiguismo" y "despilfarro" la gestión realizada en los últimos años en el ente público. Según Lombardo, la expresidenta regional, Esperanza Aguirre (PP), creó a partir de 2003 una "red clientelar" en la cadena, al pagar salarios escandalosos a los directivos, sobrecostes en programas, contratar profesionales y personas vinculadas al PP y comprar derechos del fútbol cuando la dirección financiera de Telemadrid lo desaconsejaba. "Las víctimas de esta pésima gestión son los 861 trabajadores despedidos", ha subrayado Lombardo. El responsable sindical ha sido el único compareciente en la Asamblea, aunque también estaba prevista la asistencia (que es voluntaria) de Manuel Soriano, presidente del Consejo de Administración de Radio Televisión de Madrid (RTVM) hasta 2013.

Soriano, director general de la cadena entre 2003 y 2007, alegó días atrás un compromiso ineludible para no asistir a la comisión parlamentaria de endeudamiento y gestión pública, aunque ha mostrado su "plena disposición a comparecer en otra fecha", según la presidenta de dicha comisión, Lorena Ruiz-Huertas (Podemos). Los grupos políticos han lamentado que Soriano o algún otro directivo no haya dado sus explicaciones sobre la gestión de Telemadrid.

Sin su comparecencia, la sesión "ha quedado un poco coja", sostuvo Ricardo Mejías (Ciudadanos). "Todavía está pendiente la asunción de responsabilidades por tantas cosas que se han hecho mal", ha valorado Mercedes Gallizo, del PSOE. Para Juan Antonio Gómez Angulo (PP), para estudiar el endeudamiento y la gestión de la cadena "hay que traer a los directivos y así tener una idea global". En su opinión, que esto no haya sucedido "no es culpa del señor compareciente, sino del grupo que pidió la comparecencia (Podemos)".

Lombardo, visiblemente nervioso, enumeró de forma pedagógica "las cosas más significativas que pasan en nuestra empresa". Todas ellas las resumió con dos palabras que, en su opinión, han estado presentes en la gestión de la cadena en los últimos años: "amiguismo" y "despilfarro". El presidente del comité de empresa señaló que las víctimas de la "pésima gestión" son los 861 trabajadores despedidos "por presuntas razones económicas".

Además, aseguró que los responsables "son los mismos que hacen bandera de la austeridad en el gasto público mientras facilitan negocios privados al entorno político-mediático del gobierno madrileño a cargo de las arcas públicas". El sindicalista acusó a los gestores de permitir salarios escandalosos, contrataciones de programas y colaboraciones profesionales a precios desorbitados y con pésimos resultados de audiencia. "Todo esto permitió obtener el apoyo mediático de una inmensa red que apoyaba a Esperanza Aguirre y presentar lo ocurrido en nuestra empresa como prueba irrefutable para justificar su cierre, privatización o desmantelamiento".

Precios "desorbitados"

En opinión del presidente del comité de empresa, los precios que se pagaban en Telemadrid por ciertos programas y profesionales eran "desorbitados" y estaban "fuera del mercado", lo cual suponía un derroche para la cadena. "Si la televisión pública no se puede permitir esos gastos, que no se contraten". Lombardo ha enumerado los beneficios que han tenido, en esta etapa, diferentes profesionales como Fernando Sánchez Dragó, al que por 373 programas de sus Noches Blancas, de 55 minutos de duración y una audiencia del 3,2%, pagó un total de 2,3 millones de euros. Además, Telemadrid contrató con el escritor otro programa, Dragolandia, del que solo se grabaron cuatro ediciones, que costaron al ente público, según Lombardo, 428.000 euros. Sánchez Dragó fue, además, el presentador de Diario de la Noche entre 2007 y 2008, por lo que facturó 160.000 euros más. En total, su productora tuvo ganancias con la cadena por valor de 2,9 millones.

No es el único caso. Los beneficios que el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga tuvo con el ente público ascendieron a 8,6 millones, que fue el montante que facturó la productora en la que trabajaba, New Atlantis. Cada uno de los programas de Madrid Opina (un programa semanal de actualidad política) que grababa costaba 45.000 euros (el 10% era para el presentador, el propio Buruaga). A esa cantidad, habría que incluir "los medios técnicos que ponía Telemadrid".

Cuando en 2010 se realizó el programa íntegramente con medios internos de la casa, su precio fue de 13.000 euros, ha explicado Lombardo. Otro de los nombres que ha puesto sobre la mesa el único compareciente de hoy es el del periodista Hermann Tertsch, colaborador habitual de Telemadrid desde 2008. "Calculamos que ha podido facturar un millón de euros" por su participación, "de dos minutos", en varios programas, "lo que un empleado medio de Telemadrid no ganaría en 40 años de carrera profesional". Además, "Telemadrid abonó la asistencia jurídica del señor Tertsch por un asunto personal, con un coste de 30.000 euros". Otro "afortunado" fue Melchor Miralles, director de El Mundo TV, que en poco más de dos años facturó 2,8 millones de euros por colaboraciones con el ente público madrileño.

"¿Por qué no tenemos el Telemadrid ni el dinero que teníamos?", se ha preguntado el parlamentario Hugo Martínez Abarca (Podemos), partido que pidió las comparecencias de Lombardo y Soriano."Telemadrid fue lo que nos hizo sentirnos orgullosos de ser madrileños, pero pasó a ser parte de la propaganda del PP".

Según Martínez Abarca, se han visto suficientes casos de cómo se puso la cadena al servicio de "sacar recursos públicos para intereses privados". Podemos, al igual que el PSOE, ha sido muy crítico con la posición de Ciudadanos, que hace unas semanas consensuó con el PP la nueva ley de la Radio Televisión de Madrid, aprobada el 23 de diciembre. "Ciudadanos permite que sigan los mismos, es incomprensible", ha afirmado la socialista Mercedes Gallizo. El representante de la formación naranja en la comisión, Ricardo Mejías, pidió a Lombardo un informe más detallado de todo lo expuesto. Para Juan Antonio Gómez Angulo, del PP, "no todos los males de Telemadrid empiezan en 2003", ya que durante la presidencia regional del socialista Joaquín Leguina, ya se planteó la posibilidad de privatizar la cadena. Además, Gómez Angulo espetó a Lombardo que la crítica a periodistas (afines al PP) le desenmascaraba. "De mi color político no hay dudas a estas alturas", le respondió el representante sindical.

Cine y fútbol, origen "del saqueo"

El presidente del comité de empresa de Telemadrid, Luis Lombardo, ha explicado en la comisión que no solo el sobrecoste de programas o los salarios "bochornosos" de los directivos supusieron "el descrédito y el saqueo" de la cadena. Las decisiones adoptadas, en su opinión, poco tenían que ver con la racionalización del gasto público. Entre esas decisiones estuvo financiar con casi 17 millones de euros el largometraje Sangre de mayo, una película dirigida por José Luis Garci que pretendía conmemorar el bicentenario el levantamiento popular de Madrid contra el invasor francés. La obra fue estrenada el 2 de octubre de 2008, cinco meses después de lo que estaba previsto. "Telemadrid tiene el dudoso honor de haber dado la mayor ayuda del cine español en su historia, por sospechosa", afirmó Mejías (Ciudadanos). Para Gallizo (PSOE), "la obra se financió por encima de lo permitido, las competencias de cine las tiene el Ministerio de Cultura".

Otro de los campos de batalla que ha desgranado Lombardo como motivo de las pérdidas de Telemadrid están en el contrato de los derechos audiovisuales del Atlético de Madrid y del Getafe. Según el representante sindical, no hubiese sido posible adquirir tales derechos "sin la participación activa del gobierno regional en los acuerdos, a pesar de que se asume que los números generan déficit, tal y como desvelan los correos de Blesa". Telemadrid y Caja Madrid crearon una sociedad en 2007, Madrid Deporte Audiovisual (MDA), para comprar los derechos del fútbol a partir de la temporada 2009-2010 por cinco años por un montante de 270 millones. La operación se llevó a cabo a pesar de que las recomendaciones de la dirección financiera del ente público lo desaconsejaron. Las pérdidas, según Lombardo, han superado los 24, 4 millones de euros y terminó llevando a MDA a un concurso de acreedores.