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El 40% de los pisos turísticos de Barcelona son ilegales

Los 16.000 apartamentos para turistas suponen casi el 8% del parque de alquiler de la ciudad

Turistas entran en su piso.

Datos inéditos sobre pisos turísticos en Barcelona. Un estudio encargado por el Ayuntamiento cuantifica por primera vez el alcance del fenómeno y cómo ha impactado en el precio del mercado de alquiler. El informe cifra en 15.881 los apartamentos turísticos: 9.606 tienen licencia y el resto, 6.275, no; lo que supone que el 39,5% de la oferta es ilegal. Hace dos años y medio que en la ciudad no se conceden nuevas licencias y la alcaldesa Ada Colau ha declarado la guerra a los ilegales.

Los datos indican que los alquileres turísticos representan el 7,7% del parque de alquiler, y analizan su rentabilidad: en función de las zonas y las ocupaciones, los ingresos para el propietario son entre 2,3 y cuatro veces superiores a la de los alquileres convencionales, con beneficios entre el 7% y el 13% frente al 3%-4%. El estudio concluye que la presión del turismo y el atractivo de los beneficios han contribuido a reducir la oferta y a disparar el precio de los alquileres convencionales en la ciudad, aunque no detalla en cuánto.

El informe, al que ha tenido acceso este diario, forma parte de la documentación de trabajo del Plan Estratégico de Turismo para 2020 y lo firman los despachos Duatis Arquitectes y Urban Facts. Para analizar el fenómeno de los pisos turísticos y su impacto emplea datos del servicio de Estadística del propio Ayuntamiento (número de viviendas y alquileres, registro de apartamentos turísticos con licencia), del Instituto Catalán del Suelo (Incasòl, que tiene datos sobre mercado de alquiler porque es donde se depositan las fianzas) y de la plataforma de alquileres vacacionales Airbnb. De esta plataforma, a quien Colau ha multado por anunciar pisos sin licencia, es de donde se extrae la cifra de los ilegales: se analiza la oferta en cinco fechas durante 10 meses, se contabilizan solo los pisos enteros y se corrige el total restando los que tienen licencia. Además, los autores han entrevistado a agentes del sector: propietarios, inversores y gestores de licencias de apartamentos turísticos o webs.

Una de las cuestiones que muestra los datos es el distinto impacto que los pisos turísticos, sean legales o ilegales, tiene sobre los barrios de la ciudad. Por ejemplo, el 65% de la oferta total se concentra en solo 10 barrios (la ciudad tiene 73) que pertenecen sobre todo a los distritos de Ciutat Vella y el Eixample, los dos más céntricos. El barrio que encabeza el listado (sumando legales e ilegales) es la Dreta del Eixample, con 2.294 pisos turísticos (el 14% del total) a mucha distancia de Gràcia, Sagrada Família o Antiga Esquerra de l’Eixample, todos con ofertas superiores a los mil pisos.

En el caso de los pisos con licencia HUT (vivienda de uso turístico), el barrio donde más hay, con diferencia, es la Dreta de l’Eixample, con 1.747. Le siguen Sagrada Família, Gràcia, Antiga Esquerra de l’Eixample y Sant Antoni. En cambio, los barrios que lideran la oferta de Airbnb son los de Ciutat Vella (Raval, Santa Caterina, Sant Pere, la Ribera y el Gòtic, los primeros que se vieron afectados por una moratoria de nuevas licencias). En la suma de Raval, Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera, la oferta de pisos en Airbnb cuadruplica la de los pisos que tienen licencia.

Respecto al peso de la oferta de alquileres turísticos sobre el total del parque de alquiler, la media de la ciudad es del 7,7%, pero el porcentaje asciende a más del 25% en la Dreta del Eixample o la Vila Olímpica. Con más de un 10% del parque de alquiler destinado al turismo figuran también los barrios de la Sagrada Família, Poble-Sec, Diagonal Mar, Antiga Esquerra de l’Eixample, Poblenou, Sant Antoni, Gràcia, Sant Pere, Fort Pienc y Hostafrancs.

Sobre el impacto de los pisos turísticos sobre los precios del mercado de alquiler de viviendas principales, el estudio recuerda que el precio de los alquileres en los últimos tres años en Barcelona ha sido del 33%, el mayor de España. Concluye que el fenómeno de los alquileres a turistas “no es la única causa del incremento de los precios de alquiler, pero al restringir la oferta, es evidente que contribuye a incentivarla”. “En los barrios donde la rentabilidad del modelo de alojamiento turístico es más elevada se produce una retirada de los pisos del mercado de alquiler convencional para destinarlos al turismo. Esto provoca una reducción del parque de la oferta de alquiler, ya escaso”, dicen los autores: Y “la falta de oferta de pisos de alquiler contrasta con la demanda, lo que explica la fuerte subida de los precios del alquiler que se ha producido recientemente en Barcelona”.