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Cataluña, a la cabeza en fracaso y abandono escolares

El 22% de alumnos de ESO no llega a graduarse y el 26% no continúa sus estudios

Cataluña despunta en fracaso escolar y en abandono prematuro de los estudios. El 21,8% de alumnos de ESO no llega a graduarse, lo que sitúa a la comunidad en la segunda con un índice más bajo de aprobados en secundaria (solo por delante de la valenciana). Y de los que llegan a aprobar la ESO, una cuarta parte (26%) decide colgar los libros y no continuar con el bachillerato o la formación profesional. Este es uno de los peores porcentajes de Europa, que solo supera Malta. Así se desprende del Anuario 2011 sobre el Estado de la Educación en Cataluña, que ha presentado este miércoles la Fundación Jaume Bofill.

El fin de los años dorados de la construcción que daba dinero rápido a muchos jóvenes y la agudización de una crisis que parece no tener fin -que ha disparado el paro juvenil hasta el 51,6%- ha llevado a muchos estudiantes a pensárselo dos veces antes de dejar la escuela. Esto explica que la tasa de abandono caiga desde hace tres años y haya llegado a su nivel más bajo de los últimos 12 años. Con todo, el 26% queda muy lejos del 15% que España debería alcanzar en 2020 según los objetivos de la Unión Europea y que la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, ya ha admitido que será difícil cumplir.

De hecho, España (con el 26,5%) es el segundo país europeo con la tasa de abandono más alta, solo superada por Malta. Respecto al resto de autonomías, Cataluña también está entre las ocho comunidades con resultados más negativos. Para la Fundación Jaume Bofill, el problema radica, no en el hecho de que los estudiantes suspendan (solo lo hacen el 15%), sino en que el sistema educativo es un “colador” y “no es capaz de retenerlos con opciones educativas atractivas”, apunta el director la entidad, Ismael Palacín.

Cataluña también fracasa en el intento de mejorar el volumen de estudiantes que obtiene el graduado escolar. Solo lo hizo el 78,2% en el curso 2009-2010 (el último del que se tienen cifras), cinco décimas menos que el anterior. La comunidad catalana se sitúa así a la cola de España (con el 81,2% de media), solo por delante de la Comunidad Valenciana.

La Fundación Bofill alerta de que este negro panorama puede empeorar. “Los recortes están limitando la mejora del éxito escolar”, advierte Palacín, quien pidió a la Generalitat que incremente la inversión en educación, pero sobre todo, que priorice los pocos recursos en los aspectos claves para luchar contra el fracaso escolar. Uno de ellos es garantizar el acceso a la educación cuanto antes mejor -sea cual sea la renta de la familia- porque eso implica mejores resultados académicos en etapas posteriores. Una meta que se aleja de la realidad, ya que el encarecimiento masivo de las guarderías está alzando un muro casi infranqueable para las familias más humildes.

El fomento de la FP también es esencial para reducir el abandono escolar, defiende la fundación. Un campo en el que también queda mucho trecho por recorrer, ya que el peso de estos estudios fue en 2009 del 16,1% respecto a la etapa obligatoria, el peor porcentaje, después de Portugal y lejos de la media europea, que es del 27,3%. Aquí también Cataluña está a la cola.

La culpa es del profesor

Si no se consigue un buen nivel educativo, no es por los recortes, sino por la calidad del profesor, y la de los actuales es mejorable. Esta es la idea que ha lanzado este miércoles la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, en unas jornadas en la Universidad Ramon Llull, un día después de anunciar que el curso empezará con 3.000 maestros menos y 30.000 alumnos más. “No nos podemos encallar en las ratios o los recursos, la calidad real la determina el docente”, terció. Rigau apuntó hacia las universidades para pedirles que renueven los contenidos que imparten en sus facultades de Educación y formar mejor a los futuros profesores. En julio, la consejera también aleccionó a los maestros pidiéndoles que no mostraran en clase su descontento por los recortes.