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Mas: “Hemos logrado lo que las urnas no nos dieron”

El líder de Convergència pone fin a cinco años de presidencia sin dejar la política

A Artur Mas le costó siete años de oposición llegar a presidente de la Generalitat y, tras otros cinco al frente del Gobierno, ayer tuvo que abandonar el cargo para asegurar la estabilidad parlamentaria y la formación de un nuevo Gobierno. Junts pel Sí espera una legislatura controlable, con la CUP limitada en sus funciones de oposición después del acuerdo firmado ayer. Todo, por el paso atrás que da Mas en favor del alcalde de Girona, Carles Puigdemont. "Hemos logrado lo que las urnas no nos dieron", ilustró el presidente saliente ayer, en su última rueda de prensa en la Generalitat.

Mas despejó alguna incógnita sobre su futuro, aunque dejó otras sobre la mesa. El líder de Convergència no asumirá ningún cargo, pero sí se pone a disposición de Puigdemont para las tareas que le encomiende. "Seré expresidente de la Generalitat. Esto no quita que yo quede a disposición del Parlament para lo que se me pida, del futuro presidente y del Gobierno", apuntó Mas. A la espera de recibir algún encargo, su tarea, según dijo, será reflotar Convergència, en pleno proceso de refundación por los casos de corrupción y la caída electoral. Mas lo dejó claro: "Yo no me retiro de la política".

Dudas como diputado

Esas fueron las certezas que ofreció Mas, que dejó otras incógnitas. Una de ellas es si seguirá como diputado: aseguró que todavía no había tenido tiempo de pensarlo. La segunda es si volverá a intentar ser presidente de la Generalitat. Mas se había comprometido a abandonar el cargo cuando acabase el proceso soberanista. Con su paso atrás, aseguró, la promesa queda aparcada, y no renunció a volver a ser candidato a la presidencia de la Generalitat en un futuro: "Esta puerta ha quedado abierta".

El que ha sido 129º presidente de la Generalitat toma una decisión que se ha resistido a asumir hasta última hora, cuando se había quedado solo: la CUP persistió en el veto, Esquerra puso en duda el compromiso hacia su investidura y las entidades soberanistas presionaron para que facilitara un acuerdo. Cuando su retirada ha dejado de ser un tabú para sus socios, Mas ha tenido que dar el paso. "La vida es dura", apuntó en su comparecencia.

Artur Mas llegó a la primera línea política de la mano de Jordi Pujol. El expresidente, defenestrado por su sucesor tras confesar que había defraudado al fisco, lo nombró consejero de Política Territorial en 1995. Se encandiló de él en la inauguración de una carretera, y lo coronó como delfín. Al principio, Mas fracasó: el 2003 perdió contra Pasqual Maragall; en 2006 mejoró, pero el tripartito superó los escaños de CiU. Llegó finalmente al Gobierno en 2010, y el inicio de la crisis le abocó a acometer los recortes más duros de la historia. Con el proceso soberanista, que arrancó en 2012, ha logrado mantenerse en el poder hasta ahora, de la mano de ERC. Un órdago independentista que ha propiciado, ahora, un paso atrás.

Él mismo hizo balance de su trayectoria: "Después de haberme presentado a cinco elecciones, y de haberlas ganado todas, me reconocerán que mis 12 años desde las primeras elecciones no han sido plácidos", reconoció. El líder de CDC espera más tranquilidad ahora, aunque no se retira del todo. Seguirá en la reserva.