Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El plan de hoteles de Colau impide abrir 33 nuevos establecimientos

Un total de 74 alojamientos escapan de las restricciones y podrán operar

Turistas ante la Sagrada Familia de Barcelona.
Turistas ante la Sagrada Familia de Barcelona. EFE

Foto finish. El plan de hoteles del gobierno de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, impide abrir 33 hoteles, cuyos proyectos presentaron sus promotores al Ayuntamiento después de la moratoria que se dictó en julio de 2015 (ya levantada), o que se habían presentado antes pero no tenían derechos adquiridos. Por contra, la ciudad verá abrir en los próximos meses o años 74 nuevos hoteles, porque ya tenían licencias o certificados que permiten sacarlos adelante. Es el recuento que este viernes ha hecho público el Consistorio, un mes después de aprobar el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT).

Entre los hoteles que no verán la luz hay el que quería hacer el antiguo consejero delegado de Desigual, Manel Adell, en el Edificio Condeminas, frente al Moll de la Fusta; o el que promovía la rama inversora del grupo Majestic (de la familia Soldevila) en el pasaje de la Concepció. La promotora Núñez y Navarro resulta doblemente afectada porque en el listado de los hoteles que no se podrán hacer figuran dos: uno en la calle de Jonqueres, mirando a Via Laietana; y otro casi pegado, por detrás de la calle de Trafalgar.

La cadena Room Mate también se queda sin abrir el hotel previsto en la calle de Mallorca, tocando a la rambla de Catalunya. Las cadenas Barceló y Hotusa o el propietario de la cadena de gimnasios Arsenal figuran también en la lista de los proyectos que el PEUAT deja en la cuneta.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, se ha centrado en subrayar la cantidad de hoteles que sí saldrán adelante: "El volumen da cuenta de la situación de burbuja turística y de descontrol en la que estaba instalada la ciudad".  La cifra de 74 nuevos establecimientos, a su juicio, "demuestra que la inercia nos conducía a una ciudad con monocultivo que ponía cada vez más en riesgo la garantía del derecho a la vivienda".

"La desregulación que había hasta ahora ofrecía barra libre a los promotores hoteleros y permitía que salieran adelante proyectos sin tener en cuenta la situación de extrema saturación de algunos barrios", ha señalado Sanz, quien ha recordado que la mitad de las plazas hoteleras se concentran en el 17% del territorio de la ciudad; o que hay barrios con más población flotante que residente. Es el caso del Gòtic o la parte derecha del Eixample.

Entre los 74 hoteles que abrirán destacan proyectos que llevan tiempo esperando, como el establecimiento que gestionará Iberostar y que ocupará el antiguo edificio Banesto, propiedad de Pontegadea, la sociedad patrimonial de Amancio Ortega, dueño de Zara. El Me by Meliá de la calle de Casp (en la esquina con el paseo de Gràcia), ya en obras, también prospera. O el Praktik de Drassanes, de la familia Trenor, el único hotelero que ha publicitado su malestar y demandas contra el gobierno Colau, a quien acusa de demorar la concesión de las licencias necesarias.

Sanz defiende que el PEUAT "endereza la situación y pone por primera vez condiciones a la implantación de nuevos alojamientos". El PEUAT divide Barcelona en tres zonas. En la más céntrica no se pueden abrir nuevos aunque cierren los existentes; en la segunda, solo si cierran camas; y en la tercera, la periferia, se pueden abrir siempre que no sea en edificios de vivienda.

Más información