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Sánchez: “Hemos abierto una etapa de deshielo con la Generalitat”

El socialista y Puigdemont celebran la recuperación del diálogo, pese a no consensuar nada

Sánchez y Puigdemont se saludan en la Generalitat.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, han coincidido esta mañana en la necesidad de retomar el diálogo entre las instituciones de Cataluña y las del resto de España: “Hay que normalizar las relaciones entre el Estado y la Generalitat”, ha reclamado Sánchez, tras más de una hora de reunión con el presidente catalán que significa, para el socialista, "abrir una etapa de deshielo" con el Gobierno catalán. "Cuando se abre una etapa de deshielo se encuentran la soluciones", ha añadido.

El diálogo todavía es poco fructífero, puesto que Sánchez y Puigdemont han constatado sus diferencias, pero ambos han visto vías para seguir hablando: "Es evidente que las posiciones de cada uno son claras y son las que son, pero no suponen un obstáculo para poderlas poner encima de la mesa", ha defendido la portavoz de la Generalitat, Neus Munté, que ha agregado: "Cualquier diálogo sincero como el que hoy se ha producido siempre tiene recorrido". Sánchez tiene más esperanzas: "Apostando por el diálogo vamos a encontrar soluciones, que no van a ser fáciles, que no van a ser inmediatas"

Tanto la Generalitat como el secretario general del PSOE han coincidido en criticar a Mariano Rajoy por no haber hablado con Puigdemont, al que ni llamó cuando fue nombrado presidente, en enero. Una situación de "bloqueo", en palabras de Sánchez, que el socialista quiere revertir si logra presidir un gobierno de cambio: "Queremos escribir una nueva hoja de ruta en las relaciones entre la Generalitat y el Estado desde el diálogo, el entendimiento, y la convivencia", ha concretado el socialista- Para Munté, el posicionamiento de Cataluña es invariable, pero ha agradecido la predisposición del PSOE al diálogo: "El presidente agradece el gesto de generar un marco para normalizar las relaciones. Esa ya es la primera diferencia entre el señor Rajoy y el señor Sánchez, la voluntad de hablar y de establecer un diálogo que hemos echado de menos en los últimos años", ha valorado.

Tanto el socialista como la portavoz catalana han asegurado que en la reunión no se ha hablado de un apoyo de Democràcia i Llibertat (la marca de Convergència en el Congreso) a la investidura de Sánchez. La condición que ponen los independentistas para votar al PSOE es un referéndum para la independencia, algo que rechaza el socialista. "No hay que votar para romper, hay que acordar y votar", ha respondido Sánchez en referencia a su propuesta de reforma constitucional, que comportaría posteriormente una renovación del Estatut. "Dentro de la legalidad democrática podemos hablar de todo", ha asegurado, tras ser contundente en su rechazo a la hoja de ruta independentista: "No la compartimos por ser ilegal, por ser unilateral, y porque estamos convencidos de que hay una mayoría de catalanes que no abrazan la independencia".

Puigdemont le ha respondido que el plan de la Generalitat sigue sin variaciones y que, en su opinión, los partidos independentistas no deben implicarse en la reforma constitucional. El presidente catalán ha afeado a Sánchez que durante el debate de investidura hablara de "crisis de convivencia" para referirse a la situación en Cataluña, una expresión que hoy ha evitado. Munté ha argumentado con cifras de un sondeo de la Generalitat en 2014 la queja de Puigdemont: "Hay un 80% de los ciudadanos que es favorable a un referéndum, y un 87,5% que aceptaría el resultado. Esto demuestra claramente que no hay ninguna crisis ni ninguna ruptura de la convivencia". Sánchez "ha escuchado y ha tomado nota de la demanda", ha apuntado Munté. Fuentes del Gobierno catalán aseguran que el socialista ha aceptado a Puigdemont que la expresión fue desafortunada.

Más allá de la reforma de la Constitución, el socialista defiende un plan para Cataluña que pasa por restablecer puentes: aparte del encuentro de hoy, ha prometido citar a Puigdemont rápidamente si llega a la Moncloa: "Me gustaría que fuera la primera reunión", ha insistido antes de hablar de soluciones concretas para entenderse con la Generalitat. Por ejemplo, Sánchez ha apostado por reabrir la comisión bilateral Estado-Generalitat, cuya actividad está totalmente paralizada, para tratar los 23 puntos que Artur Mas presentó a Mariano Rajoy. El socialista también quiere promover la reforma de la financiación autonómica, pendiente desde 2014.

La Generalitat acepta esas propuestas, aunque las ve insuficientes e insiste en que no frenará su plan para dejar preparada la secesión en 18 meses. Puigdemont ha añadido a sus demandas el respeto a la inmersión lingüística en catalán en las escuelas. El pacto del PSOE con Ciudadanos es ambiguo en ese sentido -los socialistas afirman que se respeta, la formación naranja la da por acabada-, y Sánchez ha prometido al presidente catalán que se mantendrá la educación en catalán en las escuelas de la comunidad.

Pese a no concretar nada, tanto el socialista como el presidente han salido satisfechos de la reunión, que Sánchez pidió la semana pasada, después del debate de investidura fallido. Su intención era mostrar voluntad de diálogo con la Generalitat, un objetivo que también tenía Puigdemont, aunque los posicionamientos de uno y otro sean totalmente opuestos. Ambos ya hablaron por teléfono en enero, cuando el líder catalán fue nombrado presidente, y acordaron una cita que se ha acabado concretando hoy. "Tenía ganas de conocerle personalmente", ha celebrado Sánchez.

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