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Los vehículos que más contaminan pagarán un impuesto en 2018

El Ejecutivo aprueba la ley del cambio climático y propone discutir la prohibición de los vehículos más antiguos en la Mesa de la Calidad del Aire

El Gobierno catalán aprobó ayer la creación de un tributo que gravará a partir de 2018 los vehículos más contaminantes, una medida que pone más presión sobre los propietarios de coches viejos. El anteproyecto de la Ley del Cambio Climático aprobada ayer por el Ejecutivo prevé que a partir de 2018 un turismo pague de promedio 5,5 euros anuales. Los vehículos que emitan menos de 120 gramos de dióxido de carbono por kilómetro quedarán exentos y a los más contaminantes se les impondrá un máximo de 84 euros.

El consejero de Territorio, Josep Rull, aseguró ayer que el nuevo tributo está pensado para sustituir el parque viejo de vehículos y que, por tanto, nace con carácter “transitorio” y será revocado cuando haya conseguido sus objetivos. Su introducción será gradual y la Generalitat prevé ingresar 76,8 millones de euros cuando esté a pleno rendimiento. Unos 68,7 millones por coches y otros 8,1 millones por furgonetas comerciales.

Lo cierto es que las intenciones de la Generalitat son una vuelta de tuerca más a la presión que las Administraciones están dando para lograr que en las carreteras circulen vehículos más eficientes. El lunes el Área Metropolitana de Barcelona ya mostró su interés en introducir restricciones de tráfico a los vehículos de más de veinte años, los que más contaminan. Pese a la tónica dominante en Europa, en España solo hay un impuesto al automóvil que se fije en función de la polución. Es el de matriculación, que solo se paga en el momento de la adquisición.

El anteproyecto aprobado ayer tendrá que ser pactado y aprobado en el Parlamento, por lo que su entrada en vigor tardará. Para el caso del nuevo tributo, la espera se prolongará hasta 2018, para “preparar al conjunto del país”, según indicó Rull, que subrayó que el nuevo impuesto quiere “incentivar cambios en el comportamiento ambiental y apostar por modelos más sostenibles”. Parte de los recursos que la Generalitat capte gracias al impuesto se destinarán a ayudas para renovar las flotas. Rull no desveló qué porcentaje pero sí señaló que esos recursos —previsiblemente similares a los del Plan Prever— irán a parar a los sectores “más frágiles y más sensibles”.

Pero no todos los recursos se destinarán a la renovación de flotas. El mismo proyecto prevé que una parte repercuta sobre el Fondo Climático, ideado para impulsar las energías renovables y paliar los efectos sobre la salud de la contaminación.

La paulatina introducción del nuevo impuesto empezará por los vehículos más contaminantes, los que emiten más de 160 gramos de dióxido de carbono por kilómetro. Para los que están próximos al umbral de la exención (entre 120 y 130 gramos), el impuesto —inferior a los 5,5 euros— se empezará a pagar en 2020. Un vehículo con una polución de 140 gramos pagaría en torno a los 11 euros anuales. Rull ha insistido en que los que vehículos que más pagarán no serán los antiguos, sino los deportivos y de alta gama.

La Ley de Cambio Climático mantiene el objetivo de seguir las directrices de la Comisión Europea para reducir un 25% la contaminación entre 2005 y 2020. La crisis económica habría permitido cumplir esos objetivos, ya que según el balance del Departamento de Territorio, entre 2005 y 2013 se habría reducido un 28%.

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