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Meirás: una visita “minúscula” en la que se obvia a Franco

La Comisión de Cultura del Parlamento gallego entra al fin en la mansión que disfruta la familia del dictador. PSOE y En Marea piden soluciones legales para enmendar esta "anomalía histórica"

Una mujer fotografía el pazo de Meirás en julio de 2011. Ver fotogalería
Una mujer fotografía el pazo de Meirás en julio de 2011.

Un hombre que trabaja en Meirás (Sada, A Coruña) para la familia Franco recibe "muy amable" a los integrantes de la Comisión de Cultura del Parlamento de Galicia. Las cámaras de televisión que los siguen se tienen que quedar a las puertas mientras los políticos entran a la mansión. Llega al fin la visita oficial que propuso en marzo el PSdeG después de que por arte de magia dejase de funcionar el teléfono al que el público tenía que llamar para concertar un recorrido. El pazo estuvo varios meses cerrado a cal y canto a pesar de que, como Bien de Interés Cultural, está obligado a abrir al público al menos cuatro días al mes. Por esa razón, la Xunta abrió un expediente a los Franco que según el PP todavía no se ha cerrado. Pero hoy tampoco a los diputados se les deja ver demasiado en esta mañana condimentada de sonoras trombas de agua. La capilla; una habitación pequeña de la planta baja con muebles de principios del XX que era el despacho de la primera dueña de las torres, Emilia Pardo Bazán; otra contigua, algo más grande, donde la escritora recibía invitados; y por supuesto el famoso gran vestíbulo, con su escalinata, varios retratos del generalísimo, un busto de Carmen Polo y profusión de cornamentas y piezas cobradas en sus cacerías por el dictador. A parte de esto, lo único visitable es parte del hermoso y cuidado jardín. Ahí se acaba todo.

"La visita es minúscula", describe Concepción Burgo, la diputada socialista que pidió en el Parlamento que se organizara esta comitiva, luego respaldada por todos los grupos. Además, "el relato que se hace en el recorrido es todo sobre doña Emilia". Si no fuese por esos retratos del dictador, uno de ellos "vestido de falangista", parecería que toda la historia del BIC se reduce a los tiempos de su primera dueña porque, en las explicaciones que puede dar el hombre que hace las funciones de guía "se manipula la realidad, Franco no existe". Salvo en el momento en que se refiere a él para destacar lo generoso que fue al respetar "la vidriera decorada con los blasones" familiares de Pardo Bazán.

Los herederos del dictador volvieron a activar un teléfono para que el público concertase las visitas a las que los Franco están obligados por ley después de que la desactivación del anterior número se convirtiese en escándalo que llegó a la Cámara gallega y a toda la prensa y empujó a la Consellería de Cultura a iniciar una investigación. Según Patrimonio, se exigió a los Franco (bajo amenaza de multa) reponer los canales para las visitas, el teléfono que no funcionaba y el correo electrónico que jamás respondía. En abril, el sistema funcionaba de nuevo.

La historia se repite, porque el año pasado el Gobierno gallego abrió otro expediente cuyos resultados nunca reveló, y anteriormente los Franco también suspendieron las visitas incumpliendo sus obligaciones legales. Además, la Xunta permite a la familia cerrar siempre el pazo en agosto para su disfrute vacacional. Burgo adelanta que su grupo va a presentar una proposición no de ley para que este privilegio se acabe. "Queremos que el PP se comprometa a no dejarles cerrar en agosto... Es terrible que un gobierno democrático se sienta en la obligación de proteger, de preservar los deseos de los Franco".

Ese mes, sin embargo, los lectores de alguna revista del corazón sí pueden hacer un recorrido más completo, aunque solo virtual, "por las verdaderas estancias de los Franco que aparecen en los reportajes gráficos en exclusiva del veraneo de Carmen Martínez-Bordiú", protesta la socialista: "La sociedad debe tomar conciencia, cada vez más, de que lo que pasa es un insulto".

A la visita de este viernes por la mañana han acudido los representantes de la Comisión de Cultura de todos los grupos salvo el BNG, que respaldaba la iniciativa pero excusó la ausencia de su diputada Olalla Rodil por motivos personales. La oposición parlamentaria secunda la reivindicación del gobierno de Sada de que el pazo "revierta en dominio público".

"La familia de Franco se toma a pitorreo las instituciones, pavoneándose de los privilegios que aún conserva en una llamada democracia", denuncia el diputado de En Marea Antón Sánchez. "Hay que buscar los mecanismos legales", defiende Burgo, "porque estamos ante una anomalía histórica", que no se ha corregido "a pesar de que ya han transcurrido 42 años desde la muerte de Franco". "Algo pasa... es insano socialmente que esto siga siendo así cuando está admitido y es demostrable" que Meirás está en manos de sus actuales propietarios a causa de un "expolio".

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