El pacto de Junts pel Sí y la CUP fracasa en el primer pleno

La oposición rechaza una enmienda del Ejecutivo para retrasar la devolución de la paga extra

La estabilidad que Junts pel Sí presumió de tener en el Parlament no ha llegado ni al primer pleno ordinario de la legislatura. La CUP votará hoy junto a la oposición una propuesta de resolución que reclama que se devuelva a los funcionarios la paga extra de 2012. Una primera derrota del Gobierno de Carles Puigdemont, que hoy presentará la estructura de su Ejecutivo a los diputados. La votacion no tiene efectos prácticos —la propuesta no es de obligado cumplimiento— pero cotiene un claro mensaje político: Junts pel Sí lo tendrá difícil para asegurar la estabilidad del Ejecutivo en la Cámara catalana. La coalición intentará hasta última hora negociar la enmienda con la CUP y el resto de partidos para evitar su primera derrota.

La primera imagen de unidad que quería mostrar la coalición de CDC y ERC duró pocas horas: la diputada Gabriela Serra asistió a parte de la reunión del grupo parlamentario de Junts pel Sí para cumplir con el acuerdo que establece que ella y Benet Salellas (que excusó su ausencia) participarán "en la dinámica parlamentaria" del grupo mayoritario.

La presencia de Serra, apuntan fuentes presentes en la reunión, fue únicamente protocolaria. Lejos de integrarse en el grupo, solo acudirá a parte de los encuentros de los diputados de Junts pel Sí, en las discusiones que sirvan para coordinar la actividad en el pleno y asegurar que en las votaciones clave la coalición no saldrá derrotada. Su papel se irá concretando las próximas semanas. Ayer ni entró en el debate de la propuesta que divide a la CUP y Junts pel Sí.

Ambos partidos intentaron rebajar su discrepancia. El diputado Pere Aragonès, recién nombrado secretario general de Economía, aseguró que el voto de la CUP no compromete la estabilidad del Gobierno, aunque podría afectar al Presupuesto si se llevara a cabo: devolver la paga extra a los funcionarios supondría, según Aragonès, un gasto extra de 480 millones. La CUP se quedó con la primera parte del argumento: "No rompemos el acuerdo, no entendemos que se ponga en riesgo la estabilidad del Gobierno", mantuvo el diputado Albert Botran.

Los anticapitalistas subrayarán en el primer pleno ordinario su independencia respecto a Junts pel Sí. Pese a que el expresidente Artur Mas presentó el acuerdo con la CUP —que significaba su renuncia— como un seguro de la estabilidad parlamentaria, la realidad lo desmiente. Los consejeros del nuevo Gobierno, con el vicepresidente Oriol Junqueras y la titular de Presidencia Neus Munté a la cabeza, ya admitieron que será difícil asegurar la victoria en la mayoría de votaciones del Parlament. La prueba de fuego vendrá con la redacción de unos nuevos Presupuestos, para los que el Ejecutivo no tiene la mayoría garantizada.

La paga extra no fue el único rifirrafe entre Junts pel Sí y la CUP: los anticapitalistas exigieron a la Generalitat que reconsidere su decisión de mantenerse en la causa judicial por los disturbios provocados por el desalojo de casa okupa de Can Vies.

Después de que el Gobierno catalán asegurara el lunes que se retiraría de la acusación popular de siete casos, como pedía la CUP, ayer concretó que seguirían en el de Can Vies. Munté pidió "tranquilidad" a los Mossos inquietos con la retirada en el resto de acusaciones y mantuvo que el pacto con la CUP, partido muy crítico con el cuerpo policial, no lastrará la relación del Gobierno con la policía.

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