Mas insinúa que puede apoyar al PSOE y evitar un Gobierno del PP

El líder de CDC argumenta su paso atrás: “Llegué a la conclusión que formaba parte del problema”.

Artur Mas apura sus últimas horas como presidente en funciones rodeado de los suyos, en un consejo nacional de Convergència que lo ha aclamado como presidente. A pocas horas de cederle el testigo al alcalde de Girona, Carles Puigdemont, Mas ha tomado ya las riendas del partido, guiando la posición que tendrá Convergència en las negociaciones para formar el Gobierno central. Sin mojarse, ni citar en ningún momento al PSOE, el líder de Convergència ha dejado clara su prioridad: evitar un Ejecutivo del PP, o una coalición de la formación de Mariano Rajoy con Ciudadanos.

“No nos conviene un Gobierno así en Madrid. Aunque no confiemos en los otros, sabemos en carne propia que un Ejecutivo así provoca unas tensiones brutales que no permiten ni el diálogo, ni la negociación, ni el acuerdo. Ni le conviene a Cataluña ni le conviene a España”, ha dicho ante los dirigentes de su partido. ¿Significa eso un apoyo directo al PSOE? Mas ha aclarado que esa posibilidad queda lejos: “No hay que sacar ninguna lectura, no es que ahora apostemos para echarnos a los brazos de cualquier formación política. Ya estamos quemados”, ha advertido el líder catalán, que sin embargo se ha abierto a dialogar para evitar que Rajoy vuelva a gobernar. "Podemos ayudar a crear un clima de serenidad con España para poder hablar de todo”.

Mas ha justificado ante su partido la decisión que tomó ayer por sorpresa. Son varios los dirigentes de Convergència que, sin alzar mucho la voz, no comprenden su retirada, un movimiento impensable hasta ayer por la mañana. El todavía presidente en funciones ha recordado una afirmación hecha en el pasado, cuando aseguró que si llegaba a sentir que era un problema se apartaría del cargo. “Llegué a la conclusión de que formaba parte del problema, aunque fuera justo o no, más que de la solución”, ha confesado Mas, sensación que ha achacado a los resultados de la CUP el 27-S: “Creo que no resto. Pero si la gente a la que dieron un poder importante no lo veía de esta manera, y estaban a punto de llevarlo hasta el final y perjudicarlo todo, tenía que tener la lucidez de apartarme”.

El líder de Convergència ha recalcado que sigue activo, que cuenta “para el presente, y para el futuro”, y ha recordado que su sacrificio se complementa con las cesiones de la CUP, que garantizará la estabilidad del Gobierno y hará dimitir a dos de sus diputados para mejorar el clima que hubo en las negociaciones.

El todavía presidente en funciones se ha puesto a disposición de su sucesor, al que ha agradecido su “coraje” para aceptar el reto de liderar la Generalitat. Mas ha revelado que tras decidir su dimisión, “algo con lo que no contaba”, citó a las 15.45 horas de ayer a Puigdemont en su despacho, y 45 minutos después el relevo ya estaba hecho. El dirigente nacionalista ha pedido a los suyos que arropen al nuevo presidente: “Todos le debemos el sentido de la colaboración y debemos ayudarle. Es un momento de alta complejidad, y no se lo pondrán fácil. Tenemos que estar a su lado como una sola persona para ayudarle”.

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