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La Generalitat traslada a la Fiscalía indicios de maltrato en un centro de menores de Segorbe

La Administración valenciana clausurará la residencia de Monteolivete por inhabilitable

Paredes desconchadas en el centro de acogida de menores de Monteolivete, de Valencia, que cerrará en verano.

La Generalitat ha trasladado al fiscal de menores de Castellón las irregularidades detectadas durante una inspección realizada en el centro de acogida de menores "La Resurrección" de Segorbe (Castellón), entre ellas "indicios de maltrato" y la administración de "poca comida y caducada". Según la consejera de Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, la inspección detectó indicios de castigos físicos, como duchas frías en invierno a un menor.  

Las Hermanas Terciarias Capuchinas, orden que gestiona el centro de Segorbe -un concierto con la Administración valenciana- se han puesto a la "completa disposición" de la Generalitat para aclarar esos hechos y para "adoptar las medidas que en su caso fueran necesarias", ha declarado la institución en un comunicado.

Esta denuncia se suma al cierre decretado por la Generalitat del centro de recepción de menores de Monteolivete, en Valencia, en el que viven medio centenar de jóvenes de entre 13 y 18 años en unas instalaciones obsoletas y deterioradas. La intención de la consejería es clausurar la residencia en verano y trasladar a los menores a otros centros. 

El centro de acogida de Monteolivete parece una institución de otros tiempos, con humedades, grietas, armarios reventados, habitaciones de unos 15 menos cuadrados con cuatro camas y necesitada de una remodelación integral. La Generalitat ha abierto este martes las puertas de este centro a los medios de comunicación.

Según Mónica Oltra, la inspección ha detectado en dos años en algunos centros de la red dependiente de la Generalitat anomalías, e incluso indicios de maltrato en uno de ellos, el de Segorbe. Oltra responsabiliza a la anterior Administración, del PP, del estado de abandono en que se encuentran las instalaciones. "Solo hubo seis inspecciones en tres años en una red de 80 centros", ha denunciado la consejera y vicepresidenta del Gobierno valenciano.

El centro de acogida de menores de Monteolivete, que con el anterior Gobierno valenciano, del PP,  llegó a albergar a 120 menores, según Oltra, no había sido inspeccionado desde el año 2008 ni había recibido inversiones para su mantenimiento. Hace solo un año se invirtieron más de 100.000 euros en la reforma de cocinas, duchas y vestuarios pero el centro pide a gritos una reforma.  Algún almacén tiene las paredes enmohecidas y los armarios de las habitaciones, donde los menores guardan sus efectos personales, están sin puertas e incluso con agujeros.Todas las ventanas tienen barrotes como si de un centro carcelario se tratara.

La primera sensación de Yolanda Calero, directora del centro de Monteolivete, cuando pisó por primera vez el centro fue nefasta. "Ha habido una falta de mantenimiento durante mucho tiempo y hemos llegado a un punto en que no se reúnen las condiciones mínimas de habitabilidad: puertas y cristales rotos, armarios destrozados y un a cifra de residentes que, por ejemplo, en agosto superó los 80 menores cuando el centro está preparado para 54.

Los perfiles de los residentes son también muy dispares. Según Calero, el trabajo diario es complicado porque están los chavales de protección pura y dura, luego los menores extranjeros que llegan solos al país y quedan bajo la tutela de la Generalitat, hay también menores agresores, otros maltratados por sus padres, menores que no tienen a nadie y otros que han terminado las medidas de libertad vigilada. "Al ser un centro de recepción, aquí caben todos", dice la directora.

Calero aplaude que en los últimos meses se ha reducido la ratio de residentes en el centro y se haya invertido en la mejora de alguna de las instalaciones. El centro se va a cerrar y los jóvenes pasarán en gran parte a otro centro en Bunyol, la Pobla de Vallbona y Burjassot. Será cuando acabe el curso.

La directora, que lleva al frente de Monteolivete desde agosto de 2016, cree que además de un entorno adecuado, es necesario una atención personalizada a los menores por lo que es imprescindible que el número de residentes no sea elevado. En los últimos meses se ha intentado disminuir la ratio de menores en el centro, y se ha trasladado a algunos a centros de otras provincias o a dos pisos tutelados,  algo que a su juicio es el "entorno ideal para todos los chavales".

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