Lamela asesora a la empresa que gestiona un hospital que él adjudicó

El exconsejero de Sanidad forma parte del consejo de Assignia Infraestructuras

Gestiona todos los servicios privatizados del hospital de Aranjuez por 270 millones de euros

Aguirre y Lamela, en la inauguración del hospital del Tajo el 7 de abril de 2007. / COMUNIDAD DE MADRID

El exconsejero madrileño de Sanidad Manuel Lamela forma parte del consejo de administración de Assignia Infraestructuras, empresa que gestiona todos los servicios privatizados del hospital del Tajo en Aranjuez por una concesión de la Comunidad de Madrid por 270 millones de euros a 30 años, según ha avanzado esta mañana la cadena SER. El propio Lamela inauguró el hospital que ahora gestiona la empresa en la que trabaja. El centro, ahora semiprivado, es uno de los seis hospitales madrileños que la Comunidad cuya gestión pretende privatizar completamente en los próximos meses.

"Sabemos que el dinero de los contribuyentes como mejor se usa es invirtiéndolo en sanidad", dijo Esperanza Aguirre durante la inauguración del hospital el 7 de abril de 2007 con falsas enfermeras que lucían el vestuario de estas profesionales. La entonces presidenta de Madrid hacía estas declaraciones flanqueada por el que en aquel momento era su consejero de Sanidad, que había licitado y adjudicado la construcción y explotación del centro en 2005. El hospital del Tajo, con 120 camas y que presta servicio a 80.000 pacientes, fue uno de los primeros de naturaleza semipública construidos en Madrid. Es decir, los médicos y las camas son públicas y el resto de servicios, privados. Un símbolo del entonces nuevo sistema sanitario de Aguirre, que implantó en la comunidad el llamado modelo Alzira.

La constructora madrileña Hispánica, junto con otras tres firmas —Sando, Instalaciones Inabensa y Construcciones Sánchez Domínguez—, consiguió la adjudicación del hospital del Tajo en 2005. El contrato, firmado por Lamela, concedía a Hispánica y sus socios la construcción del edificio y el mantenimiento y gestión de todas las áreas no asistenciales (12 servicios entre los que se encuentran limpieza, mantenimiento, seguridad, transporte interno, restauración, aparcamiento y  cafetería) a cambio de un canon anual de nueve millones de euros durante los próximos 30 años. Una suma total de 270 millones. En 2009, el dueño de Hispánica, imputado por pago de comisiones en la trama Gürtel, vendió su empresa para hacer frente a los pagos con Hacienda. La compró el grupo Essentium y le cambió la denominación social: ahora se llama Assignia Infraestructuras y mantiene el 40% del accionariado.

Essentium, especializada en obra civil, decidió entonces incorporar a un gestor sanitario para su recién creada división hospitalaria: Manuel Lamela. Según la SER, el nombramiento como miembro del consejo de administración de Assignia Infraestructuras se inscribió en el registro mercantil en 2010, solo seis meses después de la compra de Hispánica. La presidenta de Assignia, Susana Monje, en conversación con la SER, ha asegurado que Lamela es un profesional de reconocido prestigio, con un profundo conocimiento del mundo sanitario y que asesora a la compañía principalmente en materia internacional. "Apenas hemos hablado de negocios en la Comunidad de Madrid", afirma Monje que insiste en que no existe incompatibilidad en el nombramiento dado que Lamela dejó la Consejería de Sanidad en 2007 y el Gobierno madrileño en 2008.

No es el primer caso de puerta giratoria entre lo público y lo privado en el que se señala a Manuel Lamela. El exconsejero estuvo en el cargo entre 2003 y 2007 —tras su paso por Sanidad estuvo un año al frente de Transportes antes de dejar la política—, cuando le salpicó el escándalo del caso de las supuestas sedaciones irregulares en el hospital Severo Ochoa de Leganés. En 2010 creó la mercantil Madrid Medical Destination, S. L., dedicada a promocionar Madrid como destino del turismo sanitario. Presentó su proyecto en 2011, flanqueado por dos consejeros del Gobierno de Aguirre, dos concejales del Ayuntamiento de Ruiz-Gallardón y el presidente de la patronal. Entre sus clientes, Capio Sanidad, MD Anderson o Clínica La Luz. Tanto la Comunidad de Madrid como el Ayuntamiento le facilitaron créditos y subvenciones.

Ya en 2001 se preguntó a Lamela por las posibles incompatibilidades de pasar de la sanidad pública a la privada. "Siempre he intentado ser coherente conmigo mismo. Y lo voy a seguir siendo. Yo siempre he hablado de una sanidad sin apellidos. Lo he considerado siempre como una suma de lo privado y lo público, no hay otro futuro posible", respondió el exconsejero.

El caso se conoce dos meses después de que otro exconsejero de Sanidad de Madrid Juan José Güemes, se viera forzado a presentar su dimisión como miembro del consejo de la empresa suiza de análisis clínicos Unilabs, tras la polémica suscitada al conocerse que esta compañía se hizo con un servicio que él mismo privatizó. Güemes dejó el cargo defendiendo no obstante su fichaje desde el punto de vista legal, ético y hasta estético, al tiempo que justificaba su renuncia en que había perdido libertad para defender "la colaboración público-privada".

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