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Cinco detenidos en un nuevo desalojo del Banc Expropiat

Los comerciantes de Gràcia se quejan de las dos semanas de conflicto y piden una solución

La policía protege la entrada del 'Banco Expropiado'.

Los Mossos d’Esquadra detuvieron este sábado a cinco personas, acusadas de daños, un delito de desobediencia grave y usurpación, por reokupar el denominado Banc Expropiat de Gràcia. Los okupas avisaron a media mañana de que finalmente habían entrado de nuevo en el local. Según la policía, hicieron palanca en la puerta del antiguo banco y la agujerearon hasta lograr entrar de nuevo. El desalojo duró nueve horas porque dos mujeres se habían atado a bidones de cemento, lo que complicó el desahucio. Cuatro de los cinco detenidos, de entre 27 y 34 años, son españoles y un quinto, italiano.

La polémica por el desalojo del Banc Expropiat, hace 13 días, ha tensionado y causado altercados en el barrio. La Fundación Barcelona Comerç, que representa a los comerciantes, lamentó los efectos del conflicto, que redujo los clientes en el primer sábado sin tráfico rodado en Gran de Gracia, y pidió una solución.

La primera noticia de la okupación llegó con un tuit del Banc Expropiat, anunciando la reokupación. Pero diversas personas se arremolinaban frente a la puerta del local, lo que impedía ver con claridad si realmente habían conseguido entrar. A las dos de la tarde, los Mossos acudieron al antiguo banco, dispersaron al centenar de concentrados que había delante, y examinaron la puerta para corrobar que estaban dentro. Cuando accedieron al lugar encontraron a cinco personas. Pasadas las 18.30, se llevaron detenidas a tres de ellas, y a las nueve, a las dos mujeres que se habían atado a los bidones.

El Banc Expropiat llamó posteriormente a participar en una manifestación, que ya estaba prevista, en protesta una vez más por el desalojo. La marcha arrancó a las nueve y media de la noche desde la plaza de la Revolución, donde se concentraban más de 200 personas. Al llegar a la plaza de Rovira y Trias, quedó desconvocada sin ningún incidente.

Objetivo, reokupar

El objetivo de los okupas ha sido siempre retomar el banco, en el que llevaban cinco años, haciendo laboras sociales vinculadas al barrio. El anterior alcalde de la ciudad, Xavier Trias (CiU), llegó a pagar para evitar el desahucio del local, pero la actual alcaldesa, Ada Colau (BComú), decidió poner fin a los 5.500 euros mensuales de alquiler y negociar, sin éxito, una nueva ubicación. El dueño denunció la okupación y la juez ordenó el desalojo.

Desde entonces el barrio ha vivido tres días de altercados y algún episodio de tensión, como el domingo pasado, cuando la policía catalana rodeó el banco para evitar que fuese reokupado. El consejero del Interior, Jordi Jané, ya avisó de que los Mossos d’Esquadra no podían estar 24 horas al día protegiendo una propiedad privada.

La gestión de la crisis del Banco Expropiado es un elemento más de tensión entre el Gobierno catalán y sus socios de la CUP, que apoya a los okupas, en un momento especialmente complicado por la negativa de los anticapitalistas de aprobar los Presupuestos, lo que pone en peligro la estabilidad del Gobierno. Algo similar a lo que ocurre en el Ayuntamiento de Barcelona, donde la CUP es un apoyo prácticamente imprescindible para el Gobierno de Ada Colau.