Prisión provisional para uno de los detenidos en la revuelta de Tetuán

El juez de guardia decreta la libertad de los otros cinco arrestados, que están acusados de lesiones, riña tumultuaria y atentado

La policía en el lugar donde se produjo el crimen. Foto: Claudio Álvarez | Vídeo: El Pais

El titular del Juzgado de Instrucción número 48 de la plaza de Castilla, que se encontraba hoy en funciones de guardia, ha decretado esta mañana el ingreso en prisión de uno de los seis detenidos tras la batalla campal registrada la noche del pasado sábado en el distrito de Tetuán. Los otros cinco arrestados han quedado en libertad con cargos, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Los cinco detenidos tienen la obligación de comparecer cada quince días en los juzgados. Los seis están acusados de los delitos de atentado a la autoridad, riña tumultuaria y lesiones.

Los hechos se produjeron en la confluencia de la calle de Jerónima Llorente con Oudrid, cuando un agente fuera de servicio salió de un restaurante en el que había cenado junto con otros compañeros. El policía le dijo a dos personas que se levantaran de su coche y que quitarán las copas que estaban consumiendo. A partir de ahí, se produjo una pelea en la que se vieron involucrados sus compañeros que estaban dentro del local.

Los detenidos, todos de origen dominicano, la emprendieron a golpes con los agentes. Uno de los supuestos atacantes rompió un vaso contra la cara de un policía. Otro estalló una botella en la cabeza de un agente. Los funcionarios pidieron refuerzos y al lugar acudieron ocho coches de la Policía Municipal (uno incluso del distrito de Chamartín) y otra decena del Cuerpo Nacional de Policía. 

La reyerta duró una media hora hasta que los policías lograron detener a los seis atacantes. Un total de 14 agentes resultaron heridos de diversa consideración. La Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana obligó a reforzar la vigilancia en el barrio, ante el riesgo de que se reprodujeran los altercados. Hoy por la mañana todo estaba tranquilo en la calle de Jerónima Llorente, en donde había más periodistas y cámaras de televisión que transeúntes.