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El PP sostiene que el Ejecutivo de coalición creará inseguridad jurídica

El Parlamento se divide por primera vez en dos bloques ideológicos compactos

Sanz y Arenas, en el Parlamento.
Sanz y Arenas, en el Parlamento.

El discurso de investidura de José Antonio Griñán ha marcado nítidamente la división del Parlamento andaluz en dos bloques ideológicos compactos por primera vez en su historia. Si en la constitución de la nueva Cámara, el pasado 19 de abril, aún había espacio para que IU —entonces virtual coaligada— se mostrara algo distante, este miércoles se produjo un total cierre de filas, de modo que de la boca de los izquierdistas solo salieron palabras de apoyo hacia quien presidirá el Consejo de Gobierno del que van a formar parte. El PP, con 50 diputados, se colocó en el otro lado, una vez más en la oposición, pero sin nadie más.

El flamante portavoz, Carlos Rojas, fue el encargado de poner el contrapunto único a la mayoría de PSOE e IU (47 y 12 escaños), al que llamó “bipartito”, en clara alusión al “tripartito” que rigió en Cataluña en la anterior legislatura [PSC, Esquerra Republicana e IU], muy denostado por los populares andaluces y sobre el que hicieron incluso campañas publicitarias en contra. Auguró que habrá reparto de competencias y dos cabezas, y que tal circunstancia redundará negativamente en los intereses de los ciudadanos, además de generar “inseguridad jurídica” y “desconfianza”.

Aunque el PP —a tenor de lo dicho desde la misma noche electoral— no tenía ninguna expectativa depositada en el futuro Ejecutivo, Rojas señaló que la intervención de Griñán había sido “decepcionante”. “Más de lo mismo, falta de ilusión y anclada en el pasado”, dijo. También criticó las inconcreciones y la reiteración de recetas que han conducido a Andalucía “a una situación límite”.

Rojas censuró al candidato por dedicar una amplia parte de su discurso a contravenir las medidas del Gobierno de Mariano Rajoy, e ironizó con que su tono se acercó más al del portavoz de la oposición en el Congreso de los Diputados que al del presidente de la Junta. Insistió en el mensaje que el líder de su partido, Javier Arenas, repitió en la campaña respecto al cansancio de 30 años de poder socialista en Andalucía, cuyo desenlace, señaló el portavoz, ha sido 1,3 millones de parados.

En lo que se refiere a la oferta de diálogo que lanzó el candidato a la presidencia sobre cuatro puntos —empleo, protección social, desarrollo autonómico y financiación—, Carlos Rojas mostró un enorme escepticismo: “Lo mismo hizo en su anterior investidura y luego brilló por su ausencia”.

El presidente la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Santiago Herrero, fue igualmente crítico, aunque en menor grado que durante la campaña electoral. Manifestó que faltaban referencias claras a la actividad económica que deberá generar empleo, al tiempo que rechazó las tasas e impuestos “establecidos con una única finalidad recaudatoria”. En cualquier caso, dijo que estaba abierto al diálogo.

Los sindicatos, por su parte, calificaron el discurso con términos elogiosos, si bien advirtieron vaguedades en las propuestas. “El contenido ha sido comprometido con el empleo y la protección social”, dijo Francisco Carbonero, secretario general de CC OO. “Es una intervención en el plano político impecable, aunque yo he echado en falta alguna medida más concreta sobre empleo y cobertura de servicios públicos”, añadió Manuel Pastrana, líder de UGT.