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Mas defiende contar escaños y no votos para la independencia

PSC, PP y C’s rechazan que el 27-S sea un plebiscito

Un momento de la manifestación en Barcelona de la última Diada.
Un momento de la manifestación en Barcelona de la última Diada.

Artur Mas ha insistido las últimas semanas en que no piensa modificar su plan y que convocará las elecciones en clave plebiscitaria el 27 de septiembre para determinar si existe en Cataluña una mayoría a favor de iniciar el proceso hacia la independencia. La oposición, desde el PP a Iniciativa, coincide en que el término de “comicios plebiscitarios” no existe y que simplemente son unas elecciones anticipadas. Sin embargo, Mas concibe esa cita con las urnas desde otra óptica: dice que convocará el 27-S en sustitución del referéndum prohibido por el Estado y su resultado se regirá, como cualquier elección, por el número de escaños y no de votos.

“Si no nos dejan hacer el referéndum, lo que no vale es que ahora nos digan que tenemos que aplicar las reglas de aquel”, afirmó la semana pasada. Es decir, considera que bastaría, para empezar el proceso, con 68 diputados, donde está fijada la mayoría absoluta (la Cámara cuenta con 135 escaños). Actualmente, CiU, Esquerra, la CUP y la diputada no adscrita Marina Geli, de MES —una escisión soberanista del PSC— reúnen 75 diputados. El último sondeo del Centro de Estudios de Opinión (CEO), de marzo, aleja a CiU y ERC de la mayoría absoluta —obtendría entre 63 y 61 diputados frente a los 71 actuales— aunque la CUP lograría entre 10 y 11. Si esas tendencias se confirman, Cataluña sería prácticamente ingobernable, pero los soberanistas consideran que gozaría de suficiente número de escaños para iniciar el proceso. Las últimas encuestas, sin embargo, apuntan a que ahora mismo ganaría el “no” a la secesión.

Los sondeos apuntan que ahora ganaría el “no” en un referéndum

“Nos hubiera gustado votar en un referéndum. Lo hemos pedido del derecho y del revés pero nos obligan a jugar con una ley electoral y con una legalidad que dice que gana quien gana en escaños”, afirmó Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, en una entrevista a este diario. La portavoz soberanista no quiso contemplar qué ocurriría si logran la mayoría en parlamentarios pero no en votos: “Si hay una mayoría de escaños, hay una mayoría. Si no, que el Estado nos hubiera dejado hacer un referéndum el 9-N”, defendió. CiU y Esquerra comparten esa estrategia: que valga el número de escaños tanto para el sí como para el no. En CDC, inicialmente, habían hablado de que lo importante era ganar en escaños y en votos. Ahora ya no hacen esta distinción. “Antes que soberanistas, somos demócratas”, señalan en Esquerra. El debate, sin embargo, va más allá: una mayoría absoluta no sirve, por ejemplo, para reformar el Estatuto de autonomía. Para ello es necesaria una mayoría de dos tercios.

Iceta advierte de que, en unas elecciones, no todos los votos ‘valen’ igual

El vicesecretario general de Convergència (CDC), Lluís Corominas, aclaró este lunes su objetivo. “Lo que haremos si hay mayoría absoluta de diputados es iniciar un proceso constituyente. No vamos a declarar la independencia”, matizó. El acuerdo suscrito por CDC, ERC y la Asamblea Nacional Catalana establece que el proceso puede durar unos 18 meses, que se aprovecharían para redactar un boceto de Constitución y preparar las estructuras del nuevo Estado. “Al final de este proceso no cerramos la puerta a que haya un referéndum”, dijo. En realidad, el documento fija que se hará para votar la Constitución, no la independencia.

Todo este plan no tiene el menor crédito para el PSC, PP o Ciutadans. Miquel Iceta, primer secretario del PSC, muestra, por ejemplo, su estupor sobre cómo el Ejecutivo quiere platear la independencia a través de unas elecciones: “En un plebiscito solo se puede decir sí o no a algo y en las elecciones se votan varias cosas. Son instrumentos de naturaleza distinta”, afirma. “No hay atajos. No hay forma de resolver algo así si no se hace con una consulta y para eso es necesario el acuerdo con el Estado. No sé si engañan o no, pero por este camino no se va a la independencia”. Y añade otro elemento: que los votos, en un referéndum, valen igual pero en unas elecciones, en virtud de la ley electoral, no. “Ningún país reconocerá las elecciones como un mecanismo para alcanzar la independencia”, zanja.

Las cifras

- CiU, ERC y CUP sumaron en las elecciones de 2012 el 47,84% de los votos (en total, 1.734.852 sufragios). En aplicación de la Ley Electoral General, esos tres partidos y la diputada no adscrita Marina Geli (ex PSC) suman 75 de los 135 asientos del Parlament, es decir, el 55% de los escaños. ICV, partido que está a favor de una consulta y de un "Estado propio", logró en 2012 el 9,89% de los votos y 13 escaños.

- Los partidos contrarios a la secesión -PSC, PP y Ciutadans- reunieron en 2012 el 35% de los sufragios (1.269.455 votos) y tienen 47 escaños, el 34,8%.

- Según el último sondeo del Centro de Estudios de Opinión, de marzo pasado, el 48% de los catalanes rechaza la secesión y el 44% votaría sí. Tres meses antes, en diciembre, el no vencía al sí por tres décimas: 45,3% frente al 45%.

Alicia Sánchez-Camacho, líder popular, considera que las plebiscitarias no existen y, sin entrar ya en el debate de votos y escaños, pide a Mas que dé marcha atrás. Matías Alonso, secretario general de Ciudadanos, ve el adjetivo “plebiscitario” fuera de lugar y dice que el 27-S se celebrarán solo unas elecciones convencionales. Alonso ve “absolutamente imposible” que el soberanismo, si logra la mayoría de escaños, pueda iniciarse un proceso secesionista. “Viven en una realidad paralela. Es una especie de Matrix basado en una supuesta hegemonía. Espero que no ocurra pero si siguen en ese camino tras el 27-S estaremos en esta disyuntiva: que el Gobierno aplique el artículo 155 de la Constitución [el de la suspensión de la autonomía] o que se aplique el Código Penal si hay delito”.