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Los dos urbanos se culpan mutuamente de la muerte de su compañero

Otro policía local expedientado participó en el caso del mantero muerto en Montjuïc, que ahora revisan los Mossos

Guardia Urbana de Barcelona
Los agentes de la Guardia Urbana Rosa Peral y Albert López, detenidos por la muerte de un compañero.

Los dos agentes de la Guardia Urbana acusados de matar a su compañero Pedro Rodríguez se pasan la pelota. En su declaración ante el juzgado de instrucción número 8 de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), Rosa Peral dijo que Albert López fue a su casa, mató a su novio y después le pidió a ella que le encubriese. “Voy a hacer que tus hijas se ahoguen en su propio vómito si no me ayudas”, explicó a la juez que le dijo López, según recoge La Vanguardia.

A su vez, López adujo que se encontró ya el cadáver en el maletero del coche y ayudó a quemarlo. El acusado afirmó que lo hizo porque había retomado una relación sentimental con Peral. De esa forma, los dos intentan quitarse de encima la acusación directa del homicidio.

Por ahora sigue siendo una incógnita el motivo que originó el asesinato del agente de la Guardia Urbana de Barcelona. Una de las hipótesis es que la víctima se enteró de que Peral le engañaba con López, y los hechos se precipitaron. Sobre el caso sobrevuela también la muerte de un mantero en 2014 en Montjuïc, en una actuación de los dos detenidos, que eran pareja en la Unitat de Suport Diürn.

Los agentes persiguieron al hombre, español, este hirió en la pierna a Peral y acabó saltando al vacío y de espaldas por un terraplén. El caso se archivó en su día, pero los Mossos d’Esquadra están investigando nuevas informaciones sobre lo sucedido. Además, otro guardia urbano expedientado participó en aquella intervención, el cabo Juan José L., que era el máximo responsable del grupo de policías.

Juan José L. fue expedientado el año pasado por desobedecer órdenes de sus superiores, que en concreto le conminaron a quitarse una bandera de España de la muñeca en una manifestación de la legión en la que trabajó como policía. Tampoco obedeció cuando sus jefes le exigieron que interviniese en tareas de control de vendedores ambulantes en lugar de dirigir el tráfico en la marcha.

La muerte de Pedro Rodríguez ha tensionado el cuerpo. Todos sus protagonistas se han visto implicados en episodios polémicos. Rodríguez fue expedientado por agredir a un motorista en la carretera de la Arrebassada el verano pasado. La mujer denunció una pornovenganza (difundir una foto de carácter sexual) por parte de un exnovio –también guardia urbano y que no tiene nada que ver con el caso-. El detenido, López, tiene una condena por golpear a un mantero y otra denuncia, de la que resultó absuelto.