A Madrid no le salen las cuentas olímpicas

Debe dedicar más de la mitad del dinero de obras entre 2013 y 2019 a instalaciones pendientes

El proyecto requeriría 1.270 millones de dinero público tras un adelgazamiento del 10%

Botella presenta el plan de patrocinio, rodeada de buena parte de las empresas adheridas a la candidatura. / AYUNTAMIENTO DE MADRID

A una semana de que la alcaldesa de Madrid, Ana Botella (PP), acuda a Londres a promocionar la candidatura para organizar los Juegos Olímpicos de 2020, justo antes del inicio de los de este año en la capital británica, las cuentas siguen sin salir. Con el país al borde del colapso económico, el proyecto requería en principio de 1.410 millones de euros de inversión pública en instalaciones deportivas entre 2013 y 2019, de las que al menos 963 corresponderían al Ayuntamiento. Esta última cifra supone la mitad de todo el dinero con el que cuenta la ciudad para su mantenimiento y mejora en ese periodo. La candidatura se ha sometido así a una cura de adelgazamiento: ahorrará 143 millones de dinero público, un 10%. Además, podría abrir el proyecto de la villa olímpica a la inversión privada, abandonando así la idea de dedicarla luego a vivienda protegida.

Madrid presentó el pasado 18 de febrero al Comité Olímpico Internacional (COI) un informe de 90 páginas con el que logró, el 23 de mayo, pasar el primer corte para organizar los Juegos de 2020 con la mejor nota (8,08), por delante de Tokio (8,02) y Estambul (6,98). Doha y Baku fueron descartadas.

Estado de las obras del centro acuático. / CLAUDIO ÁLVAREZ

En su dictamen, el COI reseñaba las promesas de la candidatura española: 36 instalaciones deportivas, de las que 22 ya estaban hechas, cuatro requerían obras de calado, y 10 más quedaban por hacer (entre estas, tres serían de carácter temporal). Las obras se realizarían entre el primer trimestre de 2013 y el cuarto trimestre de 2019. Además, habría de levantarse una villa olímpica con 17.800 camas para alojar a los atletas, prevista en la zona del Campo de las Naciones, sobre suelo municipal y cuyo coste garantizaría íntegramente el Ayuntamiento. A pocos metros se haría el centro de prensa, dos edificios sufragados por la Feria de Madrid (que los usaría luego como pabellones de IFEMA), es decir, por la Comunidad, el Ayuntamiento, la Cámara de Comercio y Bankia.

La inversión requerida entre 2013 y 2019 ascendía, según el COI, a 2.403 millones de dólares: 905 para las instalaciones deportivas pendientes (548 de ellos, de dinero del Estado, la Comunidad y el Ayuntamiento), 1.180 para la villa olímpica, y 318 para el centro de prensa. A esa cantidad había que sumar 2,2 millones de dólares (1,8 millones de euros) en infraestructuras de transportes (autovías y tren de alta velocidad).

En su dictamen de mayo, el COI dudaba de España, en contraste con la fortaleza de sus dos competidoras. “Aunque la economía española tiene un tamaño suficiente para aguantar estas inversiones, actualmente se enfrenta a importantes retos. Es necesario vigilar con cuidado su evolución para analizar mejor el posible riesgo de incumplimiento”, aseguraba. Desde entonces, la situación del país no ha hecho sino deteriorarse. La prima de riesgo supera hoy los 600 puntos, 120 más que cuando el COI emitió su informe. El Estado ha tenido que ser auxiliado por la Unión Europea (UE) con una línea de crédito de hasta 100.000 millones para sanear su sistema bancario, en el que uno de los agujeros negros ha sido precisamente Bankia. Y el Gobierno ha tenido que diseñar nuevos recortes presupuestarios de enorme calado a cambio, que se suman a los ya aprobados para reducir el déficit público a lo exigido por la UE.

Madrid atraviesa también importantes dificultades económicas. Entre 2004 y 2011, durante los dos mandatos como alcalde del desde diciembre ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), invirtió 12.100 millones de euros en infraestructuras (la principal, enterrar un tramo de la M-30 bajo un parque) que aún está pagando. Su deuda financiera ascenderá a 6.668 millones de euros a final de año. Eso, unido a la caída de los ingresos provocada por dos recesiones consecutivas en los últimos cuatro años, obligó al Gobierno local a aprobar a finales de 2011 un restrictivo plan económico para ajustar sus gastos.

Sin embargo, a principios de año el Gobierno central ordenó a los ayuntamientos a ponerse al día en sus facturas atrasadas, que en el caso de Madrid ascendían a 1.003 millones de euros de la etapa de Gallardón. Eso llevó a la nueva alcaldesa, Ana Botella (PP) a aprobar un plan de ajuste aún más restrictivo, que entre otras medidas contemplaba un recorte del gasto de 160 millones este año y 394 más en 2013.

En lo referido a inversiones en infraestructuras, este plan asegura: “El importante esfuerzo [de los años anteriores] hace posible la ralentización en las inversiones futuras”. En efecto, entre 2012 y 2016 sólo se prevé aportar dinero a las obras ya en marcha; en total, 590 millones. A partir de 2017, se ha presupuestado una cantidad anual, 408 euros, que apenas permitirá otros gastos adicionales a los de mantenimiento de la ciudad. Además, el Ayuntamiento se ha comprometido a no tomar nueva deuda, para poder así reducir su cifra actual de endeudamiento a 2.548 millones en 2020.

¿Cómo pretende hacer frente entonces a los gastos derivados de la organización de los Juegos Olímpicos? La candidatura se centra por ahora en el camino hasta el 7 de septiembre de 2013, cuando el COI anuncie en Buenos Aires la ciudad ganadora. Hasta entonces, el Ayuntamiento aportará 11,5 millones de euros (prácticamente la mitad de los 22,4 millones de Madrid 2016, que contó además con 21 millones de patrocinadores privados. Además, espera obtener otros 20 millones de empresas, de los que ya lleva recaudados siete, más de un tercio.

Esta mañana, compañías como Accenture, PwC, OHL, Telefónica y La Caixa han escenificado su respaldo a la candidatura en un acto en el Palacio de Cibeles, en el que han participado Botella; el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal; el presidente del Comité Olímpico Español y de Madrid 2020, Alejandro Blanco; y diversos empresarios. El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobó la consideración de acontecimiento de excepcional interés público para la candidatura, lo que permite importantísimos beneficios fiscales para sus patrocinadores.

Pero si Madrid resulta elegida como sede olímpica el 7 de septiembre de 2013, deberá hacer frente a un cuantioso esfuerzo inversor, según la documentación presentada al COI y con la que logró ser la candidatura más valorada. Prometió obras en cuatro instalaciones (una de ellas, privada) y construir 10 (una de ellas privada; de las otras nueve, tres temporales). Sin embargo, del proyecto han desaparecido inversiones previstas que permitirán un ahorro de al menos 143 millones de euros de dinero público, a los que se suman 254 millones más por la eliminación de los dos nuevos edificios para el centro de prensa.

En cuanto a las instalaciones que necesitarían obras, debería finalizarse con dinero público el Centro Acuático (entre enero de 2013 y abril de 2018), que costaría 103 millones de dólares; y habilitar el puerto de Valencia (entre septiembre de 2013 y marzo de 2015), con 55 millones de dólares; y el hipódromo de La Zarzuela (entre octubre de 2016 y noviembre de 2019), con 31 millones de dólares. Para el puerto se podría optar por instalaciones temporales, e incluso reutilizar algunas empleadas para la Copa del América de vela, lo que reduciría los costes.

Además, el Atlético de Madrid debería invertir 270 millones en concluir el estadio de La Peineta entre noviembre de 2013 y octubre de 2015, un calendario que se presume ajustado, toda vez que la operación iba a ser financiada con la construcción de viviendas junto al río Manzanares, un proyecto paralizado por la justicia.

Las 10 instalaciones por hacer serían el centro de regatas de Getafe (entre febrero de 2016 y febrero de 2019, por 84 millones de dólares), el canal de slalom de La Gavia (entre julio de 2017 y febrero de 2019, por 14 millones); el pabellón olímpico (entre febrero de 2017 y septiembre de 2019, por 92 millones); el centro de hockey (entre febrero de 2017 y septiembre de 2019, por 75 millones); el centro de tiro de Paracuellos (entre febrero de 2017 y julio de 2019, por 24 millones) y el pabellón de voleyball de Coslada (entre septiembre de 2015 y diciembre de 2018, por 68 millones).

Había otras tres temporales, sin fecha ni presupuesto previstos (el velódromo olímpico, el pabellón de vóley playa de la Casa de Campo y la villa para alojar a los periodistas acreditados. Por último, el Real Madrid debía levantar un pabellón de baloncesto (entre febrero de 2014 y septiembre de 2017, por 87 millones).

Pero entre los cambios previstos, que se incluirán en el informe definitivo presentado al COI el 7 de enero de 2013, hay varios que supondrán un fuerte ahorro. Así, se prescindirá del centro de hockey (75 millones), trasladándose esa sede a las instalaciones existentes en Valdebebas; y del pabellón de voleyball (68 millones), que será sustituido por el Palacio de Deportes.

También desaparecerá el pabellón de baloncesto que debía construir el Real Madrid, que sería sustituido como sede por la plaza de Las Ventas. Esta instalación sería techada y habilitada con dinero público, lo que supondría un incremento de gasto para la candidatura aún sin cuantificar.

El cambio fundamental afectará al centro de prensa, que se ubicará en pabellones ya existentes de Feria de Madrid, lo que ahorrará 254 millones de inversión publica-privada. Eso provocará que el boxeo se desplace al pabellón de Vistalegre, que no requiere adaptaciones. La instalación temporal de vóley playa no se construirá en la Casa de Campo sino en el anillo olímpico, un cambio que tampoco tiene calculado impacto económico. Ocupará el espacio que deja libre el centro de hockey. Por último, el judo y el taekwondo se mudarán también a Ifema.

La principal incógnita sigue siendo, en cualquier caso, la villa olímpica, que debería construirse entre julio de 2015 y diciembre de 2019. Los 963 millones que costaría debe garantizarlos el Gobierno local, aunque fuentes de la candidatura han señalado que podría abrirse a la iniciativa privada, lo que sin duda modificaría la idea de destinarla luego a vivienda protegida.

El presupuesto previsto para inversiones del Ayuntamiento es de 142 millones en 2013; 124 millones en 2014; 188 millones en 2015; 204 millones en 2016; 406 millones en 2017; 408 millones en 2018; y 408 millones en 2019. En total, 1.880 millones; la villa olímpica costaría 963, es decir, más de la mitad de todo el dinero que requiere la ciudad en ese periodo para mantenimiento de infraestructuras y construcción de otras nuevas.

La villa olímpica debía además a cargo de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo (EMVS), cuya continuidad parece amenazada por los planes de ahorro del Gobierno central. En primer lugar, no aparece como competencia municipal, por lo que podría ser transferida a la Comunidad o sencillamente liquidada o privatizada. Además, el Ejecutivo tiene sobre su mesa un anteproyecto de ley que obliga a cerrar todas las empresas públicas que cierren en números rojos el ejercicio de 2013; la EMVS, debido a su naturaleza cíclica (fuertes inversiones que no se amortizan hasta tiempo después), tendría dificultades para cumplir esa norma.

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