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RELEVO EN LA ALCALDÍA

Botella asume la alcaldía de Madrid con Aznar como “referencia política”

Elogia a Gallardón y subraya que "cambian las personas pero se mantiene el proyecto político"

Ana Botella recibe la felicitación del vicealcalde, Manuel Cobo. Ampliar foto
Ana Botella recibe la felicitación del vicealcalde, Manuel Cobo. EFE

Sin hacer uso del collar y el bastón de mando ornamentales, al igual que hizo hace apenas seis meses su predecesor, Alberto Ruiz-Gallardón, Ana Botella ha jurado esta mañana el cargo de nueva alcaldesa de Madrid tras una votación en la que ha logrado los 31 votos de su partido, mientras que PSOE, IU y UPyD han apoyado a sus respectivos portavoces. Sin presentarse como cabeza de lista y tras el salto de Gallardón al Gobierno, Botella se ha convertido en la primera mujer al frente de la capital arropada por la plana mayor del Ejecutivo de Rajoy -aunque no por este- y por otros altos cargos del PP como la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre. Desde la tribuna de invitados, la contemplaban Gallardón, principal responsable de su ascenso a la Alcaldía, y su marido, José María Aznar.

En su primer discurso ya como alcaldesa, Botella, consciente de que acarrea una imagen escorada a la derecha, ha prometido que gobernará para todos los madrileños pero ha dicho que lo hará "en primer lugar" pensando en los más desfavorecidos. "Pienso en quienes perdieron su trabajo. Pienso en los mayores y las personas que viven en soledad, en quienes están excluidos. Pienso en todos ellos y me siento muy cerca de todos. Como concejal de Servicios Sociales he conocido de cerca sus problemas. En primer lugar, voy a ser su alcaldesa", ha destacado la alcaldesa.

La regidora, la sexta persona al frente del Ayuntamiento tras el regreso de la democracia, ha reconocido que los tiempos no están para alardes y que "las grandes inversiones ya están culminadas", por lo que ha anunciado que concentrará sus "esfuerzos en la gestión de los servicios básicos de la ciudad". Tras las críticas expresadas por los portavoces de la oposición ante el cambio de dirigente tan solo siete meses después de las elecciones, Botella ha iniciado su intervención recalcando la legalidad de su acceso a la Alcaldía mediante un procedimiento que respeta, según ha dicho, la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas. Después, ha agradecido la labor de Gallardón, "un hombre que piensa en grande", y ha reconocido la "referencia personal y política" que ha supuesto para ella su marido, momento en el que el pleno ha prorrumpido en aplausos.

Como principal reto, ha indicado que retomará la pasión olímpica de Gallardón. Sin embargo, ha admitido que la "grave crisis" la obliga a "extremar el respeto por cada euro de los ciudadanos". En este punto, ha vuelto a prometer austeridad, que "quedará reflejada en un plan específico de contención del gasto". El segundo objetivo de su mandato será el empleo. En su discurso ha habido además dos anuncios, el primero, sobre eliminación de barreras burocráticas. Se trata de una reforma urgente para que los particulares puedan abrir actividades generadoras de empleo sin más intervención administrativa que su mera comunicación. Con esta medida, Botella asume la estrategia de la Comunidad para incentivar a los nuevos empresarios que ya anunció Aguirre hace unas semanas cuando presentó una ley de liberalización de horarios comerciales que incluía que solo hiciera falta una declaración responsable para abrir un negocio.

El otro, ha sido que el Plan General de Ordenación Urbana va a ser la estrella de la legislatura t que lo quiere dejar cerrado antes de 2015, cuando se celebren las próximas municipales. "Pensemos juntos el Madrid que queremos para el futuro, pensemos la ciudad en la que nos gustaría vivir", ha asegurado Botella.

Con gran revuelo de cámaras y fotógrafos, el pleno extraordinario de su investidura comenzó a las diez de la mañana en el Palacio de Cibeles. Invitados y concejales entraron sonrientes pero en silencio. El primer acto del pleno fue la toma de posesión de su acta de concejal de Carmen Rodríguez Flores, número 32 de la candidatura, que sustituye a Gallardón como edil. "Sea usted bienvenida a la que siempre ha sido su casa", la recibía la presidenta del pleno, Paz González. Acto seguido, se procedió a la votación, secreta y por orden alfabético. Las papeletas fueron depositadas en una urna de cristal, que arrojó el siguiente resultado: 31 votos (los del PP) para Botella, 14 para el socialista Jaime Lissavetzky, cinco para el portavoz de IU, Ángel Pérez; y otros cinco para David Ortega, de UPyD. No hubo votos en blanco o nulos.

Después de la votación, que no se movió ni un milímetro del guión previsto, llegaba el acto central del pleno: Paz González preguntó a Botella si aceptaba el cargo y ella contestó . La nueva alcaldesa subió a la tribuna, saludó a sus compañeros y eligió la fórmula del juramento para ser investida alcaldesa. No hizo uso de los elementos de la liturgia municipal ni tocó el bastón de mando, un gesto en el que imitó a Gallardón, el primer alcalde en prescindir del ornamento. En lo que sí innovó es en ser la primera en jurar el cargo sin la presencia de un crucifijo en la mesa, que retiró Gallardón aprovechando el traslado de la Casa de la Villa al Palacio de Cibeles.

Tras el juramento, tomaron la palabra los tres portavoces de la oposición y el portavoz del PP y hasta hoy alcalde en funciones, Manuel Cobo. "Nos gustaría que hubiera recibido el refrendo de las urnas", se lamentó David Ortega en su intervención, en la que no obstante dio la bienvenida a la alcaldesa y le prometió "lealtad". Ortega pidió además a Botella una "mayor cercanía" y un discurso basado en "razonamientos" y no en "descalificaciones personales".

Los cambios, el jueves

Al contrario de lo que hizo Gallardón (a cuya investidura en 2011 no acudió Aguirre), Botella no ha hecho público hoy el nuevo Gobierno local. Hay una vacante segura que cubrir, la del concejal de Medio Ambiente y Movilidad que la sustituya -los rumores se multiplican hoy en el Ayuntamiento y se habla de que Pedro Calvo ocuparía su lugar- y otras dos casi seguras, la del vicealcalde y la del concejal de Hacienda, Juan Bravo, que marcharán probablemente con Gallardón al ministerio de Justicia como secretario de Estado y subsecretario, respectivamente.

Su marcha se confirmaría el viernes, en el Consejo de Ministros que debería designarlos, pero Botella podría comunicar su Gobierno tras la Junta local del jueves. La nueva alcaldesa puede, en virtud de la Ley de Capitalidad, nombrar a dos o tres miembros del Ejecutivo entre personas sin acta de concejal, aunque en principio ninguno de ellos podría ejercer de vicealcalde.

Por su parte, Ángel Pérez ofreció cien días de deferencia a Botella, bueno, en realidad 85 "porque estamos en época de recortes". "Era usted concejal de Medio Ambiente y ahora controla el ambiente entero de Madrid", subrayó el líder de IU. "Gallardón le ha hecho un sinpa institucional, le ha dejado unos números más rojos que mi bandera", ironizó Pérez. que pidió una nueva financiación local para Madrid, mirando al nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos. Felicitó a Botella, a la que dijo: "Muchas veces nuestra crítica le va a ser de más ayuda que muchos halagos interesados".

Lissavetzky empezó saludando al gran número de autoridades presentes en la sala: "Botella ha logrado el primer llenazo del nuevo pleno municipal". El líder del PSOE reconoció la importancia de que sea la primera alcaldesa de la capital pero criticó la ausencia de un debate previo a la investidura. También admitió la legalidad de su elección, aunque denunció su presunta falta de legitimidad por no haber concurrido como cabeza de lista en mayo. Lissavetzky hizo además referencia a las "peras y manzanas" en la candidatura del PP mientras Botella sonreía.

También censuró la inactividad de Gallardón durante los primeros siete meses de legislatura y pidió a Botella medidas concretas contra el desempleo, en la línea de las acordadas en el pleno monográfico de antes del verano. Así mismo, Lissavetzky advirtió a Botella que la ciudad necesita una "líder" capaz de gestionar "con eficacia, rigor y austeridad" y de afrontar la lucha contra el paro, "la prioridad básica del trabajo municipal", al tiempo que ofreció la "lealtad institucional" del PSOE y le aseguró que en este grupo municipal encontrará una "actitud abierta a los consensos necesarios y al diálogo permanente".

Por último, tomó la palabra Cobo, que saludó a la familia de Botella (hijos, madre y marido, en la tribuna), felicitó a la nueva alcaldesa y loó su trayectoria política ("es una de las fundadoras del PP, militante antes incluso que Aznar"). Entre sus "grandes éxitos", destacó el Samur social. "Es la mejor de nosotros, y en nuestro partido tenemos la costumbre de poner al mejor al frente", reiteró Cobo. El PP está "como una piña" detrás de ella, según el vicealcalde, que pidió a la oposición que la respalde en las cuestiones de Estado. Cobo predijo que Botella será mejor alcaldesa que el propio Gallardón, aunque probablemente no lo verá desde el Ayuntamiento sino desde el Ministerio de Justicia, como secretario de Estado del exalcalde.

La carrera de Botella

Residente en Pozuelo de Alarcón, es la primera mujer que accede a este puesto en los más de dos siglos de historia municipal registrada. Y lo hace sin ser elegida por las urnas, como sucesora legal de Gallardón por ocupar el número dos de la candidatura electoral. Nacida en Madrid en 1954, es concejal de la capital desde 2003; responsable municipal primero de Empleo y Asuntos Sociales (2003-2007), luego de Medio Ambiente (2007-2011) y, hasta hoy, de Medio Ambiente y Movilidad.

Fue número tres en la candidatura del Partido Popular en las elecciones locales de 2003 y ascendió al número dos en 2007 y 2011. Vocal del Comité Ejecutivo Nacional del PP desde 2008 y esposa del expresidente del Gobierno José María Aznar, es una mujer “normal, de inteligencia media y psicológicamente fuerte”, según sus palabras. También es una política “tradicional” que cree que “la base de la sociedad es la familia” pero que se atribuye a sí misma “una ideología sin nombre” y que presume de “liberal en cuanto a la conducta de la gente”; una persona que sigue creyendo “en casi todo”.

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