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Greenpeace termina de pintar el punto negro en el hotel Algarrobico

Un centenar de activistas vuelve a reclamar la demolición de las instalaciones

Fotografía facilitada por Greenpeace de su acción en el hotel El Algarrobico, en Carboneras (Almería).
Fotografía facilitada por Greenpeace de su acción en el hotel El Algarrobico, en Carboneras (Almería). EFE)

Un centenar de activistas de Greenpeace han terminado hoy de pintar de negro  un enorme punto negro en la fachada del hotel de El Algarrobico, en Almería. Es la segunda acción de estas características y la sexta en el inmueble de 21 plantas y 411 habitaciones, donde ya pintaron las palabras "hotel ilegal" para que fuera visible a gran distancia desde distintos puntos de la costa. Los ecologistas reclaman la demolición de las instalaciones construidas por Azata, cuya legalidad lleva más de una década en litigio.

Con pancartas en las que se puede leer "Algarrobico punto negro de la costa" y "Demolición ¡YA!", los ecologistas llegaron la mañana del domingo al hotel, que consideran "el mayor punto negro del litoral español". "Es un ejemplo reconocido internacionalmente de la impunidad con la que se ha actuado en la costa del país en los últimos años, donde aún se pretende hacer prevalecer la normativa urbanística sobre la ambiental", ha comunicado el colectivo.

A las tres de la tarde, el gran punto negro de 8.000 metros cuadrados ya empezaba a definirse con las primeras letras en su interior, donde la organización ecologista ha decidido mantener las palabras “hotel ilegal”, esta vez en blanco sobre negro.

La protesta, para Greenpeace, se desarrolló en un espacio “público” según una orden ministerial de 2005, ratificada por el Tribunal Supremo, que “fijó la servidumbre de protección de la Ley de Costas en 100 metros por lo que el edificio se encuentra ubicado claramente en terrenos públicos”.

“El hotel incumple la Ley de Costas, incumple la Ley de Patrimonio Natural y además los tribunales le han otorgado a la Junta la propiedad. Por tanto no hay ningún motivo político ni administrativo que impida tirarlo. El tema de la licencia de obras y el tema de si es o no urbanizable tiene que ver con la relación entre la empresa y quien otorgó esa licencia, pero no impide que el hotel sea demolido”, ha señalado el director de Greenpeace en España, Mario Rodríguez.

La ONG también ha recordado que el desmantelamiento y la posterior restauración del Parque Natural, según un estudio publicado, generaría 379 puestos de trabajo y el 98 por ciento del material del edificio sería recuperado.

La organización también aboga por evitar que la "maraña judicial" sirva como "escudo" a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Medio Ambiente para seguir sin devolver la zona a su estado. En este sentido, Greenpeace insta a los Gobiernos central y autonómico a ejecutar en protocolo de colaboración firmado.

Sobre la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que declara urbanizable el suelo sobre el que se asienta el hotel, los manifestantes afirman que esta resolución "no hace más que enmarañar el caso y dar tiempo a las administraciones para no hacer cumplir la ley".

El director de Greenpeace España, Mario Rodríguez, ha afirmado que "las dos administraciones no necesitan ninguna sentencia más: existe un hotel que invade una playa y un parque natural protegido internacionalmente, y lo único que deben hacer es cumplir la ley".

El alcalde de Carboneras, Salvador Hernández, del Grupo Independiente de Carboneras (GICAR), ha tildado de “agresiva” la acción desarrollada por los conservacionistas. “Por la forma de actuar es agresiva. ¿Por qué no dejan que sean los juzgados los que decidan? Es algo radical propio de otros tiempos”, ha dicho. El regidor municipal ha defendido, una vez más, la permanencia del inmueble en el municipio. “El hotel empezó a construirse en 2003 y estamos en 2014. Con lo que hay allí, que es esparto, no vamos a vivir. Es más posible que se creara algún puesto de trabajo con el hotel abierto que haciendo esparteñas”, ha concluido.

Este periódico intentó, sin éxito, comunicarse con algún portavoz de la propiedad, Azata del Sol, durante la jornada del domingo.