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Castedo dimite en Alicante acosada por la corrupción

La alcaldesa del PP se marcha tras desafiar a la dirección del partido

La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, anunció ayer su dimisión dos años después de ser imputada por corrupción urbanística y tras desafiar en repetidas ocasiones a la dirección del Partido Popular que, desde hace meses, reclamaba su renuncia.

Castedo recurrió ayer a su habitual desparpajo para difundir su renuncia, como alcaldesa y como concejal del Ayuntamiento de Alicante, a través de su cuenta en Facebook y antes de irse de vacaciones. En las redes sociales la ya exalcaldesa publicitó su renuncia, reiteró su inocencia y justificó su decisión “difícil y meditada durante mucho tiempo”. “Por encima de mi figura como alcaldesa”, afirmó, “está una persona que es mujer y madre de dos niñas a las que tengo que proteger. No creo que sea necesario decir nada más”.

Últimas renuncias en el PP valenciano

  • Sonia Castedo. Alcaldesa de Alicante imputada por delitos urbanísticos. Dimitió ayer tras dejar en mayo el acta de diputada autonómica, imputada en el caso Brugal.
  • Juan Cotino. Dejó la presidencia de las Cortes Valencianas en octubre, pocos días antes de ser imputado en la pieza del caso Gürtel que investiga los contratos de la visita del Papa a Valencia.
  • David Serra. Exvicesecretario de Organización del PP valenciano, abandonó el escaño del Parlamento regional a primeros de septiembre, imputado y procesado en distintas piezas del caso Gürtel.
  • Lola Johnson. Consejera con Francisco Camps y con Alberto Fabra. Renunció a la secretaría autonómica de Comunicación a finales de mayo, imputada por gestión como directora de Canal 9.
  • Luis Díaz Alperi. Exalcalde de Alicante, que promocionó a Castedo tras su marcha. Abandonó el escaño en las Cortes Valencianas en abril pasado, procesado por delito fiscal e imputado en el caso Brugal.

Su situación se había hecho insostenible hace mucho tiempo, especialmente después de que el pasado mes de noviembre Castedo desafiase a la dirección nacional del PP, que le había reclamado la dimisión para evitar su presencia en un acto oficial con el rey Felipe VI y con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en Alicante. La alcaldesa, fiel a su estilo, hizo caso omiso y se fotografió con el Rey, aunque no con Rajoy.

El vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano, no ocultó su satisfacción. “Es una decisión que le va a venir bien a Castedo y que a nosotros también nos viene bien”.

Castedo está imputada en dos causas judiciales por corrupción urbanística. En el caso Brugal, desde octubre de 2012, por supuestos delitos de cohecho, tráfico de influencias y uso privilegiado de información derivados del amaño del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Alicante en favor de los intereses del promotor Enrique Ortiz. Y en el caso Rabassa, una pieza separada de Brugal, desde el pasado mes de septiembre, por supuesta prevaricación y tráfico de influencias en la tramitación de una macrourbanización de 13.500 viviendas a favor del mismo empresario, Enrique Ortiz.

La instrucción del caso y la difusión de conversaciones grabadas por orden judicial entre Castedo y el empresario Enrique Ortiz, que también está imputado en el caso Gürtel, ya llevaron a la alcaldesa de Alicante a dimitir de su escaño en las Cortes Valencianas a finales del pasado mes de abril.

Las conversaciones en las que el promotor pide a Castedo que le pinte “de azul” determinadas parcelas, en las que se habla del acceso a los estudios previos a la aprobación del PGOU e imágenes de su estrecha amistad —compartieron vacaciones en Andorra— habían hecho insostenible la situación de la alcaldesa, que está citada a declarar el 16 de enero.

El presidente valenciano, Alberto Fabra, conoció la decisión de Castedo, que ayer cumplió años, a primera hora de la mañana. El concejal de Cultura, Miguel Valor, será quien la sustituya al frente del Ayuntamiento. El futuro alcalde se enteró de que era el sucesor en la reunión navideña de Castedo con sus ediles.

Pendientes de la candidatura de Fabra

J. Ferrandis

Los populares valencianos están en tensión desde hace semanas. Las dudas sobre si el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, será ratificado por el presidente Mariano Rajoy como candidato del PP a la presidencia del Gobierno valenciano han disparado las especulaciones y exteriorizado las discrepancias internas ante las malas expectativas electorales que vaticinan los sondeos.

Los presidentes provinciales —especialmente el alicantino José Ciscar y el valenciano Alfonso Rus— y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, se han negado a avalar públicamente a Fabra como candidato hasta que no se pronuncie Génova.

Los barones han llegado a proponer, en privado, que sea la actual secretaria regional del PP, Isabel Bonig, la que asuma la candidatura a la Generalitat en un intento de frenar el desplome electoral.

La preocupación, según fuentes populares, ha llevado a la dirección nacional del PP a realizar una encuesta sobre los posibles candidatos en la Comunidad Valenciana, igual que en Madrid. La consejera portavoz, María José Català; el vicepresidente del Gobierno valenciano y presidente del PP de Alicante, José Ciscar; el eurodiputado Esteban González Pons; Isabel Bonig o la propia Barberá son algunos de los nombres que se han tanteado para saber quién puede tirar de la marca PP.

Mientras, Alberto Fabra, que sustituyó tras las elecciones de 2011 al dimitido Francisco Camps, insiste en que sus opciones a la candidatura son las más sólidas y que ha hecho el trabajo que le encomendó Génova en momentos muy difíciles.

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