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Artur Mas impulsará una consulta por la independencia sea o no legal

El presidente catalán convocará el referéndum con o sin permiso del Estado

“Hay que intentarlo de acuerdo con las leyes, y si no se puede, hacerlo igualmente", afirma

CiU y ERC impulsan una resolución para que el referéndum se celebre en el próximo mandato

Empujado por la demanda soberanista de las últimas semanas y en busca de apoyos para las elecciones autonómicas, el presidente de la Generalitat aparcó este miércoles buena parte de sus ambigüedades y apostó claramente por que Cataluña celebre la próxima legislatura una consulta para decidir sobre “su futuro”. Artur Mas llamó a todos los partidos catalanes a pactar una hoja de ruta para hacer una consulta de difícil encaje en la Constitución para que los catalanes decidan si quieren constituir “un Estado propio” dentro de la Unión Europea.

Mas dejó claro ante el Parlamento catalán que aspira a pactar este procedimiento con el Gobierno central, pero lanzó un órdago sin precedentes: “Primero hay que intentarlo de acuerdo con las leyes, y si no se puede, hacerlo igualmente. La consulta debe producirse en cualquier caso. Si se puede hacer la vía del referéndum porque el Gobierno lo autoriza, mejor. Si no, debe hacerse igualmente”. O sea que la consulta, no se sabe con qué formato, debe celebrarse con o sin el permiso del Gobierno.

La Cámara votará este jueves una propuesta de resolución en este sentido que han pactado Convergència i Unió (CiU) y Esquerra Republicana (ERC). El texto es el mismo que adelantó el lunes EL PAÍS, con el añadido de una previsión temporal: “El Parlamento constata la necesidad de que el pueblo de Cataluña pueda determinar libre y democráticamente su futuro colectivo e insta al Gobierno a hacer una consulta prioritariamente dentro de la próxima legislatura”.

La resolución argumenta que los intentos realizados para encontrar un “encaje” de Cataluña dentro de España “son hoy una vía sin recorrido” y defiende que Cataluña “debe iniciar su transición nacional basada en el derecho a decidir”, para lo que apela al diálogo entre la Generalitat y, por este orden, “la comunidad internacional, la Unión Europea y el Gobierno español”. Al mismo tiempo recalca que lo que se pide debe lograrse “en un marco de plena libertad, respeto al pluralismo, fomento del debate y de la convivencia democrática y sin coacciones de ningún tipo”.

La propuesta tiene garantizada su aprobación gracias al apoyo de los 62 diputados de CiU, los 10 de Esquerra Republicana y, con los 10 de Iniciativa, además del diputado no adscrito Joan Laporta. O sea, al menos 83 de los 135 diputados.

El Partit dels Socialistes (PSC) se opone a los planes de Artur Mas, pero defiende consultar a los ciudadanos ante cualquier cambio de escenario. Su resolución defiende el derecho a decidir “a través de un referéndum acordado dentro del marco de la legalidad”. Este derecho lo apoya, pues, por el 84% de los diputados. Todos menos PP y Ciutadans.

El jefe de filas del PSC, Xavier Sabaté, defendió en el debate una posición que les desmarca de Mas pero también del PP. “Defendemos que los ciudadanos de Cataluña decidan libremente sobre cualquier propuesta de cambio sustancial de las relaciones entre Cataluña y España, acordada entre las instituciones catalanas y españolas a través de un referéndum en el que se plantee una pregunta clara, que se tenga que responder de forma inequívoca, aceptando o rechazando el proyecto sometido a consulta”. Y remarcó que esta “debe ser legal, naturalmente”. La dirección del PSC defiende una vía alternativa a CiU, pero alejada del PSOE. Está por ver si todos los diputados del PSC seguirán la tesis de la dirección, especialmente tras los últimos desmarques del sector catalanista que en algunos casos ha roto la disciplina de voto.

CiU se apoyará en ERC e ICV para iniciar la "transición nacional"

Mas intentó arrastrar hacia sus demandas a los sectores menos convencidos por la apuesta soberanista de su partido remarcando que su voluntad no es “la ruptura” sino un Estado propio para que Cataluña elija cómo quiere articularse. “Hay que llegar a un Estado propio cediendo soberanía a Europa, sin rupturas”. Luego admitió que la independencia plena no existe en Europa y aseguró que su modelo es que Cataluña "tenga los mismos poderes como un Estado de los Estados Unidos dentro de una federación", que en el caso catalán sería la UE.

Su apuesta por una consulta con o sin el permiso del Gobierno encontró resistencias dentro de CiU. Josep Antoni Duran Lleida dijo en la SER que los nacionalistas “no se saltarán la ley” ni harán ningún “disparate” y matizó que autodeterminación no quiere decir independencia.

El PP también presentará una proposición en defensa del orden constitucional. El debate plasmó el profundo desencuentro entre Mas y la popular Alicia Sánchez-Camacho, su socia estos dos últimos años al permitirle aprobar los Presupuestos. Una vez consumado el rumbo soberanista, Sánchez-Camacho pasó de aliada preferente a ejercer una férrea oposición. Culpó a Mas de haber fracasado, de olvidarse de los 800.000 parados y de añadir “más crisis a la crisis”. Con un discurso de rasgo fuertemente identitario, la popular se dirigió en castellano —no suele utilizarlo— a los catalanes que no quieren la ruptura. “Todos tenemos relaciones afectivas con personas del resto de España y no queremos cruzar fronteras para verlos y que nos vean y nos sientan como extranjeros”.

La líder del PP sostuvo que Mas ya tenía decidido convocar elecciones antes de reunirse con Mariano Rajoy porque sabía que este rechazaría el pacto fiscal. “Usted no quería negociar”, le reprochó, obviando que Mas asegura que se habría conformado con un cambio de las reglas de juego para salir del régimen común. “Quería el todo o nada”. Y tras bromear con sarcasmo sobre la independencia —“Ustedes se separan, forman el Estado propio, quieren el euro, jugar la Liga como el Mónaco e incluso mantienen los dos Reyes”—, Sánchez-Camacho pintó un negro futuro para una eventual Cataluña independiente: “¿Les ha dicho a los pescadores y a los agricultores qué pasará si se quedan sin las ayudas de la UE?”. El debate fue casi un acto de precampaña y el PP anunció dos medidas populistas: que promoverá un recorte del 20% de los escaños y reducir la plantilla de TV-3.