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La huelga encona el conflicto entre Colau y la plantilla de Metro

El comité acusa a la alcaldesa de "defender a la empresa con datos falsos"

La huelga de metro convocada para este lunes y el miércoles coincidiendo con el Mobile World Congress (MWC) complicará la movilidad en la semana que más desplazamientos hay en Barcelona y agranda la brecha entre el gobierno de la alcaldesa Ada Colau y la plantilla de la mayor empresa municipal, Transports Metropolitans de Barcelona (TMB). Con la presión añadida del MWC, cuya continuidad copó el arranque del mandato, Colau no ha logrado una tregua ni implicándose en un conflicto que otros años se había cerrado in extremis. Este domingo aseguró que hicieron una oferta de máximos en la mejora de las condiciones laborales y que ve la huelga “desproporcionada”. El comité de huelga la acusó de “defender a la empresa con datos falsos”.

Colau mantuvo, con todo, que las puertas de la negociación están abiertas, hizo un llamamiento “a la responsabilidad”, recordó que la de este lunes no es la primera huelga que vive Barcelona y aseguró que “la normalidad está garantizada”. El paro comenzó anoche a las 22.00 y hay previstos servicios mínimos del 50% en horas punta y del 30% durante el resto del día. Previsiblemente, el punto que registrará los mayores problemas de movilidad será la plaza de Espanya: se convierte en un caótico cuello de botella en todas las ediciones del Mobile y este año el problema se agudizará por la falta de metro para llegar hasta este punto a coger los Ferrocarriles de la Generalitat, que llevan al recinto ferial de la Gran Via.

Durante la comparecencia de este domingo, el gobierno municipal recurrió a la revelación pública de los salarios de los empleados, unas cifras que los sindicatos tacharon de falsas y que añadieron leña al malestar. Las palabras de la alcaldesa sentaron muy mal en el comité de huelga. Como el día que afirmó —luego se disculpó— que no se puede negociar con una convocatoria de huelga sobre la mesa. “Colau se ha posicionado interesadamente de parte de la empresa y la defiende con datos manipulados”, manifestó el portavoz del comité de huelga, Oscar Sánchez, de CGT, el sindicato con más representantes en el comité de empresa. También el grupo municipal de la CUP acusó a la alcaldesa de faltar a la verdad y expresó su “apoyo incondicional” a los empleados.

La concejal de Movilidad aseguró que el sueldo medio mínimo en la empresa es de 33.000 euros; una cantidad que Sánchez calificó de “absolutamente falsa”. El salario de la categoría más habitual es de 25.000 euros, respondió, “y hay categorías inferiores”, aseguró, e invitó a la alcaldesa, “que tan preocupada está por la transparencia, a revelar los sueldos de los directivos” de TMB. En global, la empresa tiene 8.000 empleados, de los que 3.600 trabajan en el metro.

En el enconado conflicto no hay acuerdo ni en el motivo por el cual los sindicatos se levantaron el domingo de madrugada de la mesa de mediación de la Generalitat cuando una hora antes las negociaciones marchaban bien. Los sindicatos (CGT, CC OO y UGT) aseguran que la dirección de TMB planteó, tras nueve horas de reunión, negociar el convenio pendiente a cambio de levantar la huelga. Colau y la concejal de Movilidad, Mercedes Vidal, lo negaron este domingo.

La alcaldesa insistió en su comparecencia en la idea de que el conflicto laboral en TMB se produce en el marco de la negociación del convenio, “no porque se hayan planteado recortes ni despidos”. Y en que TMB es una empresa pública con unas capacidades financieras limitadas: “Dentro del marco presupuestario se hizo la máxima oferta y el máximo esfuerzo”. El convenio venció el pasado 31 de diciembre y encadena prórrogas desde 2012.

En una rueda de prensa a la que acudieron los máximos responsables de TMB y en la que arroparon a la alcaldesa varios colaboradores y el gerente municipal, Jordi Martí, Vidal repasó la oferta de la dirección a sus trabajadores. Un aumento salarial lineal del 1% —tras cuatro años de sueldos congelados—, la cobertura de bajas para mantener la ocupación, la ampliación progresiva de la contratación a tiempo completo y la de la contratación indefinida. En la última reunión se ofreció a los empleados mejoras en el área de mantenimiento o un festivo de más para la plantilla. “No podemos decir que sí a todo”, lamentó Vidal. “Tengo la conciencia tranquila, si hubiéramos ido más allá comprometeríamos la calidad del servicio y tendríamos que subir tarifas”, añadió Colau.

La concejal de Movilidad afirmó que “en términos de contratación las condiciones en TMB son objetivamente buenas". Es cierto, admitió que hay un 10% de la plantilla que trabaja menos del 75% de la jornada completa. Y explicó que en TMB las vacaciones se concentran en los meses de julio, agosto y septiembre, por lo que la empresa precisa una bolsa de trabajadores para los meses de verano. "No ocurre en ninguna otra empresa ferroviaria", apuntó la titular de Movilidad.

La concejal de Movilidad, Mercedes Vidal, anoche envió una carta a los trabajadores detallando la oferta de la empresa y llamando “a la responsabilidad” de los empleados ante una huelga que “no beneficia a nadie”. Y es que con la presencia de más de 95.000 congresistas, de los que se estima que 50.000 viajeros usan el transporte suburbano, el paro del metro dificultará todos los desplazamientos, sobre todo en horas punta. Y eso que este año el recinto de Fira de Barcelona contaba ya con la conexión de la flamante línea 9 del metro, que lo une con el aeropuerto.

Ante la amenaza de huelga, desde el viernes la megafonía de TMB recomienda a los usuarios que no cojan el metro durante el lunes y miércoles y opten por medios alternativos. Este domingo, en una nota la empresa pública se reafirmó en ese consejo y no descartó tener que cerrar estaciones para evitar aglomeraciones. Los servicios mínimos supondrán que los trenes circulen con intervalos de entre ocho y diez minutos en horas punta y entre 18 y 20 en el resto del día.

La empresa recordó que en un día laborable la red de metro registra 1,3 millones de entradas, de las que 332.000 se concentran entre las cinco y las diez de la mañana y cerca de 120.000, en la punta de entre las ocho y las nueve. De cualquier modo, la organización anunció este domingo por la mañana que iba a lanzar el plan B que tenía guardado en el cajón, que consiste en autobuses lanzadera desde 15 puntos distintos de la ciudad hasta el recinto de Fira de Barcelona.

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