Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El sospechoso del crimen de la CAM anunció su arresto en el velatorio de su suegra

"Ya sé que voy a estar detenido 72 horas", dijo a un matrimonio amigo de la familia

Fuensanta Sala, esposa del único detenido por el asesinato de la viuda del expresidente de la extinta Caja de Ahorros del Mediterráneo EFE/Morell

Miguel López, en prisión por el crimen de María del Carmen Martínez, su suegra y viuda del expresidente de la CAM Vicente Sala, siempre tuvo claro que acabaría detenido. Es más, él mismo se colocó en la diana policial el pasado 10 de diciembre, tan solo un día después de que la víctima fuera tiroteada en el interior del concesionario de coches que él regentaba en Alicante, Novocar.

Ocurrió durante el velatorio, a las 21.30 horas, cuando el yerno se dirigió a un matrimonio amigo de la familia en estos términos: "Yo ya sé que voy a estar detenido 72 horas. Esto funciona así, y luego estás tres o cuatro años en prisión hasta que salga el juicio". Esa pareja, compuesta por Susana J.R. Y Francisco Javier A.M., ha vuelto a revivir la escena este viernes ante el juez que instruye la causa, José Luis de la Fuente.

Ambos testigos han ratificado íntegramente la versión que habían dado ya en comisaría, según fuentes jurídicas. De esos testimonios se desprende que Miguel López se acercó al matrimonio en el tanatorio y comenzó a criticar sin ambages a su cuñado, Vicente Jesús Sala, el primogénito de la difunta y a quien ésta intentaba legar por todos los medios el control absoluto del grupo financiero familiar.

"Espero que Vicente sea prudente en su declaración y que no cargue las tintas", les dijo, "porque yo he dicho que en la empresa teníamos conflictos, pero como hay en infinidad de empresas, y que todo el mundo sabía que mi suegra había perdido la cabeza". A continuación, de forma muy alterada, se quejó de que su cuñado se hubiera visto con sus asesores fiscales la misma noche del crimen y auguró su propia detención.

Esta conversación es precisamente uno de los indicios que ha llevado a la policía a apresar a López. No obstante, no todos en su entorno familiar están convencidos de su culpabilidad. No lo están, desde luego, su mujer, Fuensanta Eva Sala, y las dos hermanas de ésta, María Antonia y María del Mar, quienes han pedido que sea exculpado de inmediato. Su esposa, hija menor del matrimonio Sala-Martínez, se ha acogido esta mañana a su derecho a no declarar por su condición de cónyuge del encausado. Además, ha exhibido un certificado médico que desaconsejaba su interrogatorio por los problemas psicológicos que está atravesando.

Su hermana María Antonia, que sí estaba obligada a prestar declaración, ha reconocido en el juzgado que la familia estaba dividida en dos bandos. Por un lado, la matriarca con su hijo mayor, y por el otro ellas con sus respectivos maridos. La culpa de esa división radicaba en el control de las empresas, que su madre quería ceder en exclusiva a Vicente Sala.

Las relaciones entre las dos partes eran inexistentes. Prueba de ello es que las tres hijas llegaron a entrar a escondidas en casa de su madre unos meses antes de su muerte. Abrieron la caja fuerte con una copia de la llave y llevaron las joyas de la mujer ante un notario para inventariarlas. La propia María Antonia Sala ha admitido este hecho esta mañana, según las fuentes jurídicas consultadas.

Otros tres testigos, empleados todos ellos de las empresas del grupo Sala, han ahondado en sus declaraciones judiciales en este grave enfrentamiento en el seno del clan. Han relatado, por ejemplo, que los nietos de María del Carmen Martínez le habían retirado la palabra después de que la abuela destituyera a sus madres como consejeras en la empresa matriz del holding y nombrara administrador único de las mismas a su hijo Vicente. La propia víctima reveló a dos de estos trabajadores que se había topado con uno de sus nietos, hijo de Fuensanta Sala y de Miguel López, cuando paseaba por el interior de su finca y le había hecho un gesto como de cortarle el cuello.

Por su parte, Antonio Moreno, un abogado amigo de la viuda de Sala, ha ratificado que le aconsejó reforzar su seguridad personal unas semanas antes de ser asesinada. Lo hizo después de que la propia María del Carmen le contara que alguien había entrado en su casa de la finca La Torre y había estado revolviendo los cajones de su habitación, donde guardaba las capitulaciones matrimoniales, entre otros documentos. "Ella me dijo si no estaba exagerando y, desgraciadamente, por lo que ha pasado después, yo no exageraba", ha señalado este testigo a preguntas de los periodistas tras concluir su declaración. No obstante, el letrado tampoco cree a Miguel López “capaz” de asesinar a su suegra.

El juez De la Fuente continuará el próximo lunes con el interrogatorio de testigos. Al día siguiente, martes, ha programado una inspección ocular en el concesionario de coches donde la víctima fue tiroteada. La diligencia se practicará primero con luz diurna y se repetirá luego una vez que haya anochecido, cuando el sol se sitúe en el mismo punto en que estaba el 9 de diciembre sobre las 18.30 horas.

Además, el magistrado ha rechazado la petición de la Fiscalía de expulsar del procedimiento a María Antonia y María del Mar Sala, que ejercen la acusación particular. El Ministerio Público sostiene que ambas están incurriendo en un “fraude procesal” por defender a su cuñado y reclamar el sobreseimiento del caso para él. El juez, en cambio, opina que deben continuar siendo parte de las diligencias a menos que lleven a cabo maniobras dilatorias o contrarias a la “buena fe procesal”.

Más información