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Un técnico afirma que el doctor Viñals no sabía usar ni el desfibrilador

El auxiliar octogenario de la enfermería de la fiesta del Madrid Arena reconoce que solo tenían medios para 6.000 personas

Simón Viñals, responsable médico del botiquín del Madrid Arena, junto a su hijo Carlos.

El técnico de ambulancias y especialista de emergencias Rodrigo Morales ha desmontado la defensa del doctor Simón Viñals (exconcejal del Ayuntamiento de Madrid y fundador del Samur) sobre su actuación en la enfermería de la fiesta de Halloween en el pabellón Madrid Arena. Este ha afirmado en la sesión que se celebra esta mañana en la Audiencia Provincial que el facultativo no sabía ni manejar el desfibrilador.

"Él dice que sabía manejarlo, pero es mentira, porque no sabía ni dónde se subían los julios y la potencia para usarlo", ha destacado el testigo. Según su versión, ni siquiera aplicaron gel a las palas y de ahí a la víctima para que condujera la descarga eléctrica. "Yo no puedo utilizarlo porque no soy médico, pero me tocó explicárselo sobre la marcha", ha añadido.

Fue el propio Morales el que salió "por instinto" a la ambulancia que llevaba y cogió todo el material para la reanimación de las tres jóvenes que llegaron alrededor de las cuatro menos cuarto del día 1 de noviembre de 2012. De hecho, se puso directamente con una de las víctimas, a la que inició las maniobras de resucitación durante unos 15 o 20 minutos hasta que llegó el Samur. "En ningún momento vi al doctor Viñals coger vías a las pacientes", ha añadido Morales. Estas vías son necesarias para ir inyectando adrenalina para sacar a las víctimas de la parada cardiorrespiratoria. 

En el ecógrafo del desfibrilador, salió en todo momento que se trataba de una asistolia ventricular, lo que reflejaba una parada cardiorrespiratoria de la víctima. "Las chicas están palidas, con las pupilas dilatadas, no respiraban y no tenían pulso", ha resumido el técnico.

El auxiliar de enfermería de la fiesta, Cecilio Page, ha reconocido por su parte que tan solo llevaban material sanitario para atender a unas 4.000 o 6.500 personas. Esta dotación era "insuficiente" para la cantidad de personas (algunas fuentes las elevan hasta más de 20.000) que se congregaron en este recinto municipal.

Page, que tenía 81 años el 1 de noviembre de 2012 cuando se celebró la fiesta de Halloween por parte del empresario Miguel Ángel Flores, se había jubilado en 1997. Siempre acompañaba al doctor Simón Viñals en este tipo de actos y celebraciones. Esa noche la enfermería estaba formada por los doctores Viñals (Simón y su hijo Carlos), el auxiliar Page y la dotación de dos ambulancias (dos conductores y dos técnicos). Ni siquiera había los llamados ojeadores, como en otras fiestas. Estos eran jóvenes vestidos con chalecos naranjas y que paseaban por la fiesta para llevar a los borrachos y las personas que estaban mal a la enfermería.

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