De Siria a Madrid gracias al fútbol

"Vamos felices, pero preocupados por mi mujer y mis otros dos niños", dice Mohsen, que era entrenador en su país y ha llegado a Getafe con dos de sus hijos

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Son Osama Abdul Mohsen, uno de los refugiados sirios que fue zancadilleado por la periodista húngara Petra László cuando escapaba de un cordón policial con su hijo para introducirse en Hungría el 8 de septiembre, ha llegado a la estación de Atocha, en Madrid, en la medianoche de este miércoles. "Os quiero a todos los españoles. Gracias por todo", ha dicho emocionado a los periodistas.

El Centro Nacional de Formación de Entrenadores (Cenafe) decidió que tenía que ayudarlo cuando su presidente, Miguel Ángel Galán, se enteró de que Abdul Mohsen había sido entrenador de un equipo en la primera división de su país. "Somos un centro de entrenadores y nos gusta ayudar a todos los que trabajan en esto", cuenta el director de Cenafe, Conrado Galán.

Mohsen llegó a Munich con su hijo Zaid, de siete años, después de escapar de la guerra que asuela Siria desde 2011. En su país fue torturado por el régimen de Bachar el Asad y decidió huir cuando el Estado Islámico se acercaba cada vez más a su pueblo. "Escapé de Siria por la guerra: las tropas de Bachar el Asad nos pegaban y el Estado Islámico era una amenaza", relata Mohsen. En la capital de Baviera se encontró con otro de sus niños, Mohammed Al Ghadabe, de 18 años, que emigró antes que Mohsen y su hermano. A primera hora de la mañana del miércoles los tres partieron con un alumno de Cenafe, Mohammed Labrouzi, en tren desde la Estación Central de la capital de Baviera.

Labrouzi, que también es árabe, salió el martes en avión desde Madrid a Alemania para ayudarles con el idioma. "Hablan árabe, como yo, y chapurrean algo de inglés. Descansaron gran parte del viaje porque salimos desde Munich a las 6.15 de la mañana", cuenta. Labrouzi, de 23 años, se puso por primera vez en contacto con ellos en el mediodía del lunes: "Me dijeron que querían venir e hice lo que estaba en mis manos para que lo lograran".

La esposa de Mohsen y dos de sus hijos todavía están en Turquía, en Mersin, una ciudad del sur pegada al Mediterráneo, muy cerca de Siria. "Llevan allí dos semanas, pero espero que pronto puedan venir con nosotros. Miguel Ángel [director de Cenafe] me ha dicho que vamos a estar todos juntos. Estamos felices, pero preocupados por mi mujer y mis niños porque no quiero que se queden allí", dice Mohsen. La próxima semana Cenafe intentará traer a toda su familia a España, y en cuanto Mohsen aprenda castellano, esta organización se planteará ofrecerle un puesto como entrenador: "Haremos lo que podamos. De momento, hemos utilizado dinero de nuestra partida de publicidad para pagar un piso en Getafe en el que se alojan", cuenta Galán.

Mohsen y sus dos hijos han llegado con Labrouzi esta noche a Getafe (173.000 habitantes) tras hacer escala en París y Barcelona. En el municipio madrieño les esperaron representantes del Ayuntamiento, gobernado por el PSOE, y decenas de vecinos que se movilizaron para darles la bienvenida. Después pasaron la primera noche en su nuevo hogar: un piso en la calle de Madrid que esperan compartir con el resto de su familia la semana que viene.

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