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Madrid se destapa

Dos centenares de nudistas, según sus cálculos, se juntaron en el primer Día del bañador opcional de Arganzuela

Ayer, en la piscina municipal de Peñuelas, en Arganzuela, algunos se llevaron una sorpresa al enterarse del día que era. Como Puri: “¿Pero desnudos, en pelotas?”. “Es el día del bañador opcional”, le repetían a la entrada, “eso quiere decir que puede haber gente desnuda dentro”. “Qué fuerte, qué fuerte”, repetía esta mujer de 35 años entre carcajadas. “¿Y yo qué hago?”. “Usted puede hacer lo que quiera”.

Bañistas en la piscina de Peñuelas durante el día sin bañadores. Ampliar foto
Bañistas en la piscina de Peñuelas durante el día sin bañadores.

Y eso hicieron muchos madrileños: lo que quisieron. Que para eso era libre el uso del traje de baño. Como rezaba en el cartel de la entrada: era el 24 de julio de 2016. Día del bañador opcional. Y unos 200 bañistas optaron por ir sin bañador, según estimaciones. La iniciativa parte de la Asociación para el Desarrollo del Naturismo de la Comunidad de Madrid (ADN). Hace unas semanas, solicitó al Ayuntamiento que las piscinas municipales se uniesen a esta causa. Aunque, en realidad, esta propuesta no es nueva. En 2002, el Ayuntamiento de Madrid, entonces gobernado por José María Álvarez del Manzano (PP), firmó un convenio con ADN mediante el cual se comprometía a facilitar el uso nudista de la piscina de la Casa de Campo el primer sábado de cada mes durante unas horas. En 2003, ese convenio se renovó con Alberto Ruiz-Gallardón.

Hasta ahora, el día sin bañador venía celebrándose en la piscina universitaria de la Complutense y en la piscina municipal de Lago (Casa de Campo) donde hubo una acción similar el pasado 5 de junio. “Y sin ningún problema ni tampoco ninguna queja”, ataja Ismael Rodrigo, el presidente de la Asociación para el Desarrollo del Naturismo. La propuesta que su asociación envió al Consistorio fue recogida por la Dirección General de Deportes, que la derivó a los 21 distritos. En el correo se permitía que cada piscina, si lo consideraba oportuno, celebrara dicha jornada. Según explica Rodrigo, solo cuatro distritos contestaron: tres dijeron que no y uno -el de Arganzuela- accedió.

“No promovemos que la gente vaya desnuda por la calle. Lo que promovemos es que no se obligue a usar la ropa en momentos en los que puede no ser necesaria como es el baño. Y que la gente lo admita como el topless. No se puede criminalizar el cuerpo humano”, defiende el presidente de ADN. Ayer domingo, muchos madrileños siguieron su ejemplo.

Algunos de los que secundaron ese destape popular eran naturistas convencidos. Y otros como Tatiana Puhtienko lo hicieron por probar. Como Puri –“qué fuerte, qué fuerte”-, esta modelo de 21 años se había enterado en la cola del día que era. Pero decidió lanzarse -“ya puestos”- y secundar la jornada homenajeando el tatuaje que lleva en su pierna izquierda: “Prefiero la libertad con peligro, que la paz con esclavitud”.

El único e inofensivo peligro que había en la piscina eran los mirones, que también los hubo. “Te das un baño y te alegras la vista. ¿Qué más se puede pedir?”, se preguntaba uno de estos bajo el anonimato característico. La mayoría, eso sí, vino solamente a lo primero. Y de estos, casi todos aceptaron de buen grado el cuerpo humano. “A mí me parece estupenda esta iniciativa. Mis amigas, por ejemplo, hacen topless... ¿cuál es el problema?”, zanjaba Mercedes Blanco, de 67 años. “El desnudo solo está en la cabeza”, defendía Jorge Giacomuzzi, diseñador gráfico de 50 años, que esperaba a un grupo de amigos nudistas con los que había quedado.

Dentro, unos y otros compartieron chapuzones sin incidentes, según fuentes municipales. Aunque hubo quien se mostró algo más dividido. Sobre todo por sus nietos. Fue el caso de María Rosa Cuenca y su marido Antonio Aguado, de 64 y 65 años. A él la idea no le desagradaba demasiado, pero ella terciaba: “Son cosas que no tienen por qué ver los niños. Deberían haber piscinas específicas para nudistas”. Otros matrimonios con hijos directamente se dieron la vuelta al percatarse de que era 24 de julio y que se permitía el acceso sin bañador. Se fueron más alarmados que Puri, que, a pesar de la sorpresa inicial, finalmente entró y pasó el día en la piscina.