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El empresario del ‘Gayxample’ murió por múltiples golpes en el cráneo

La autopsia revela que también influyó una enfermedad cardiaca

Benítez falleció tras ser reducido por los Mossos

Imagen de su perfil de Facebook de Juan Andrés Benítez. Atlas

El empresario del Gayxample Juan Andrés Benítez, de 50 años, que murió el 6 de octubre tras ser reducido por los Mossos d’Esquadra, falleció debido a “múltiples traumatismos sobre la región craneo-facial”. Así concluye la autopsia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, aunque también aclara que ninguno de esos golpes provocó una lesión en un órgano vital, sino que “dieron lugar a un fallo cardiaco” que “se vio afectado por otros factores”. En concreto, el “estrés” de la situación y una “enfermedad cardiaca previa” que le causaba arritmias.

Según el examen forense, cuando Benítez murió tenía rotos un diente, un pómulo, la nariz y una ceja, presentaba heridas en los labios, un golpe en la cabeza y en la parte frontal derecha de la cara, así como una fractura del metacarpiano derecho. Además, presentaba lesiones por los brazos, las piernas, las rodillas y la zona lumbar. La autopsia señala que todos esos golpes son compatibles con “puñetazos o patadas, sin descartar otros similares”.

Los forenses dividen las heridas en dos clases: de defensa y de ataque. Las de defensa —en brazos y antebrazos— indican que una o varias personas “le sujetaron por las extremidades superiores” y que Benítez “recibió golpes e interpuso las extremidades superiores para protegerse”. Las de ataque —la fractura del metacarpiano— es la típica de “dar un puñetazo a una persona o una cosa”.

Muerte “homicida”

Por todo lo anterior, los forenses concluyen que la muerte de Juan Andrés Benítez es de naturaleza “homicida”, aunque eso dista mucho de aclarar quién le infligió esos golpes en la cabeza que le ocasionaron un ataque al corazón: ¿Él mismo, la persona con la que se peleó o los agentes de los Mossos durante su detención? También está por ver el resultado de las analíticas para determinar cómo repercutió en su muerte el presunto “consumo de tóxicos”.

Benítez murió delante de su casa, en el barrio de El Raval, tras protagonizar una violenta pelea con un vecino la noche del sábado 5 de octubre. Según las diversas declaraciones que recopiló este diario, Benítez bajó de su piso, en el número 16 de la calle de Aurora, preguntando por su perro, que había perdido. Elías, vecino del número 20 de la misma calle, aseguró que se enzarzó en una violenta pelea con él después de que su hijo le avisase, mientras subía la compra a su casa, de que un hombre estaba amenazando de muerte a su mujer y golpeándola.

“[Al bajar] me encontré a ese hombre gritando ‘os voy a matar, os voy a matar’. Mientras, iba dando golpes al coche, con las manos y con la cabeza”, contó a este diario. Unos vecinos les separaron, llegaron los Mossos y cuando estaba todo más tranquilo, empezó de nuevo la trifulca cuando una agente intentó impedir que Benítez se fuese. Según Elías y diversos testigos, la víctima cogió a la agente del pelo, la golpeó y la mordió. Según otros testigos, los mossos reaccionaron lanzándose encima de Benítez y golpeándole. Todos coinciden que una vez esposado, el hombre se desvaneció. El SEM lo trasladó crítico al Clínic, donde murió de madrugada.

Benítez poseía dos tiendas en el Gayxample y llevaba una década en Barcelona, donde se mudó después de vivir una temporada en Londres. Originario de Cádiz, sus allegados piden que se aclare lo sucedido. La juez ha encargado la investigación al Cuerpo Nacional de Policía.