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Rus supo en octubre de 2014 que lo investigaban por la trama del 3%

El expresidente de la Diputación de Valencia dificultó las pesquisas cambiando constantemente de teléfono y usando móviles con tarjetas prepago

Alfonso Rus, expresidente de la Diputación de Valencia y presunto cabecilla de la trama del 3% vinculada al PP, supo en octubre de 2014 que estaba siendo investigado. Tres meses antes, Esquerra Unida había llevado a la Fiscalía una denuncia acompañada de 10 horas de grabaciones que retrataban la supuesta red de cobro de comisiones desarticulada en la Operación Taula. El dirigente provincial extremó su seguridad, cambiando constantemente de teléfono y utilizando móviles con tarjetas prepago para evitar que fueran intervenidos.

Rus siempre fue precavido con el uso del teléfono, explican fuentes de su entorno. Según los indicios de que disponen los investigadores de la Operación Taula, desarrollada por la Guardia Civil y la Fiscalía bajo la coordinación del Juzgado de Instrucción número 18 de Valencia, el expresidente provincial del PP aumentó las medidas de protección tras saber que era objeto de las pesquisas que terminaron con su detención el 26 de enero.

El cambio de teléfonos se hizo más frecuente. Rus utilizaba móviles con tarjeta prepago. Desde el año 2007, las compañías están obligadas por ley a reclamar a los usuarios de este tipo terminales sus datos y a introducirlos en un registro. Una medida que se adoptó en parte como consecuencia del uso de móviles con tarjetas prepago en los atentados del 11-M. Los indicios señalan que los teléfonos que utilizaba Rus no estaban a su nombre. Y que no fue el único presunto miembro de la trama que utilizó el método.

El sistema dificultó su seguimiento a lo largo de la investigación, que salió a la luz en abril de 2015, poco antes de las elecciones autonómicas y municipales. Entre los aproximadamente cinco teléfonos pinchados por mandato del magistrado Víctor Gómez no se contó el de Rus. Ahora puede convertirse, en cambio, en una prueba más de la actividad delictiva que le atribuyen la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el ministerio público y el juez, que le impuso una fianza civil de dos millones de euros tras mantenerlo tres días detenido.

Los investigadores están seguros de que Rus fue advertido de las pesquisas poco tiempo después de que la diputada provincial de Esquerra Unida (EU) Rosa Pérez presentara una denuncia en Fiscalía acompañada por 10 horas de grabaciones comprometedoras, en julio de 2014.

Las conversaciones habían sido captadas durante años por Marcos Benavent, el ex alto cargo de la Diputación cercano a Rus que ahora colabora con los investigadores. Y reflejaban la mecánica de la trama del 3%. Las cintas habían sido entregadas a EU por el exsuegro de Benavent, Mariano López, movido por la venganza hacia el exmarido de su hija.

Tensiones internas

López también fue detenido en la redada del 26 de enero y el juez le ha impuesto una fianza civil de 500.000 euros. Expresidente de los empresarios de Xàtiva —el pueblo del que Rus fue alcalde desde 1995 a 2015— e implicado en una adjudicación bajo sospecha, López era un hombre bien relacionado. Fuentes que lo trataron en el verano de 2014 afirman que, además de entregar las cintas a EU, López llevó su cruzada contra Benavent al seno del PP valenciano.

El partido vivía fuertes tensiones debidas en parte a la división interna sobre cómo afrontar los casos de corrupción.

En octubre de 2014 el PP celebró una comida en Rocafort, pueblo situado a pocos kilómetros al noroeste de Valencia. Al almuerzo asistieron numerosos dirigentes populares, incluido el entonces presidente regional y de la Generalitat, Alberto Fabra. Fuentes cercanas a Rus aseguran que al final de la jornada el expresidente de la Diputación sabía que lo estaban investigando, aunque desconocía los detalles de la operación que se cernía sobre él.

La noticia de la investigación se extendió por el partido, aseguran fuentes del mismo. En diciembre de 2014, Benavent abandonó repentinamente su puesto de gerente de Impulso Económico Local (Imelsa), la gran empresa de la Diputación. Antes de iniciar un viaje por Ecuador, India y Holanda del que regresó dispuesto a colaborar con los investigadores, Benavent se despidió de su entorno con un mensaje en el que les decía: “Mucha fuerza para lo que viene”.

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