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Todos los hijos del ‘president’

Los siete vástagos de Pujol lanzaron sus negocios con adjudicaciones públicas

Los investigadores distinguen un brazo “político” y otro “empresarial”

Marta Ferrusola, en su casa de Barcelona en 1987, junto a los retratos de sus siete hijos.

Los siete hijos del matrimonio Pujol-Ferrusola recibieron, supuestamente, una herencia del abuelo Florenci. Tres de ellos, los que menos se han expuesto a la opinión pública —Marta, Pere y Mireia— aún guardaban el dinero en Andorra cuando el expresidente catalán confesó el pecado fiscal de su familia. Pero la fortuna oculta en el extranjero no explica por sí sola el desorbitado enriquecimiento de la saga. Al menos cuatro hijos, los mayores —Jordi, Marta, Josep, Pere— han visto prosperar sus negocios bajo la égida del padre: durante el extenso mandato de Pujol (1980-2003) sus empresas recibieron adjudicaciones de la Generalitat.

El president y su esposa concibieron a los hijos con una regularidad pasmosa. Así, la horquilla que separa al primogénito, Jordi, del benjamín, Oleguer, es de apenas 14 años. Al alfa y omega les une, según las investigaciones, su condición de artífices del “entramado financiero” del clan. Los siete hermanos tienen otros rasgos en común. Comparten, por ejemplo, su querencia por los bellos pueblos del Pirineo catalán: allí, cerca de Andorra, poseen sus segundas residencias. También se caracterizan por engendrar a una prole generosa: cuatro de ellos tienen, a su vez, tres hijos.

Fuentes de la investigación distinguen dos ramas en la familia: por un lado, la que ha mantenido el contacto con la actividad política, formada por Jordi y Oriol; este último, el único que ha seguido el cursus honorum del que ha caído precipitadamente por el caso ITV. Ambos están imputados. Por el otro, la rama empresarial, impulsada por Josep y Oleguer. En un segundo plano queda el resto, sobre todo Mireia, verso libre en una familia compacta, a la siciliana, con una matrona de fuerte carácter y unida por la defensa acérrima de intereses compartidos.

Lo que sigue es la descripción de los hijos del president a partir de atestados policiales, informes de Hacienda y otra documentación que figura en las investigaciones judiciales en marcha.

JORDI PUJOL

La mano derecha

Los suyos le llaman Júnior. Tiene 56 años y vive en Barcelona. Está separado de su mujer, Mercè Gironès, con la que tuvo tres hijos y un sinfín de negocios ahora bajo sospecha. Ha liderado los asuntos de la familia —la policía sospecha que era el encargado de cobrar las mordidas a los empresarios a cambio de adjudicaciones— y ha provocado, indirectamente, su caída en desgracia por las declaraciones de una examante, Victoria Álvarez. Tras más de un año investigado, hoy tiene que explicar el origen de su fortuna ante la Audiencia Nacional.

En el comienzo fue el mármol: en 1991, Natural Stone —empresa a nombre de su mujer— recibió el encargo, por 600.000 euros, de alicatar los suelos y paredes del aeropuerto de Barcelona. Luego llegaron los negocios redondos y los beneficios millonarios; muchos de ellos, por supuestos asesoramientos en las más diversas materias para empresas contratistas de la Generalitat. La policía vincula sus inversiones a la “corrupción política”. El primogénito es un apasionado de los coches de lujo (tiene 19, incluidos Jaguar, Ferrari o Lamborghini) y posee, además de una casa rústica en Bolvir (Cerdanya), una mansión de 1.000 metros cuadrados en el exclusivo barrio de Pedralbes, el mismo en el que residían los duques de Palma.

MARTA PUJOL

La arquitecta

El escándalo acechó a Marta —de 54 años, casada con el también arquitecto Josep Maria Esperalba, con el que tiene tres hijos— en 1999, en el último Ejecutivo de Pujol. Su estudio de arquitectura recibió seis encargos por adjudicación directa del Gobierno catalán poco antes de que la ley impidiera tales prácticas. No constan empresas a su nombre. Posee un Mazda, una Vespa y, además de la casa de Mataró, unos terrenos industriales que suman un total de 238.000 euros. A ello hay que agregar los 838.194 euros que, hasta el pasado julio, poseía en la Banca Privada de Andorra.

JOSEP PUJOL

El lince

“Es una persona cabal, con un fino sentido del humor y una admirable lucidez intelectual. Se puede decir que es el más destacado de los hermanos”. Así define un informe policial a Josep (51 años), que hizo el negocio de su vida al vender su empresa de consultoría (Europraxis) al gigante Indra. En la operación se embolsó nueve millones de euros. Poco después, Indra obtuvo contratos “por valor de 60 millones de euros” de la Generalitat, según ese mismo informe. Podemos y Guanyem le señalan en la querella que han presentado ante la Audiencia Nacional.

Casado, con dos hijos y residencia en Madrid, Josep no fue ajeno a las tentaciones de lo público. Cuando su hermano Oriol era alto cargo de Industria, se desmanteló la multinacional Lear, de componentes para automóviles, que dejó en la calle a 1.200 trabajadores. La consultora que asesoró en ese proceso fue Europraxis. También se acogió a la amnistía fiscal del Gobierno y regularizó dos millones de euros que, presuntamente, proceden de la herencia. El patrimonio a su nombre es discreto: nueve vehículos y una casa de veraneo en Begur, en la Costa Brava, de 132.000 euros.

PERE PUJOL

El contratista

Ingeniero agrónomo por la Universidad Autónoma de Barcelona, Pere Pujol (49) es el que más ha apoyado su carrera en la Administración. Su empresa —en la que también participa el empresario Carles Sumarroca, amigo íntimo de Pujol y fundador, como él, de Convergència— se dedica a la “consultoría de gestión medioambiental”. Entre 1993 y 2002, elaboró “numerosos informes” por encargo de la Generalitat. Primero, recibió casi 200.000 euros por tres informes sobre la necesidad de instalar parques eólicos. Más tarde, redactó otro medio centenar de informes para otorgar licencias a esos parques, siempre por encargo público.

Pere vive con su mujer y sus tres hijos en un piso de 400 metros cuadrados en Sant Cugat del Vallès, localidad históricamente ligada a CiU. Posee, además, una casa en Naut Aran, en el Pirineo leridano.

ORIOL PUJOL

El político

Estaba llamado a ser el sucesor de Artur Mas, pero su trayectoria política quedó truncada, tal vez para siempre, por su implicación en el caso ITV. Oriol (47 años) está imputado por tráfico de influencias y cohecho, lo que le obligó a dejar su cargo como número dos de Convergència y diputado en el Parlament. El juez y el fiscal creen que usó su “peso político” para que unos empresarios lograran, de forma ilícita, la adjudicación de estaciones de ITV. Oriol se desvinculó pronto de la herencia y ha intentado alejar su nombre del mundo de los negocios: no figura en ninguna empresa, aunque los investigadores sospechas que cobró de la trama a través de su mujer, Anna Vidal Maragall, que a su vez cobraba por trabajos ficticios. Oriol también está acusado de aceptar un soborno de 30.000 euros a cambio de orientar el voto de CiU en una ley.

MIREIA PUJOL

La díscola

Mireia (44 años) es la rara avis de la familia. Empezó a estudiar periodismo, pero abandonó y se volcó en la danza clásica y contemporánea. Ahora trabaja como fisioterapeuta. En 2007, en línea con su trayectoria díscola, se adhirió a la plataforma Sobirania i Progrés, impulsada por personas próximas a ERC. Su alejamiento no le ha impedido disfrutar de los beneficios de ser una Pujol. En julio, regularizó el millón de euros que tenía en Andorra. Además, desde 2011 sacó de su cuenta de allí 157.000 euros en efectivo. A su nombre tiene tres coches (incluido un Audi A6) y un piso en Barcelona que le ha puesto en el ojo del huracán. En 2002, una inmobiliaria le concedió un piso de protección oficial que había sido catalogado así por la Generalitat apenas un mes y medio antes de la firma.

OLEGUER PUJOL

El inversor

El benjamín (42 años) es, junto a Jordi, el que más ha hecho prosperar sus negocios. Y ese éxito ha generado dudas. Desde julio, la Fiscalía Anticorrupción le investiga por blanqueo de capitales. Sospecha de diversas operaciones inmobiliarias de gran calado en las que aparece un entramado de empresas. Esas operaciones suman 3.000 millones. Entre otras, su empresa gestionó la compra de la red de oficinas del Santander en 2007. Dedicado a la gestión inmobiliaria y la banca de inversión, sus empresas también gestionan complejos turísticos y edificios de viviendas. Está casado y tiene una hija. Considerado por la policía el “auténtico cerebro financiero” de la familia, Oleguer regularizó, presuntamente, tres millones con la amnistía fiscal. Pese a su ingente actividad, a su nombre solo figura un piso de 62 metros cuadrados en L’Hospitalet de Llobregat, valorado en 45.000 euros.

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