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Los recortes en educación se ceban en los alumnos más desfavorecidos

La Fundación Bofill tacha de “ideológicos” los ajustes de Rigau

La tijera ha sido dura en becas comedor, guarderías y la sexta hora, mientras la concertada se salva

“En educación se ha recortado más de lo que dictaban los condicionantes externos”. Así de contundentes se muestran los expertos de la Fundación Bofill, Xavier Bonal y Antoni Verger, ambos sociólogos, que han realizado un exhaustivo y muy crítico estudio sobre las políticas educativas llevadas a cabo por el Gobierno de la Generalitat desde 2011, cuando empezaron los recortes. Según los presupuestos, desde 2010 el Departamento de Enseñanza ha perdido 1.076 millones (un 20,6%), mientras que, en global, las cuentas de la Generalitat han caído un 15,4%, 4.100 millones.

“La educación es uno de los sectores que más ha sufrido los recortes, así que sí que se puede afirmar que los recortes también son ideológicos, porque es una cuestión de opción política”, espetó Bonal, profesor de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y director del grupo de investigación Globalización, Educación y Políticas Sociales.

Pero los expertos subrayan que esta “ideología” no solo se nota en cuánto se recorta, sino también en dónde. “Las escuelas en peores condiciones sociales son las que más han sufrido las consecuencias”, reprueba el informe, titulado La agenda de la política educativa en Cataluña: un análisis de las opciones de gobierno (2011-13). La afirmación se escuda en una retahíla de recortes que afecta a los alumnos más vulnerables como la falta de becas comedor o la práctica desaparición de la sexta hora escolar en los centros públicos (y no tanto en los concertados) y la reducción de la financiación de las guarderías.

El presupuesto de Enseñanza cae un 20,6% en cuatro años, mientras el global de la Generalitat, un 15,4%

El estudio critica que el tijeretazo haya afectado principalmente a la educación pública, mientras que apenas se ha tocado la concertada, que incluso aumentó su peso en el gasto público en educación, pasando del 18,5% al 18,7% en ese periodo. Ello se ha traducido en el hundimiento de la inversión por alumno, de un 27% en los últimos cuatro años y sitúa a Cataluña en el grupo de las regiones europeas que más ha pasado la tijera por las aulas.

Sobre las becas comedor, el informe critica que se haya producido “una progresiva reducción de cobertura e intensidad en estas ayudas, mientras aumenta el alumnado en riesgo de pobreza”. Y es que si las becas alcanzaron su cenit en 2009-10 con 75.460 beneficiarios, este curso se ha conseguido alcanzar a los 67.000, pero después de que Enseñanza inyectara ocho millones adicionales hasta llegar a una dotación de 40 millones. Una partida que los expertos consideran “insuficiente”, ya que continúa siendo inferior a los 42 millones de 2009. Así, si ese año las ayudas llegaban al 35% de alumnos en riesgo de pobreza, la cobertura cayó al 24% el curso pasado.

El informe también lamenta que la Generalitat haya reducido a la mitad su aportación a la financiación a las guarderías desde 2011, además de eliminar las becas para pagar las cuotas en los jardines de infancia municipales. Para compensar esta retirada de financiación los recibos que pagan las familias se han disparado en muchos municipios, con el consecuente descenso de matriculados. Desde 2011 a 2013, “la caída de la demanda en la etapa 0-3 ha caído un 9%, mientras que la reducción demográfica solo ha sido del 3%”, recalcan los expertos, que defienden la importancia de este ciclo. Citando la OCDE, el informe destaca que hay una diferencia de 33 puntos (de un total de 100) entre los resultados de estudiantes que han ido a la guardería y los que no.

Las becas comedor cubren

a menos alumnos

en riesgo de pobreza

En el capítulo de propuestas, los expertos piden que se mantenga la sexta hora en todos los centros con necesidades, que se reduzcan los conciertos en Bachillerato, que se inicie un plan de choque para las escuelas más vulnerables con medidas que compensen los recortes y que se distribuya el alumnado con mayores dificultades de forma equilibrada para evitar una excesiva concentración de este colectivo en determinados centros.

El Departamento de Enseñanza criticó el estudio por sus “interpretaciones poco rigurosas y sesgadas”. En cuanto al descenso presupuestario, el área que dirige Irene Rigau lo atribuyó a la reducción del sueldo de los profesores y apuntó hacia “los déficits dejados por los dos gobiernos tripartitos” para justificar los ajustes. En cuanto a los centros más vulnerables, el Departamento asegura que han mantenido la sexta hora en todos ellos (434) y que estos tienen una dotación de docentes más alta y ya se les ha empezado a hacer una auditoría. El curso que viene, además, se les reducirá las ratios de alumnos por aula.

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