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La reordenación del SAS

El nuevo mapa sanitario tendrá menos fronteras

La Consejería de Salud impulsa las unidades intercentros en los hospitales de las capitales

Varios pacientes atendidos en la Unidad de Recuperación Posanestésica del Virgen del Rocío Ampliar foto
Varios pacientes atendidos en la Unidad de Recuperación Posanestésica del Virgen del Rocío

Sindicatos, asociaciones de usuarios y partidos políticos llevan semanas alertando de un plan del Servicio Andaluz de Salud (SAS) para fusionar los hospitales de varias capitales. Médicos que han cambiado de lugar de trabajo, pacientes que estaban siendo tratados en un hospital y se les ha remitido a otro y centros que han dejado de ofrecer un servicio que antes prestaban. Algo de eso hay en la reordenación del SAS que está impulsado la Consejería de Salud, pero sus responsables aseguran que la idea persigue, sobre todo, mejorar la equidad del sistema y el desarrollo profesional de los médicos.

La base de este cambio son las unidades de gestión clínica intercentros, que unen a los profesionales de una misma especialidad de dos o más centros o distritos sanitarios distintos. Por ejemplo, cirugía pediátrica de los hospitales Virgen del Rocío y Macarena, en Sevilla. El modelo existe desde 2009 pero que se va a potenciar esta legislatura. En el mapa sanitario actual, el 15% de las unidades están englobadas en esta figura. El objetivo es que a final de este mandato lo estén el 40% del total. En los hospitales de algunas capitales será la fórmula predominante.

Lo que para los sindicatos es una “fusión encubierta” para el gerente del SAS, José Luis Gutiérrez, es un “proceso de convergencia voluntario”. En este nuevo mapa se distinguen tres circunstancias. Los hospitales que no atienden a la población de una capital de provincia (como el de Valme u Osuna, en Sevilla, o Cabra, en Córdoba) ya se han convertido en una área sanitaria integrada con los centros de salud.

El SAS dice que no habrá despidos

R. R.

En los centros de salud y hospitales andaluces hay 993 unidades de gestión clínica: 418 en atención primaria y 575 en hospitales. De ellas, 158 son intercentros. La Junta quiere que al final de esta legislatura los hospitales de las capitales de provincia tengan integradas la mayoría de sus unidades.

El gerente del SAS, José Luis Gutiérrez, asegura que no se perderán puestos de trabajo. “Todos los procesos de convergencia no solo no han supuesto reducción de efectivos, sino al revés”. Los sindicatos, sin embargo, advierten de reducciones de jornada de hasta el 50% a los trabajadores eventuales y temen que las unidades que se unan pierdan profesionales.

Los representantes sindicales han pedido a salud que aclare cuánto prevé ahorrar con este cambio, pero el SAS asegura que, mientras la unión de gerencias fue una decisión económica (cinco millones de euros de ahorro anual), el impulso a las unidades intercentros es “estratégico”. “Buscamos los mejores resultados en salud, más equidad y favorecer el desarrollo profesional. Aunque seguro que generará eficiencia económica. Pero no hay una previsión” afirma el gerente, que avanza cómo será el nuevo mapa sanitario: “Todo serán áreas integrales con una única dirección. Excepto en las capitales de provincia, en las que habrá uno o dos distritos urbanos de atención primaria y una agrupación hospitalaria con los mismos centros que hoy, pero un único gerente y una mayoría de las unidades de gestión intercentros”·

En las capitales de provincia se dan dos situaciones. Las tres que tienen un solo hospital de referencia: Almería (Torrecárdenas), Córdoba (Reina Sofía) y Jaén (Complejo Hospitalario Ciudad de Jaén), en las que se van a potenciar las unidades interniveles (las que unen distintos niveles asistenciales, como la atención primaria y la especializada). Pero el cambio más ambicioso atañe a los hospitales de las otras cinco capitales: Cádiz (Puerta del Mar y Puerto Real), Huelva (Juan Ramón Jiménez e Infanta Elena), Granada (Virgen de las Nieves y San Cecilio), Málaga (Virgen de la Victoria y Hospital Regional) y Sevilla (Virgen del Rocío y Macarena). La Consejería de Salud ya anunció la unificación de las gerencias de estas sedes dentro del plan de reducción de directivos con el que el SAS prevé ahorrar cinco millones de euros al año. El objetivo ahora es la convergencia clínica de estos centros. Para ello, Salud se ha impuesto como prioridad favorecer las unidades intercentros entre estos hospitales y la intención es que a final de legislatura la mayoría de sus unidades clínicas trabajen juntas. Con historias clínicas compartidas y listas de espera comunes.

Gutiérrez asegura que este nuevo modelo mejorará la equidad del sistema para los usuarios. “Garantiza que los resultados para tu salud no dependen del barrio en el que vives”, afirma el gerente. Para los médicos, las ventajas que señala el máximo responsable del SAS tienen que ver con el intercambio de experiencias y conocimientos. Por ejemplo, los facultativos de los centros en los que no se hacen trasplantes podrán ahora participar en ellos y tratar a pacientes trasplantados.

Aunque no son el modelo mayoritario, hay unidades de gestión en los que las sinergias se extienden a los distintos estratos de la asistencia sanitaria. José Cabeza dirige en Granada la unidad de Farmacia, que abarca todos los hospitales y distritos de la provincia. “La misión de las unidades de Farmacia es proveer una farmacoterapia segura, integral y eficiente. Y al trabajar juntos unificamos los procedimientos y ayudamos a ese objetivo”, explica Cabeza. La unidad aglutina a 130 profesionales. Cada uno sigue trabajando en su centro, pero, además del contacto que pueda surgir en el día a día, mantienen una reunión mensual a la que asisten todos para debatir temas y unificar criterios. “En general los profesionales lo han visto como una oportunidad. El hospital se beneficia de la experiencia de la atención primaria y al revés”, sostiene Cabeza.

Uno de los temores que han expresado los sindicatos en las últimas semanas es que los hospitales más pequeños pierdan prestaciones y, con ellas, su identidad. El gerente asegura que no va a ocurrir. “Siempre pasa en las fusiones que se piensa que los más grandes se expansionan y vencen y los más pequeños creen que son absorbidos. No es verdad. Eso no lo vamos a permitir”, afirma. Un ejemplo de estos temores que han expresado profesionales, usuarios y algunos grupos políticos es la convergencia entre el Virgen del Rocío y el Macarena de Sevilla. Aunque los dos son centros de referencia, el primero es el mayor complejo hospitalario de Andalucía y algunos profesionales del Macarena han mostrado su temor a quedar diluidos en esa unión.

Los dos hospitales comparten ya cinco unidades intercentros y el SAS prevé aumentar este número. En la unidad del corazón, constituida en 2010, trabaja el médico Román Calvo, que admite que los “rumores” levantados en las últimas semanas generan cierta “incertidumbre”, pero asegura que por ahora la experiencia es “muy positiva”. En los dos primeros años la unión fue básicamente administrativa. Pero desde el año pasado se aplican ya varios planes clínicos conjuntos y ha empezado a rodar la experiencia que más se acerca a esa convergencia que busca el SAS: una unidad de cardiopatía congénita del adulto, en la que trabajan juntos los especialistas de los dos centros y han unido las consultas en el Virgen del Rocío. Calvo, que trabaja en la planta de hospitalización y la unidad coronaria del Macarena, cree que la colaboración entre los centros es “una oportunidad” para los profesionales y los pacientes, pero considera que en las patologías con más prevalencia debe seguir habiendo servicio en los dos hospitales. “No creo que se pueda llevar todo a un solo centro. Hay áreas que tiene que seguir habiendo en las dos”, sostiene.

El gerente del SAS insiste en que ésta es la idea. “No se trata de traer a un hospital todo lo relacionado con una especialidad y a otro lo de otra. Hay quirófanos en los dos centros, aunque luego las unidades reparten su trabajo. Y a lo mejor pueden optar por hacer un tipo de operaciones en un sitio y otras, en otro. Pero los hospitales también tienen su papel de proximidad y eso hay que respetarlo”. En el caso de Sevilla, asegura, la idea no es restarle valor al Macarena. “Buscamos dos grandes hospitales”.

En algún caso, como Granada, el cambio sí que va a afectar a la personalidad de uno de los hospitales, el San Cecilio, que ahora es un centro de especialidades. En los próximos meses será sustituido por el nuevo Hospital Clínico y el SAS va a aprovechar para impulsar las unidades intercentros con el Virgen de las Nieves. Aún no está cerrada la futura estructura, pero la idea es que converjan muchas de las áreas de ambas sedes. “Hasta ahora en Granada había un hospital general y uno de especialidades. A lo que vamos es hacia dos hospitales generales”, explica el gerente.

Una de las claves del proceso, según Gutiérrez, es que las uniones se hagan con consenso de los profesionales. “Si no hay consenso no lo hacemos”, afirma el gerente, que asegura que también es optativo el desplazamiento de los profesionales de un edificio a otro. “La movilidad es voluntaria, pero la tendencia es que todos los profesionales acaben trabajando indistintamente en los dos centros”, explica.

Los sindicatos tienen una visión menos amable. “A los trabajadores eventuales se les renueva mes a mes y en esas circunstancias no puedes negarte a nada”, advierte Reyes Zabala, secretaria provincial de Sevilla del sindicato de enfermería Satse. Los profesionales fijos tienen más opciones de oponer resistencia, pero Zabala asegura que el SAS está “trabajando las voluntades”.

Todos los sindicatos con representación entre los profesionales sanitarios se han unido en Sevilla en una plataforma contra la fusión de los hospitales y ya se han reunido con los tres grupos parlamentarios. “No entendemos el cambio. Creemos que con la unión uno de los hospitales va a salir perdiendo. En el caso de Sevilla, el Macarena”, afirma la representante de Satse. Antonio Macías, secretario general de Servicios Sociales y Sanitarios de UGT Andalucía, asegura que lo peor es no saber si el cambio es o no positivo, porque nadie se lo ha explicado. “Hemos pedido información en la mesa sectorial y nos dicen que no hay nada, solo la unión de gerencias. Pero luego vemos que se están cambiando cosas”, afirma Macías, que reprocha al SAS su “falta de transparencia”. “Estamos preocupados. La desinformación genera incertidumbre y la incertidumbre genera ansiedad”, asegura.

Eficiencia con miedo al cambio

Reunión de la unidad de nefrología de Granada.
Reunión de la unidad de nefrología de Granada.

VALME CORTÉS

“Siempre unir crea más fuerza”. Así defiende Antonio Osuna, director de la Unidad de Gestión Clínica de Nefrología de Granada, el cambio que hace casi dos años iniciaron en esta especialidad en el Hospital Clínico San Cecilio y el Virgen de las Nieves. Él es jefe de servicio de este centro y Sebastián Cerezo, del Clínico. La integración fue por acuerdo y sin “competitividad”.

Eso, sostiene la dirección, abunda en los primeros frutos que ha dado este modelo: “Una organización más armónica de las prestaciones sanitarias e igualdad de criterio ante los enfermos”. Pero si en la teoría la mayor parte de profesionales defiende la “autonomía” en la que se sustentan las unidades de gestión, en la práctica hay disparidad de opiniones sobre cómo se está haciendo. “Nuestro malestar se debe a que teóricamente sería más democrático, pero lo cierto es que tenemos más jefes, trabajamos más, pero no participamos en la organización y decisiones”, critica Faustina Rico, enfermera del Clínico.

El principal temor que planeó y planea en este proceso es si sobran puestos de trabajo. Ese miedo es mayor entre los eventuales, algunos con más de 15 años en estos centros y en esas circunstancias. Osuna asegura que, de momento, la dirección ha mantenido su compromiso de respetar todos los puestos, aunque nefrología no escape a la reducción de jornada laboral y de guardias o a que no se cubran jubilaciones. “Si la situación económica fuera otra, hay problemas que no existirían”, apunta Cerezo.

La doctora María José Espigares trabajaba en el Clínico y se ha trasladado al Virgen de las Nieves, dos edificios muy cercanos en la capital granadina. “Me vine en noviembre de 2011 cuando se unificó la unidad de diálisis peritoneal [técnica de depuración extra renal en pacientes que realizan el tratamiento en su domicilio], pero un día a la semana tengo consulta en el otro”. El trastorno fue más administrativo que otra cosa, comenta.

“Los pacientes en principio sí tuvieron miedo al cambio, pero se les reunió, se les explicó y no hemos tenido problema”, argumenta. En Granada la separación física de los hospitales está pendiente de resolución con la nueva distribución de servicios que se hará con el nuevo hospital del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud (PTS). “El miedo es que cuando seamos uno solo en la misma sede sobre gente”, reconoce el doctor Cerezo.

Nefrología fue la primera unidad clínica, que se formó en Granada y desde su puesta en marcha se ha reducido un 15% el gasto farmacéutico y material, se ha incrementado en un 13% los pacientes de diálisis peritoneal, se han creado protocolos conjuntos, un programa de hemodiálisis domiciliaria y se trabaja de forma “diferente”, según los jefes de servicio, que destacan incluso la importancia de contar con un mismo sistema informático que evite duplicidades y no obligue a los pacientes a llevar físicamente su historia de un centro a otro.