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En libertad con cargos el pederasta confeso de los abusos en los Maristas

El padre que destapó el caso asegura que denunciará al colegio del barrio de Sants de Barcelona

El juez dejó en la noche de este sábado en libertad con cargos a Joaquín Benítez, el ex profesor de gimnasia de la escuela de los maristas del barrio de Sants, en Barcelona, acusado de abusar sexualmente de varios de sus alumnos. El acusado que permaneció detenido hasta que declararon los periodistas de El Periódico a los que confesó su culpabilidad no podrá salir del territorio nacional —se le ha retirado el pasaporte—, deberá presentarse cada semana en comisaría y no podrá trabajar en actividades educativas o culturales donde haya menores.

Benítez llegó a las 11 de la mañana a la Ciudad de la Justicia acompañado de tres Mossos d'Esquadra de paisano, a pesar de estar en libertad, y cubriendo su rosto. Durante su declaración de hora y cuarto en el juzgado de guardia le asistió un abogado de oficio.

Poco ha trascendido de lo que declaró, aunque fuentes cercanas al caso aseguran que Benítez contestó con multitud de inexactitudes e imprecisiones a las preguntas del magistrado. Tras la declaración, un médico forense reconoció a Benítez y fue trasladado hasta los calabozos de la Ciudad de la Justicia de forma provisional.

El padre del exalumno de Benítez que denunció la semana pasada las agresiones, colocó carteles buscando a más víctimas y ha desencadenado una cadena denuncias de otros estudiantes también se presentó en la Ciudad de la Justicia. Cinco exalumnos habían denunciado ayer y se prevé que las demandas superen la docena.

El progenitor, que prefiere conservar el anonimato para no perjudicar a su hijo, explicó que continúa recibiendo mensajes a la dirección de correo electrónico (abusosenmaristas@gmail.com) que ha creado con el objetivo de unir a todas las víctimas de Benítez. Algunas de las víctimas viven en otros puntos de España. "Se marcharon de Sants por el terror que sufrían", aseguró.
En 2011 la familia de un menor denunció los hechos ante la escuela que elevó el caso a la Fiscalía y esta lo trasladó al juez. El magistrado dio carpetazo al caso después de que los padres optaran por no denunciar. El colegio expulsó a Benítez, que admitió los hechos, pero no indagó si se habían producido más casos. Tampoco informó a la Generalitat, que hasta el jueves ignoraba el episodio. La Fiscalía no recurrió el archivo del juez ni abrió diligencias para investigar más ampliamente los hechos. El único castigo que recibió Benítez fue quedarse sin empleo.

Denuncia al colegio

Ayer el padre del nuevo denunciante tenía claro que “el centro escolar tuvo que hacer algo más en 2011”. “Estoy seguro de que algún profesor o alguien de la escuela sabía qué estaba pasando y no hizo nada, vamos a pedir que se investigue y a llevar al colegio ante la justicia para que rinda cuentas”, aseguró el padre. El denunciante ha compilado datos de la vida laboral de Benítez.
Tras ser expulsado de los Maristas, donde ejerció casi casi 30 años, “ha trabajado”, relató, “en el polideportivo de la Mar Bella en Barcelona, en Cornellà, en Viladecans, en piscinas, en campamentos de verano… el año pasado fue expulsado de uno de ellos, ¡que alguien diga por qué!”. Asegura que le llegan denuncias de víctimas de fuera del colegio y que Benítez aprovechaba que le invitaban a lugares rodeados de menores donde promocionaba el Shoot-Ball, lo que popularmente se conoce como jugar a matar, que el ex profesor había reglamentado y patentado.

“Es un depredador sexual y sólo me daré por satisfecho si compruebo que no sale en libertad del juzgado”, ha concluido. Preguntado por la confesión pública que realizó tras admitir los hechos en un diario el padre es tajante: "Se puede arrepentir, pero no perdonaré el daño hecho a mi hijo y las demás víctimas, es terrorífico”. El profesor no ejerce actualmente de docente, aseguró el viernes la Generalitat.

Sí trabajó en la piscina municipal de Espolla y en casals de Capmany y Sant Climent Sescebes (Alt Empordà). Los tres ayuntamientos informaron ayer de que su contratación cumplía los requisitos y que ofrecerán una reunión informativa a las familias. Benítez tiene 57 años, vive con su hermano gemelo, discapacitado, en un pueblo cercano a Figueres y se ha convertido a la iglesia de los mormones.

 

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