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La CUP admite la derrota en el plebiscito y rechaza a Mas

Los independentistas de Baños advierten a Artur Mas de que "no es imprescindible"

Antonio Baños cree que hay una mayoría a favor de cambiar el statu quo. ATLAS

La Candidatura d’Unitat Popular no le pondrá fácil las cosas a Junts pel Sí, que necesita de sus votos para avanzar con el proyecto independentista. La CUP admitió este lunes que el resultado de las elecciones (victoria soberanista en escaños pero no en votos) supone “una derrota” en el plebiscito. Por ello el partido de Antonio Baños no ve legitimada una declaración unilateral de independencia, aunque sí un proceso de “ruptura” que están dispuestos a pactar con Junts pel Sí. Eso sí, la CUP se niega a permitir que Artur Mas vuelva a gobernar.

“La declaración unilateral iba ligada al plebiscito. No se ha ganado, no hay proclamación”, aclaró Baños. Sin embargo, según su cálculo, aunque el no alcanzó el 50% de los votos, fue más numeroso que los contrarios a la secesión: excluye del no a Catalunya Sí que es Pot, que une a Podemos e ICV y alcanzó 11 escaños proponiendo un “proceso constituyente” que incluya un referéndum pactado.

Con este análisis, la CUP cree que el proceso puede seguir adelante con otro ritmo, empezando por desobedecer leyes del Estado “que choquen con la soberanía popular catalana”.
Baños apuntó que la CUP y Junts pel Sí pueden acordar los pasos a la secesión. La lista de Artur Mas quiere seguir adelante con su proyecto, que fija la independencia en 18 meses. “Tenemos mayoría para hacer lo que queríamos”, dejó claro el presidente catalán.

Si en el plan independentista el pacto parece viable, lo que más distancia ahora la CUP y Junts pel Sí es la presidencia. Baños insistió, como hizo durante la campaña, que no piensan investir a Mas. Anna Gabriel, la número dos, lo justificó resumiendo los reproches al líder de CDC: “El presidente debe ser una persona que no se identifique con los recortes, las privatizaciones y la corrupción”.
Junts pel Sí se resiste a ceder. Mas recordó ayer su condición de candidato a la presidencia, y el cabeza de lista, Raül Romeva, no pareció interesado en asumir el encargo en caso de que el veto de la CUP surtiera efecto: “Es lo que hemos pactado y seguirá adelante”. Otra opción que barajó la CUP en su momento, aparte de Romeva, fue el presidente de ERC, Oriol Junqueras. También Muriel Casals o Carme Forcadell, al frente de la lista de Junts pel Sí, podrían tener opciones en caso de que Mas saliera del tablero.

La coalición de CDC y ERC confía en que la presión que imprimirán sobre la CUP sea suficiente. De lo contrario, abriría una discusión interna que los partidos, enfrentados en el pasado por Mas, quieren evitar. Marta Pascal, portavoz de CDC, aseguró que su voluntad es dialogar, pero la investidura es innegociable: “El presidente es un activo claro en este proceso”.

Las formaciones independentistas también deberán tratar el programa social, ambiguo en el caso de Junts pel Sí, rupturista en el caso de la CUP. Los partidos quieren incorporar a las conversaciones a Catalunya Sí que es Pot, con la que ven puntos en común.

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