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Baños dimite y agudiza la crisis interna de la CUP por el veto a Mas

El cabeza de lista de la CUP en las pasadas elecciones catalanas deja su escaño tras el rechazo a la investidura de Mas

El candidato de CUP en las pasadas elecciones catalanas, Antonio Baños, se convirtió este lunes con su dimisión como parlamentario en la primera baja en el partido provocada por la división sobre la figura de Artur Mas. La fractura entre partidarios y contrarios a la investidura del presidente se hizo patente con su marcha, que puede ser la primera de una larga lista. Concejales y cargos de la CUP han ido manifestando su malestar por la decisión del domingo, tomada en medio de una gran fractura de los anticapitalistas.

Cuando el diputado negaba a Mas: "Nunca, nunca, nunca"

El “nunca, nunca, nunca” de Antonio Baños se hizo famoso los últimos meses. No había entrevista en la que el diputado de la CUP no negara tres veces a Mas, como mínimo. Su discurso de que los votos de su grupo no investirían al presidente catalán era de cemento. Poco que ver con el comunicado que él mismo emitió ayer.

“Votaremos no a la investidura de Mas”, dijo a EL PAÍS el 21 de septiembre. Y lo repitió en la cadena SER dos días después. Lo mismo defendió en la radio catalana RAC1 el 11 de noviembre y en La Sexta un mes antes.

En eldiario.es lo dijo el 22 de septiembre: “No votaremos nunca una investidura de Mas. Y nunca es nunca. Nunca, nunca y nunca”.

Baños, que ha renunciado a su cargo de diputado, envió una carta de despedida en la que deja claro que el motivo es el no a Mas. “Me voy porque me siento incapaz de defender la posición adoptada mayoritariamente. Una posición política discrepante con las ideas y objetivos por los cuales decidí presentarme como candidato a las elecciones del pasado 27-S”, asegura.

El que fuera candidato de la CUP el 27 de septiembre ha tenido una posición paradójica en todo el proceso negociación: antes, durante y después de la campaña fue la voz que más insistió en que la CUP no investiría Artur Mas como presidente. Cuando la formación se vio en la disyuntiva de apoyar al líder de CDC o forzar unas nuevas elecciones anticipadas, quedó alejado de los focos pero fue una de las voces que, de puertas adentro, defendió con mayor decisión la opción de votar a Mas.

“Lograda la mayoría independentista el 27-S, entendí que el mandato explícito era empezar, sin dilaciones ni dudas, la ruptura con el Estado. Por este motivo me encontraba entre los partidarios de aceptar la propuesta de acuerdo de Junts pel Sí y votar la investidura de su candidato”, se justifica Baños en su escrito de renuncia.

La CUP respondió a la baja de Baños con un comunicado en el que muestra su “respeto” y lamento por la división, pero asegura que se intentaron escuchar todas las voces antes de tomar la decisión sobre Mas, “una de las más difíciles que ha tenido que tomar nunca” la formación. “Sabemos que ayer [por el domingo] no podíamos satisfacer a todo el mundo, tampoco a toda nuestra militancia. Pero para nosotros esto solo es otra curva, la última de muchas, en nuestro compromiso firme con la independencia de los Países Catalanes sociales, feministas y ecologistas”, argumenta la formación en su comunicado.

Una baja relevante

El candidato es la primera baja provocada por la división, y la más relevante por el momento. Hasta ahora, son muchos los que han discrepado de la decisión, pero pocos los que han abandonado el partido. Pero puede ser cuestión de días. La CUP de Verges (Girona) mostró su discrepancia con la decisión y avisó de sus posibles consecuencias: “Nos sentimos decepcionados y engañados y por eso mismo, en breve, tomaremos las medidas pertinentes”, advirtieron. También desde Arenys de Mar (Barcelona) lamentaron que la discrepancia sobre la investidura haya pasado por encima del plan independentista.

Cada vez son más las voces que van mostrando públicamente su discrepancia, y la dirección de la formación asume que la división afectará el partido: “Ahora mismo la CUP queda tocada porque el proceso no ha sido fácil. En los próximos días nos iremos rehaciendo de este proceso y recompondremos todo lo que ahora ha quedado tocado”, aseguró la diputada Eulàlia Reguant en una entrevista en RAC1. “Una parte de la militancia ha expresado su sensación de tristeza. Es un debate que nos ha abocado a un escenario: Mas o [las elecciones en] marzo, que no queríamos generar. Quizás alguna cosa hemos hecho mal cuando hemos acabado aquí”, terció la diputada Anna Gabriel en Catalunya Ràdio.

La CUP espera sufrir algunas bajas, pero también sortear el fantasma de la escisión de alguna de las 16 organizaciones que la componen. Una de las más importantes, y de las que más se han significado en favor de Mas, es Poble Lliure, que de momento se limitó a reclamar tiempo en Twitter: “Pedimos calma y no tomar las decisiones en caliente”.

En paralelo, otro sector busca el acercamiento con Barcelona en Comú, el partido de Ada Colau. El sector que era más reacio a investir a Mas inició los contactos con la alcaldesa para sondear una posible alianza que defendiera el referéndum sobre la independencia y un plan de ruptura social. El diputado Josep Manel Busqueta, máximo exponente parlamentario de este sector, prefirió aparcar el debate en una entrevista en la cadena SER: “La CUP es una fuerza abiertamente independentista que apuesta por la construcción de la república catalana. Todo lo que sea que [Barcelona en Comú] se acerque a esa posición es buena noticia. De ahí a concluir que se aceptará una confluencia con esas fuerzas políticas es prematuro”, apostilló.

La CUP afronta las elecciones de marzo con muchas dudas. No repetirá su candidato, pero en el aire está si lo hará el resto de diputados; por mandatos solo pueden estar una legislatura, pero al no haber Gobierno queda la incógnita de qué harán, una decisión que todavía han tomado. Después está quién concurrirá en estas elecciones: si habrá ruptura entre formaciones, o la baja masiva en los territorios más proclives a más. Y finalmente, qué respuesta da el electorado: aunque la CUP ha sido fiel a su promesa electoral de no investir a Mas, las urnas le pueden pasar factura en los comicios de marzo.

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