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Séptimo lunes de huelga en el metro

La mediación, pendiente de que los sindicatos presenten la contrapropuesta al convenio que aceptó TMB

Pasajeros de la línea 1 del metro viajando a primera hora en el quinto lunes de huelga.
Pasajeros de la línea 1 del metro viajando a primera hora en el quinto lunes de huelga.

Barcelona afronta, coincidiendo con el inicio de semana, el séptimo lunes de paros de dos horas en los tres turnos del servicio de metro. La negociación del convenio tuvo un pequeño avance la semana pasada, cuando los sindicatos presentaron a la Generalitat, —que ejerce de mediadora en el conflicto—, una contrapropuesta a la que previamente había aceptado la empresa Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB).

Pero el acercamiento de la semana pasada ha sido insuficiente para evitar otra jornada de huelga. Una tanda de paros que comenzó el 24 de abril y está convocada para todos los lunes laborables. Aumentar las contrataciones y reducir las externalizaciones siguen siendo las principales demandas de los sindicatos y los principales escollos de la negociación. Los sindicatos (seis distintos, con mayoría de CGT) están llamados a por la mediación mañana en la sede del departamento de Trabajo para presentar su propuesta con el detalle que le faltaba el pasado viernes.

El conflicto por el convenio del metro se remonta a finales de 2015. Desde entonces, y ya con el actual equipo de la alcaldesa Ada Colau en el gobierno de la ciudad, las partes han mantenido más de 70 reuniones oficiales, en la mesa de negociación. Pero ni estas ni los encuentros informales han servido para lograr un acuerdo. El punto álgido del conflicto se vivió durante el congreso de Móviles de 2016 (el primero con Colau en el gobierno), cuando hubo varias jornadas de huelga justo cuando se había inaugurado la línea 9 hasta el recinto ferial. Pero ni la implicación de Colau en persona resolvió la situación. Luego ha habido paros sueltos en jornadas de mucha intensidad en el uso del metro, como partidos importantes del Barça o el Sónar del año pasado.

Por el lado sindical, la presencia de seis sindicatos en el comité, con culturas negociadoras muy distintas y diferencias que vienen de lejos, no facilita que los trabajadores tengan una representación cohesionada. Por el lado de la empresa, tampoco ayuda la falta de transparencia en los sueldos de la dirección, donde dos centenares de directivos siguen fuera de convenio. Una situación heredada del pasado cuyo episodio que más polémica ha generado fue la revelación de que tres directivos llegaron a cobrar más de 200.000 euros anuales.

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