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La asamblea de la CUP acaba en empate y no desencalla la investidura

En la tercera y última votación la opción de investir a Mas o rechazarlo consiguen exactamente 1.515 votos

La política catalana ha adquirido este domingo aires de sainete después de que la asamblea de la CUP se mostrara incapaz de decidir si sus diputados apoyan o no la investidura de Artur Mas como presidente de la Generalitat después de tres meses de negociaciones. Los militantes de la organización anticapitalista llevaron al extremo su división interna con una votación que se saldó con un empate a 1.515 votos. El resultado mantiene bloqueada la situación política catalana al menos hasta el 2 de enero, cuando la CUP reunirá de nuevo a su dirección para decidir sobre la investidura de Mas.

El resultado de la asamblea significa prolongar la situación ya agónica tanto del proceso independentista como de la figura política de Artur Mas. La dirección de la CUP aprovechó el empate para pedir a la coalición Junts pel Sí (JxS) que lidera Artur Mas que formule una nueva oferta política más favorable a los anticapitalistas.

Los 3.030 participantes en la asamblea de la CUP —500 menos de los que se habían inscrito— protagonizaron un encendido debate durante toda la jornada en Sabadell (Barcelona) antes de votar hasta en tres ocasiones sobre su posición ante la legislatura catalana. Ya a primera hora de la noche y después de dos votaciones ajustadas, empataron en votos la opción que abogaba por aceptar un acuerdo con Junts pel Sí —la plataforma de Convergència y Esquerra Republicana— con la que se inclinaba por rechazarlo y, con él, al presidente catalán.

La decisión final de los diputados de la CUP sobre la investidura de Mas la acabará tomando el Consejo Político de la formación, el principal órgano entre asambleas. La reunión se celebrará el próximo 2 de enero y contará con unos sesenta de representantes de las diferentes asambleas territoriales. La fecha límite para lograr la investidura del presidente catalán es el 10 de enero. Si no, habrá nuevas elecciones.

Junts pel Sí necesita que al menos dos diputados de la CUP voten a favor de Mas y el resto se abstenga para que el actual presidente en funciones pueda mantenerse en el poder. Esta coalición independentista ha puesto encima de la mesa como condición indispensable para seguir adelante con el proceso independentista que Mas lo pueda liderar, por lo que ahora todo queda en el aire.

“El mandato que sale de la asamblea es que hay que seguir debatiendo, para esto nos han elegido”, dijo el jefe de filas de la CUP en el Parlament, Antonio Baños, intentando desdramatizar la situación. “El resultado es un emplazamiento a Junts pel Sí a que haga otra propuesta, con una nueva oferta o un nuevo candidato”, añadió.

Artur Mas guardó silencio anoche tras el resultado de la asamblea a la espera de una reunión con la cúpula nacionalista que se celebrará probablemente este mismo lunes. La reunión de ayer era la última esperanza de Convergència Democràtica para mantenerse en el gobierno de Cataluña y para interrumpir el serio desgaste que ha tenido la figura de Artur Mas desde las elecciones del pasado 27 de septiembre.

El resultado de la asamblea sigue debilitando la figura de Artur Mas, en cuyo partido ya hay numerosas voces que rechazan hacer nuevas concesiones a la CUP. Algunos dirigentes han abogado los últimos días en privado para intentar un acercamiento al Partit dels Socialistes, algo que por ahora ha quedado en nada. De hecho, los socialistas mantienen que no habrá ningún tipo de acuerdo con Mas si no renuncia antes a la independencia.

La primera votación de ayer llegó después de tres horas de debate, durante el cual la dirección de la CUP explicó los términos del acuerdo que les ofrece Junts pel Sí y que consiste en un plan de choque social valorado en 270 millones de euros y paralizar proyectos controvertidos como el complejo de casinos BCN World. Los militantes votaron después de un animado debate con 40 intervenciones a puerta cerrada y que, mayoritariamente, fueron contrarias a la investidura de Artur Mas. El argumento más repetido fue que investirlo impediría seguir aumentando la base social del independentismo. Muchos militantes destacaron también que el plan social del acuerdo resulta insuficiente y poco creíble. En otras intervenciones, varios militantes insistieron en que apoyar a Mas es “perpetuar el poder de la burguesía”.

Los discursos favorables a la investidura de Mas repitieron el argumento de que Cataluña se encuentra ante una “oportunidad histórica” de romper con España y que, pese a la poca credibilidad de Convergència Democràtica, ahora toca ir todos a la una.

A la salida de la asamblea, y sin un acuerdo tomado, los nervios dejaron paso a caras de circunstancias. Cataluña sigue en situación de bloqueo.

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