El juez asimila la familia Pujol a una “organización” criminal

La familia se repartió "cantidades multimillonarias" de origen dudoso

La familia de Jordi Pujol en el comedor de su casa en el año 1977. EFE

Los Pujol son más que una familia: son una "organización" que, según los autos judiciales, comparte muchos de los rasgos que definen a los grupos criminales. Vistos así, señala el juez, los Pujol presentan "pautas comunes de actuación", "coordinan" sus actividades, "distribuyen roles" y se reparten grandes sumas de dinero mediante un "particular sistema de rendición de cuentas para controlar esos repartos de fondos".

Todos los miembros de la familia -el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol; su mujer, Marta Ferrusola, y los siete hijos de la pareja- exhiben "un patrón de comportamiento reiterado durante años" para blanquear fondos de origen dudoso. Ese patrón común, agrega el juez, apunta "elementos básicos de una organización cuyos perfiles definitivos están aún bajo investigación y pendiente de calificar".

El juez destaca que, dirigidos por el hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, los miembros de la familia se han repartido "cantidades multimillonarias" en función de "los ingresos que se recibían en las cuentas bancarias ocultas que mantenían en jurisdicciones extranjeras".

La familia defiende, a capa y espada, que todos esos fondos distribuidos tienen un origen común: una herencia que el abuelo Florenci Pujol dejó al morir (en 1980) a su nuera y a sus siete nietos. El expresidente catalán, por tanto, no estaría entre los beneficiarios de ese supuesto legado. El juez José de la Mata admite que Jordi Pujol Ferrusola repartía los fondos "entre todos sus hermanos y su madre, en cantidades iguales o similares". Pero señala también al exmandatario nacionalista como titular de una cuenta en Andorra.

La cuenta corriente que pone el foco sobre el exlíder de CiU es la número 63.810, abierta por el primogénito en el año 2000 con una partida de 307 millones de pesetas (1,8 millones de euros). El juez considera, en sintonía con Anticorrupción, que Pujol padre es el "titular real" de los fondos de esa cuenta y que "utilizó a una persona interpuesta" (su hijo) para "ocultar el origen" del dinero.

Las sospechas de que también Pujol poseyó dinero en Andorra se basan en dos documentos remitidos por las entidades bancarias de Andorra a la Audiencia Nacional. Uno de los documentos, firmado por Jordi Pujol Ferrusola el mismo día de la apertura, señala que él “no es dueño de esos fondos”, sino que lo es su padre. Y otro, firmado por el propio expresidente de la Generalitat en mayo de 2001, sostiene que él es el propietario y que, en caso de defunción, el dinero debe pasar a manos de su mujer.

La defensa de los Pujol sostiene que el expresidente nunca ha tenido cuentas en el extranjero y señala que esas cartas fueron solo un ardid empleado por el primogénito para engañar a su mujer, Mercè Gironès. Ambos estaban en proceso de reconciliación y Gironès había vinculado el éxito de ese proceso a un conocimiento detallado del dinero en Andorra. Júnior pidió la carta a su padre y pidió al gestor de sus cuentas que se la exhibiera a Gironés y, después, la destruyera.