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El secreto de la montaña de Montjuïc

La detenida por el crimen de la Guardia Urbana culpa al otro acusado de provocar la muerte a un vendedor ambulante al que empujó por un terraplén en 2014

Guardia Urbana de Barcelona
Los agentes de la Guardia Urbana Rosa Peral y Albert López, detenidos por la muerte de un compañero.

La montaña de Montjuïc está en las afueras de Barcelona. Tiene jardines, un castillo y un hotel de cinco estrellas. Un lugar perfecto para turistas, corredores, vendedores ambulantes y algunas personas que duermen en cabañas improvisadas en el bosque. Uno de esos sin techo murió el 9 de agosto de 2014 cuando huía de una actuación de Rosa Peral y Albert López, los dos acusados del crimen del guardia urbano Pedro Rodríguez. La versión oficial dice que el hombre, español, de 50 años, falleció accidentalmente al saltar de espaldas por un desnivel de 20 metros cuando los dos policías ahora detenidos le perseguían. Peral declaró el martes ante la juez que en realidad no se cayó solo, sino que López lo empujó, según fuentes policiales.

Desde el principio del crimen del guardia urbano, se barajó que Peral y López escondían un secreto, que Rodríguez lo descubrió y eso le costó la vida. Los Mossos todavía no saben cuál es el nexo entre el episodio de Montjuïc y el crimen de Rodríguez, que era pareja de Peral, pero por ahora ven poco probable que los dos acusados planeasen su asesinato.

Las dos hipótesis principales apuntan a un crimen improvisado. La primera es que Rodríguez supo que Peral y López mantenían una relación sentimental a sus espaldas. Los tres discutieron en la casa de la mujer, en Vilanova i la Geltrú, y Rodríguez acabó muerto. La segunda teoría es que, en ese mismo contexto de conflicto, Rodríguez descubrió la infidelidad, explotó, amenazó a la pareja con revelar su gran secreto y le mataron.

Peral y López eran pareja policial en la Unitat de Suport Diürn (USD), que entre sus funciones tiene la del control de la venta ambulante ilegal. El sábado 9 de agosto de 2014 acudieron por la mañana, sobre las 11.30, a la montaña de Montjuïc y actuaron contra un grupo de vendedores. Uno de ellos escapó, pero lo localizaron poco después. Peral intentó pararle y el hombre sacó una navaja que le clavó en dos ocasiones en la tibia, según recoge el atestado policial citado por el diario Ara. Entonces intervino López, que hizo amago de desenfundar el arma para que dejase la navaja, pero el hombre saltó de espaldas hacia unos arbustos que ocultaban un precipicio.

Participaron cinco policías ese día en Montjuïc, pero solo tres de ellos intervinieron directamente en la detención del vendedor: Peral, López y otro agente que murió más tarde en un accidente de tráfico. El dispositivo lo dirigía un cabo polémico de la Guardia Urbana, Juan José Leal, que ha sido expedientado por desobedecer a sus superiores. Los cinco firmaron la misma versión de los hechos: el vendedor murió por su propia imprudencia.

Los Mossos abrieron una investigación sobre lo sucedido, pero no llegaron a tomar declaración a los policías, según fuentes judiciales. Tampoco apareció ningún familiar de la víctima pidiendo explicaciones. El caso no tuvo más recorrido y la titular del juzgado de instrucción 31 de Barcelona lo archivó provisionalmente. Hoy sigue cerrado, aunque los Mossos están investigando nuevos datos sobre lo que pasó, entre ellos la declaración de Peral contra López.

Los dos policías están ahora en prisión preventiva por la muerte del guardia urbano. Han admitido que ayudaron a deshacerse del cadáver, pero discrepan sobre quién le mató. En su tercera versión sobre lo ocurrido, Peral declaró que estaba en su casa, donde vivía con Rodríguez, cuando llegó López, tapado con un pasamontañas. Que la amenazó a ella y a sus hijas, y les hizo subir a la primera planta y que cuando bajó, ya había matado al que era su pareja. Que limpió la sangre y que después, siempre bajo la coacción de López, condujo el coche de Rodríguez con su cadáver en el maletero y lo llevó hasta una zona del pantano de Foix, relativamente cerca de su casa. Luego López le prendió fuego.

López declaró que había sido al revés. Que ella le llamó pidiéndole ayuda porque había matado a su novio y él, puesto que habían retomado su relación amorosa (habían sido novios en el pasado), accedió a ayudarla.

A Rodríguez le mataron el martes por la noche, pero su cuerpo completamente carbonizado no fue hallado hasta el jueves 4 de mayo. Todavía es una incógnita cómo acabaron con él y qué hicieron con el cadáver durante dos días. El caso sigue bajo secreto.

Un caso que pasó desapercibido

La muerte de un hombre en la montaña de Montjuïc tras una intervención policial en Barcelona el 9 de agosto de 2014 tuvo poca repercusión mediática y social. El Ayuntamiento, que en aquella etapa dirigía el alcalde convergente Xavier Trias, no hizo ninguna aclaración sobre lo sucedido. Tampoco la oposición pidió explicaciones. Los Mossos se limitaron a informar de que lo investigaban. Ni siquiera fue posible saber de manera oficial detalles de la víctima. Todavía hoy, con Colau en el gobierno, el hermetismo sobre la actuación policial es total.