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Puigdemont: “Aún no tenemos fuerza suficiente para la independencia”

El presidente catalán lamenta en TV-3 que ni el Rey ni Rajoy le hayan llamado

“Estamos entre la posautonomía y la preindependencia”, dijo el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el domingo, día de su investidura. Ayer jueves, en TV-3, en su primera entrevista desde que asumió el cargo, concretó el significado de esta expresión. El líder catalán considera que la mayoría parlamentaria que suman Junts pel Sí y la CUP no alcanza, por ahora, para proclamar la independencia: “¿Tenemos la fuerza suficiente para proclamar la independencia con esta composición parlamentaria? ¡Todavía no!”, y añadió: "No haremos una declaración unilateral de independencia. No está prevista en el programa".

“La cuestión catalana se tiene que hablar dentro de la Constitución”

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, afirmó ayer que "la cuestión catalana debe debatirse en el marco de la Constitución española". Preguntado por un hipotético posicionamiento de Bruselas sobre la situación de Cataluña, el socialista alemán dijo que la Carta Magna es uno de los de los "elementos fundamentales, más allá de los tratados" de la Unión Europea. 

La consejera de Gobernación de la Generalitat, Neus Munté, ha afirmado esta mañana que el nuevo Ejecutivo catalán "tiene que hacer las cosas de forma que sean entendidas y homologables en Europa". Respondiendo a las declaraciones de Schulz, Munté ha asegurado que el gobierno de Carles Puigdemont apuesta por el "diálogo y la negociación" con las instituciones europeas para poder celebrar un referéndum constituyente.

Ello no significa, advirtió, que el Ejecutivo cambie su plan, que es preparar a Cataluña para proclamar la secesión en 18 meses basándose en la declaración de ruptura que aprobó el Parlament. Ahí Puigdemont no tiene dudas: “Tenemos fuerza y legitimidad democrática para iniciar este trayecto y no admito que se discuta esto”. Según los planes del nuevo presidente, el independentismo logrará la mayoría cuando los catalanes tengan una constitución propia redactada tras un proceso participativo: “El objetivo es que una mayoría de la gente que hubiera votado no en un referéndum vote a una constitución con la que se pueda identificar mucho más que con la española”.

Puigdemont no ve ninguna opción de reforma en el Estado, y más cuando nadie lo ha llamado para felicitarle: ni el Rey, ni Mariano Rajoy, ni ninguno de los líderes de los grandes partidos. El presidente catalán les invitó a hacerlo “aunque solo sea por cortesía y porque se creen que soy el representante del Estado en Cataluña”, una afirmación con la que no se siente identificado. Pese a ello, el presidente catalán sigue ofreciendo “diálogo” para cualquier medida que el Gobierno quiera tomar en Cataluña.

El Ejecutivo de Puigdemont empezó a trabajar ayer, después de que sus consejeros asumieran el cargo. Lo hicieron sin sorpresas —con la fórmula habitual, prometiendo “cumplir la ley”— pero con el mandato de caminar hacia la secesión. Al contrario que en su toma de posesión, en la que Puigdemont omitió las referencias al Rey y a la Constitución y ofreció un discurso marcadamente soberanista, solo hizo referencias veladas a la independencia en su bienvenida a los consejeros. “Sois conscientes del encargo que os hace el pueblo”, les arengó, antes de invitarles a “no renunciar a nada” y “a hacer lo que haga falta para explicarnos bien”.

El presidente detallará su programa el próximo miércoles 20, en una comparecencia en el Parlament, y también iniciará una ronda de contactos con la oposición para buscar complicidades. Su objetivo es que, más allá de la independencia, las medidas sociales gocen de más consenso.

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