El Consell cargará con el aeropuerto de Castellón si fracasa hoy su venta

Fabra anuncia que no estudiará otras ofertas para no retrasar su apertura

El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, en la 'mascletà' de las fiestas de la Magdalena de Castellón. / ÀNGEL SÁNCHEZ

La pretensión del Gobierno valenciano de deshacerse del aeropuerto de Castellón mediante su venta y desprenderse así de los gastos que suponen su mantenimiento y pago de servicios como el de la vigilancia privada, la torre de control y el control de la fauna, entre otras cosas, se desvanece.

Si el grupo hispanolibio que ha estado negociando desde el pasado año con el presidente del aeropuerto, Carlos Fabra, no presenta hoy el aval bancario que garantice los cerca de 200 millones previstos para la compra e inversiones, el Consell asumirá la gestión de la infraestructura. Así lo aseguró este miércoles el presidente valenciano, Alberto Fabra, durante una visita a las populares bodeguillas de la prensa en las fiestas fundacionales de Castellón.

“Ayer [por el martes] no sabíamos todavía nada, dimos el ultimátum para que presentaran la carta de pago, de ser así seguiremos las negociaciones, sino abriremos el proceso en el que nosotros llevaremos la gestión para ponerlo en marcha de forma inmediata”, aseguró. Este ultimátum llega después de que se ampliara una semana más el plazo para que el grupo hispanolibio presentara este requisito, por lo que, finalmente, el Gobierno valenciano da por hecho que se verá abocado a quedarse con la infraestructura y con el coste que esto conlleva. Según los presupuestos de la Generalitat para 2013, la instalación se tragará 17 millones de dinero público.

Además, en los últimos años, la empresa pública Aerocas ha tenido que afrontar una media de cuatro millones de euros en sueldos, gastos de mantenimiento, costes financieros, publicidad, etc.

A ello se suma el pago de los servicios como el de la seguridad privada (5,5 millones en cinco años), el de la torre de control (4,25 millones en cinco años), y el control de la avifauna o halconero (75.000 euros al año). Solo en iluminar un aeropuerto desierto, el Consell se gasta 7.700 euros cada mes, tal y como reconoció la exconsejera de Turismo, Lola Johnson. Gastos que deberá seguir asumiendo el Consell de no fructificar el proceso de venta que parece abocado al fracaso.

Sin embargo, el presidente de Aerocas, Carlos Fabra, daba por seguro el acuerdo en una comparecencia realizada la semana pasada. “Nosotros nunca hemos dudado de la viabilidad y fiabilidad de este grupo, creemos que en el plazo fijado hasta el 7 de marzo presentarán su carta de aval bancario”, aseguró tras ser preguntado por las dudas manifestadas por el equipo de Alberto Fabra. Según explicó, el grupo y la empresa pública del aeropuerto han realizado una due diligence (un estudio económico) encaminada a la compraventa, lo que, a su juicio, da más garantías al proceso.

Si a lo largo del día de este jueves no llega el aval, el Consell tampoco abrirá un nuevo plazo para estudiar nuevas ofertas. “Siempre pueden llegar nuevas propuestas, pero lo que no podemos hacer es retrasar la apertura del aeropuerto, no podemos estar de forma permanente hablando con gente y paralizando el proceso de su puesta en marcha”, explicó el presidente de la Generalitat.

Un aeródromo, dos portavoces

El presidente del Consell, Alberto Fabra, defendió este miércoles la fecha de apertura del aeropuerto de Castellón avanzada por el consejero de Turismo, Máximo Buch, y que fue desautorizada el día siguiente por el presidente de la empresa pública Aerocas, Carlos Fabra. “El consejero dio una fecha, si todo sale bien, después del verano el aeropuerto estará a disposición del sector turístico”, dijo.

No es el primer choque de manifestaciones entre Consell y el expresidente del PP de Castellón. Las versiones contrapuestas entre ambas partes se llevan repitiendo desde la polémica inauguración. En marzo de 2012, por ejemplo, Carlos Fabra aseguró que el acuerdo con la exconcesionaria del aeropuerto estaba cerrado y que se había aprobado de forma unánime por el consejo de administración.

La entonces consejera de Turismo, Lola Johnson, bajo cuyo departamento está la gestión de la empresa pública, lo negó. El tiempo ha dado la razón al Consell, puesto que el desacuerdo entre ambas partes ha obligado a dirimir el conflicto en el juzgado.

En otra ocasión, el consejero Buch admitía ante la prensa no saber nada de la existencia de un comprador del aeropuerto. Minutos después, el propio Carlos Fabra le entregaría en mano la propuesta oficial del grupo hispanolibio. El choque de opiniones continúa ahora con la fecha de apertura del aeropuerto y con el proceso de compraventa.

La incomodidad que para el Consell supone la presencia de Fabra al frente del aeropuerto se ha manifestado ya en varias ocasiones en forma de suaves desmentidos, nunca directamente en contra del exbarón castellonense. De hecho, se le sigue manteniendo al frente de Aerocas a pesar de que la empresa es en un 99,99% de la Generalitat y en un 0,01% de la Diputación de Castellón.

Carlos Fabra se sigue atribuyendo así las riendas y la dirección del aeródromo de Vilanova d'Alcolea. “Nadie está autorizado para decir lo contrario de lo que yo digo, y si lo dicen, no será cierto”, dijo en noviembre. La semana pasada lo quiso volver a dejar claro: “Lo que vale es lo que yo diga”.

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