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Un rescate subacuático

Culmina con éxito el primer traslado de un barco hundido para su investigación arqueológica

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Restos del barco hundido, datado en el siglo XVIII, en Cádiz.

Era la primera vez que se hacía y ha salido bien. La Autoridad Portuaria y la Consejería de Cultura han concluido con éxito el traslado del barco hundido, datado en el siglo XVIII, aparecido en las obras de la terminal de contenedores del puerto de Cádiz. El hallazgo dificultaba la continuación de los trabajos y, su situación, en una zona de escasa visibilidad a 15 metros de profundidad, llenaba de obstáculos la labor de los arqueólogos. Así que, en una medida pionera en España, las administraciones acordaron mover el pecio a otra zona más accesible a cinco metros de profundidad. Tras un mes de preparativos, y otros dos anteriores de ingeniería, el traslado se hizo en 11 horas.

La operación se desarrolló en tres partes. La primera sirvió para elevar el barco. Para ello se habían colocado unos gatos hidráulicos, que fueron asumiendo la carga de forma progresiva para evitar sacudidas bruscas que hubiesen podido romper el navío. Cada dos intervalos de subida los buzos inspeccionaban la zona. Se izó un metro y medio del fondo y se volvió a revisar.

La segunda parte consistió en la maniobra del traslado. La trayectoria de navegación hacia el lugar de destino fue comprobada previamente para asegurar la existencia de calado suficiente, algo que se realizó con GPS. La velocidad máxima del movimiento fue un nudo, con el fin de que el barco no se viera afectado por el flujo del mar. En ningún momento, hubo que activar el protocolo de emergencia, en el caso de que el peso del barco hubiese disminuido por pérdida de material.

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Restos del barco hallado en el puerto de Cádiz.

La última fase fue descender el pecio hasta su destino. Tras comprobarse que sobre ese lugar de destino no había anomalías, se apoyó el barco sobre el fondo, y justo antes, los buzos volvieron a inspeccionarlo. A las siete de la tarde la operación quedó completada.

Es la primera vez que en España se realiza un traslado de un pecio. El barco seguirá bajo el mar pero su nueva ubicación permitirá inmersiones con mayor facilidad, lo que facilitará su investigación arqueológica, lastrada, hasta ahora, por la escasa velocidad, lo que había llevado a los arqueólogos a trabajar casi a tientas. Aún así del yacimiento han aparecido importantes restos como lingotes de plata, planchas de cobre, restos de animales y huesos de aceituna. Hallazgos que apuntan a que era uno de los barcos que realizan el comercio con América desde Cádiz. Junto a este navío han aparecido restos de otro, aunque este no ha hecho falta trasladarlo.

El éxito de la operación de traslado, coordinada por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, con el permiso de la Consejeria de Cultura, y el asesoramiento de las empresas Divership Diving y Tanit, permitirá continuar sin problemas las obras de la nueva terminal de contenedores de Cádiz, considerada primordial para mejorar la competitividad del puerto gaditano.