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Carmena veta la estación de autobuses subterránea prevista bajo Canalejas

El Ayuntamiento obliga a Villar Mir a "replantear" un proyecto que preveía enterrar nueve líneas y construir un nuevo aparcamiento municipal

Estado de las obras del Complejo Canalejas en julio. Ampliar foto
Estado de las obras del Complejo Canalejas en julio.

El Ayuntamiento de Madrid ha paralizado el proyecto para construir una estación de autobuses debajo del complejo comercial y hotelero bautizado como Canalejas, junto a la Puerta del Sol, y ha exigido a su promotor, el grupo constructor Villar Mir, que lo “replantee” porque “no supone ningún beneficio para la ciudad, solo beneficiaría al hotel”. “Nosotros no lo vamos a financiar con dinero público”, ha asegurado el concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo.

 El anterior gobierno municipal, que presidía Ana Botella (Partido Popular), aprobó un plan especial urbanístico en 2014 para reordenar el transporte público y privado en la zona de Canalejas coincidiendo con la construcción del complejo de Villar Mir. Su objetivo declarado era “recuperar espacio para el peatón, mejorar la calidad del aire y reducir la contaminación acústica”. Para ello, se construiría una infraestructura subterránea que sirviera de aparcamiento para vehículos privados; dársena para nueve líneas de autobuses urbanos; y espacio de carga y descarga para el complejo comercial.

El aparcamiento municipal actual, a la altura del número 17 de la calle de Alcalá, consta de 476 plazas de rotación y 70 reservadas para residentes. Inaugurado en 1964, se trata de uno de los más antiguos de la capital. Según el proyecto municipal, sería sustituido por otro de nueva construcción con 439 plazas de rotación. Los accesos y salidas cambiarían de lugar; también se modificaría el sentido de circulación de las calles de Arlabán y Cedaceros.

La infraestructura subterránea albergaría además 10 dársenas de autobuses (confluyen allí nueve líneas de la EMT), cuyo acceso se realizaría por una rampa doble de nueva construcción en la calle de Alcalá. El área de actuación sumaría en total 24.843 metros cuadrados de viario público, afectando a la calle de Alcalá (del número 6 al 22), las calles de Sevilla, Cedaceros y Arlabán (enteras), la plaza de Canalejas y la carrera de San Jerónimo (del 22 al 34). El proyecto preveía ganar a los coches 1.309 metros cuadrados de superficie peatonal.

Las obras estaban valoradas en 30 millones de euros, y se licitaron en un concurso público al que solo acudió una empresa: Villar Mir. El proyecto obligaba sin embargo a un desembolso de 21 millones por parte del Ayuntamiento para rescatar la concesión del actual aparcamiento municipal. El gobierno de Ana Botella estimó que esa cantidad (la compensación al actual concesionario) se vería equilibrada de largo por el canon que pagaría el nuevo adjudicatario (cerca de 2,5 millones al año). La nueva concesión estaba prevista para 40 años, y el Ayuntamiento preveía ingresar en total (sumando las obras previstas y los tributos correspondientes) más de 150 millones de euros.