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El independentismo logra la mayoría en escaños y roza el 50% de los votos

El 60% de los catalanes seguiría en España con más competencias

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El independentismo catalán afronta la recta final de la campaña del 27-S con un nivel máximo de movilización que se traduciría en una clara mayoría absoluta en escaños aunque no en votos, según una encuesta de Metroscopia para EL PAÍS. La candidatura Junts pel Sí, que agrupa a Convergència y a ERC, conseguiría entre 66 y 67 escaños. La mayoría absoluta son 68; para alcanzarla necesitarían a la CUP, que puede lograr entre 10 y 11 diputados. Ciudadanos encabezaría el frente antiindependentista con 19 escaños.

El ascenso del independentismo va en paralelo a otra corriente de fondo que defiende mantenerse dentro de España a cambio de un nuevo encaje que blinde las competencias de la Generalitat. Esta tercera vía es la que, de una u otra forma, apoyó CiU durante décadas y que ahora propone, con diferentes versiones, el PSC o Unió. De existir una propuesta clara en este sentido la apoyarían un 42% de los catalanes. Si a ellos se les suman los partidarios de mantener la actual situación resultaría que un 60% quiere mantenerse dentro de España.

La candidatura de Artur Mas, Oriol Junqueras y Raül Romeva se consolida como clara vencedora de los comicios con 66-67 diputados, aunque se quedaría cuatro o cinco escaños por debajo del resultado que obtuvieron en 2012, por separado, CiU y Esquerra Republicana. Entonces, ambos partidos sumaron mayoría absoluta sin necesitar a la CUP, que obtuvo tres diputados y que en el nuevo Parlamento puede obtener entre 10 y 11, según Metroscopia. El sondeo se ha elaborado a partir de 2.000 entrevistas a residentes en Cataluña realizadas entre el 14 y el 16 de septiembre.

Entre los partidos que no apoyan la independencia la fragmentación es máxima, lo que complica mucho cualquier alternativa de gobierno. Ciudadanos es el partido que sale mejor parado de la situación, pues dobla sus resultados de 2012 al pasar de nueve a 19 escaños, con lo que podría liderar un eventual frente antiindependentista. El Partit dels Socialistes (PSC) se mantendría como tercer grupo parlamentario pero con fuerzas muy menguadas: solo 14 escaños de los 20 que tiene ahora, y empatado con el cuarto partido, Catalunya Sí que es Pot, la confluencia de Podemos e ICV. La lista que encabeza Lluís Rabell sumaría un diputado a los 13 que consiguió Iniciativa-Esquerra Unida en solitario hace tres años.

El Partido Popular es el gran damnificado de la situación en Cataluña y se desangra en beneficio de Ciudadanos. La candidatura que encabeza Xavier García Albiol puede perder nueve de los 19 escaños que logró Alicia Sánchez Camacho en 2012 y quedarse, con 10 escaños, como última fuerza del nuevo Parlamento. La única opción de no quedar último es que Unió, la escisión de CiU, se haga con algún escaño. El sondeo le otorga una horquilla de entre cero y dos diputados.
La encuesta fue realizada entre el 14 y el 16 de septiembre, días después de la masiva manifestación de la Diada y coincidiendo con el apoyo del presidente de EE UU Barack Obama a una España “fuerte y unificada”.

El carácter plebiscitario sobre la independencia que las fuerzas soberanistas han querido imprimir a estas elecciones autonómicas lograría otorgar a Junts pel Sí y a la CUP la mayoría absoluta en escaños. La duda es si también lo lograrán en número de votos, algo que muchos observadores políticos reclaman para que el independentismo pueda aspirar a dar alguna legitimidad a cualquier paso hacia la independencia. Según el sondeo, la suma de Junts pel Sí y la CUP conseguirían el 49,6% de los votos. Se quedarían, pues, a las puertas de la mayoría absoluta. Esto es especialmente relevante porque, aunque la candidatura de Artur Mas ha asegurado que se sentirá legitimada a avanzar hacia la independencia con una mayoría absoluta solo en escaños, la CUP ha expresado serias dudas de que esto se pueda hacer así y reclama también una mayoría absoluta en votos.

Por provincias, se aprecia una especial inclinación por el independentismo en las provincias menos pobladas: Lleida y Girona. Solo en estas dos provincias el independentismo logra una clara mayoría absoluta en escaños. En Tarragona los dos bloques quedan empatados, mientras que en Barcelona solo la consiguen en el escenario más favorable.

No a la vía unilateral

El sondeo indica que, pese a la arrolladora victoria independentista, no hay apoyo mayoritario para proceder a declarar la independencia de forma unilateral. Dos de cada tres catalanes son partidarios de negociar con el Gobierno español los términos de una eventual independencia. Solo los votantes de la CUP defienden mayoritariamente una independencia no negociada.
La negociación es la vía que Mas dice defender para llegar a la secesión. El problema es que la mayor parte de los catalanes (60%) creen que no debería seguir como presidente aunque Junts pel Sí esté en disposición de formar Gobierno. Solo los votantes de Junts pel Sí apoyan la continuidad de Mas, y no con mucho ahínco (63%). La CUP, de quien puede depender el próximo Gobierno, es partidaria de que Mas deje la presidencia de la Generalitat.

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