Detenidos los padres que convivieron semanas con el cadáver de su hijo

Los mossos han encontrado el cuerpo en estado de descomposición de un niño de siete años en un piso de Girona

Los Mossos d'Esquadra localizaron este martes el cadáver de un niño de unos siete años que llevaba varias semanas muerto en un céntrico atico dúplex de Girona, en el que vivía con su familia, según la investigación. Por el momento, se desconocen las causas de la muerte y la fecha exacta en que se produjo. La investigación indica que los padres del menor, de origen norteamericano todos ellos, convivieron con el cadáver durante varias semanas. Cuando los agentes entraron en el domicilio, el cadáver estaba en avanzado estado de descomposición. Los padres están detenidos. La autopsia debe indicar las causas de la muerte, ya que el cuerpo no presentaba signos de violencia. La familia no denunció la muerte.

La policía catalana acudió al escenario a partir de la llamada de una vecina de Girona, la propietaria del piso donde se halló el cadáver. Por la mañana, la mujer fue a reclamar el pago del alquiler —de mil euros mensuales que no cobraba desde el mes de septiembre— al matrimonio americano. Pero cuando llegó oyó fuertes gritos en el interior de la vivienda. Al ver que los inquilinos hacían caso omiso de su llamada, la mujer avisó a los Mossos.

Una patrulla se presentó en el domicilio, situado en el número 3 de la calle Joan Roca Pinet del barrio de l'Eixample de Girona. La pareja, visiblemente alterada, no opuso resistencia a la entrada de los policías, según explicaron fuentes cercanas a la investigación. Una vez dentro de la vivienda, los agentes notaron un fuerte hedor y revisaron las diferentes estancias. En una de las habitaciones vieron el cuerpo sin vida de un niño de unos siete años.

Según los investigadores, por el estado de descomposición el menor podía llevar varias semanas muerto, aunque será la autopsia la que proporcione los detalles concretos. A simple vista no se apreciaban señales de violencia.

Estas mismas fuentes explicaron que el matrimonio, de clase media —el padre es ingeniero—, tenía otros dos hijos, aunque se desconoce si se encontraban en el domicilio cuando se personaron los agentes. Al parecer, la familia había dipuesto colchones cerca de donde yacía su hijo muerto.

La familia vivía en Girona, según los vecinos, desde hacía un año y medio aproximadamente, pero los hijos ni estaban escolarizados ni hablaban español o catalán y apenas salían de su domicilio.El cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Girona (IMLC) para que le fuera practicada la autopsia.

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