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Los maristas incumplieron repetidamente el protocolo antiabusos de la Generalitat

La cúpula de la orden religiosa pide perdón por los abusos en un colegio barcelonés: "Algunas cosas se podrían haber hecho mejor"

“Algunas cosas se habrían podido hacer mejor”. Con esta frase la cúpula de los Hermanos Maristas en Cataluña y el director del colegio de la orden en Sants-Les Corts intentaron ayer parar el escándalo de abusos sexuales en el centro, que ya afecta a cuatro ex profesores y a un monitor del comedor. Enseñanza insiste en que los colegios concertados no tienen que seguir sus protocolos aunque sus textos no lo especifican. La gestión de los Maristas no siguió pasos como por ejemplo notificar los casos a Enseñanza o a la dirección de menores.

Existe un protocolo marco realizado por la Generalitat en 2006 y que cada centro concertado adapta. Este texto se actualizó en 2014 para los centros educativos y establece que en el caso de un abuso grave se ha de comunicar a la inspección educativa y a los servicios territoriales del departamento de Enseñanza. En el primer texto también se fijaba la comunicación con la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA).

En el caso del confeso pederasta Joaquin Benítez, en 2011, la DGAIA nunca fue notificada, explica una portavoz. En el caso del monitor, que ocurrió en diciembre del año pasado y que en teoría se debería acoger a la actualización del protocolo, no se comunicó ni a la dirección de infancia ni a Enseñanza, a través de los Servicios Territoriales.

Las tres contradicciones

El departamento de Enseñanza asegura que sus protocolos no se aplican a los colegios concertados. Pero los textos oficiales dicen que su ámbito de actuación son “todos los centros donde asisten infantes o adolescentes”.

Gabriel Villareal, el presidente de la Fundación Champagnant dijo en 8tv que al claustro se le comunicó el caso de Benitez en 2011. Los profesores, sin embargo, enviaron una nota el martes en la que aseguraron que “nunca habían tenido conocimiento de estas situaciones”.

En su último comunicado, el colegio dijo que solo tenía conocimiento de otros casos a parte del confeso pederasta Benítez. Al otro día trascendió el caso del monitor. El director del centro, Raimon Novell, defiende que no era un empleado y que se actuó con celeridad.

Desde ese departamento se asegura que, a pesar de recibir dinero público, no tienen que seguir este protocolo. Fuentes de Enseñanza dicen que es el titular del centro quien tiene que presentar las denuncias y que en el caso de los concertados es un privado. Los textos orientativos, sin embargo, no hacen esa diferenciación.

Gabriel Villareal, el presidente de la Fundación Champagnant, aseguró en una entrevista a 8tv que se enteraron del archivo de la denuncia de 2011 no por la Fiscalía de Menores sino cuando explotó el escándalo. “En su momento fuimos a preguntar a quien se tenía que preguntar e hicimos lo que correspondía”, defendió. Pere Ferré, el vicario provincial de la orden, lamentó no haber detectado los abusos: “Si hay casos, que salgan a luz, porque somos los primeros interesados en acotar la situación”.

Los maristas explicaron que desde 2013 la orden promovió a nivel internacional un protocolo contra abusos en el que ya se formaron los directivos de los centros, pero aún no se ha llegado a las familias ni a los profesores. Raimon Novell, director del centro, dice que fue gracias a este documento que el caso del monitor de comedor, que abusó de cinco niñas, se cerró “en 48 horas”.

Por otro lado, algunas de las víctimas han decidido personarse conjuntamente en la causa y hoy presentarán un recurso en contra del auto que le concedió la libertad a Benítez el pasado sábado.

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