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Botella quiere cubrir con voluntarios las necesidades de instalaciones municipales

La alcaldesa pide a los madrileños que “devuelvan a la sociedad algo de lo que la sociedad les da”

Solicita que se “impliquen” en servicios “que hemos construido y no podemos atender”

El Ayuntamiento ha reducido casi 2.000 puestos desde 2009 y seguirá amortizando plazas

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Ana Botella, durante la rueda de prensa.

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha pedido esta mañana a los ciudadanos de Madrid que, ante “la situación excepcional que vivimos”, en referencia a la recesión económica y las estrecheces presupuestarias del Ayuntamiento, se remanguen para poner en funcionamiento una serie de instalaciones públicas “que hemos construido y ahora no podemos atender”. Mediante esta solución “imaginativa”, y con la “implicación y colaboración de todos”, se podrán “sacar adelante y hacer rentables” una serie “infinita” de “espacios públicos”, entre los que la regidora ha especificado únicamente centros culturales, polideportivos y bibliotecas.

Esta iniciativa la adelantó ayer el delegado de Las Artes, Fernando Villalonga, precisamente durante su visita a una futura biblioteca municipal en el distrito de Carabanchel. Esta instalación ya está terminada, y cuenta con dotación presupuestaria para equipamiento y fondos bibliográficos, pero no se pondrá en marcha hasta dentro de al menos seis meses por falta de personal. “Por ello quiero proponer un nuevo modelo de gestión, no solo para Carabanchel, sino para todos los barrios de Madrid, más participativo con la ciudadanía. Allá donde la administración no llegue, pedimos la colaboración ciudadana”.

Esta mañana, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno municipal, Botella ha dicho estar “totalmente de acuerdo con este planteamiento”. Pero no sólo. Además lo ha extendido a otros servicios municipales, no solo culturales. Su argumento es el siguiente: “Creo que estamos en un momento en el que debemos hacer todos algo por la sociedad en la que vivimos, implicarnos en la gestión de la ciudad. Tenemos que ser capaces de devolver a la sociedad algo de lo que la sociedad nos da. Es algo que se hace en muchos países, y que nadie podría ver mal en un momento como en el que estamos”.

“Los madrileños han demostrado ser creativos, imaginativos, decididos… Vamos a imaginar nuevas formas”, ha añadido. ¿Qué propone Botella? “A mí, como madrileña y como alcaldesa, me gustaría que, esos lugares que hemos construido y que ahora no podemos atender a todas sus necesidades, me gustaría que los madrileños se implicaran y que todos colaboráramos en sacar adelante esta ciudad y hacerlos rentables”.

Botella considera que la culpa de esta situación es de la crisis económica generalizada, que ha provocado el desplome de los ingresos públicos. Su delegada de Hacienda, Concepción Dancausa, ha culpado hoy de hecho en la comisión municipal del área a la mala gestión del anterior Gobierno, socialista, por las estrecheces actuales de los ayuntamientos. Lo hizo en respuesta a Izquierda Unida, escandalizada porque la Administración local pudiera estar pensando en recortar trabajadores públicos, sustituyéndolos por voluntarios.

La alcaldesa no ha mencionado recortes en la plantilla municipal. De hecho, tras su investidura, en diciembre, se comprometió a no acometer reducciones de personal, tal y como pactó su predecesor, Alberto Ruiz-Gallardón, con los sindicatos. Sin embargo, desde 2009 se han eliminado 1.851 puestos al no sustituirse a funcionarios que cambiaban de destino o se jubilaban, una política que se mantendrá el resto de legislatura. En opinión de los anteriores responsables municipales, eso no mermaría los servicios a los ciudadanos ni causaría un especial estrés a los funcionarios.

Ahora, sin embargo, Botella pide ayuda a los madrileños, para que, “se organicen” a través de las asociaciones de vecinos o individualmente “para cuidar de esos centros que se han hecho”. Porque la alcaldesa tiene claro también que la fortísima inversión en infraestructuras realizada en los ocho años de mandato de Gallardón (durante los que ella formó parte del Gobierno municipal como delegada de Asuntos Sociales, primero, y luego de Medio Ambiente y Movilidad) era necesaria. Y ello pese a que aún se están pagando a plazos y eso es precisamente lo que, junto a la crisis, es cierto, más constriñe las finanzas municipales.

“Hemos tenido la suerte de, con los recursos de los madrileños, tener una serie de infraestructuras; ahora tenemos que ser capaces de que tengan una utilidad. Me niego a pensar a que no se puede abrir porque no haya personas voluntarias a ayudar a ponerlas en marcha. Todos tenemos que ser conscientes de que esta situación la tenemos que salvar entre todos”, ha dicho Botella. Esta colaboración ciudadana no se extiende, en cualquier caso, a otros servicios como los de limpieza, que “tiene un nivel muy bueno” y por tanto no precisará de que cada ciudadano coja un escoba para colaborar (bastará con que no ensucie gratuitamente).

La alcaldesa ha destacado la red de cerca de 5.000 voluntarios con la que ya cuenta el Ayuntamiento, que colabora por ejemplo de forma puntual en la organización de la cabalgata de Navidad o en articular los sucesivos sueños olímpicos de la capital. “Hay muchas ocasiones en las que se asocian los voluntarios solo a temas sociales. Por ejemplo, los talleres para personas mayores los gestionan voluntarios. Pero también queremos un voluntariado medioambiental y cultural”, ha añadido. Que los ciudadanos “se organicen para cuidar esos centros que se han hecho para ellos”. Las posibilidades son, según ha dicho, “infinitas”.

En el caso de las bibliotecas, por ejemplo, fuentes del área de Las Artes apuntaron ayer tareas como colocar libros en su sitio, o complementar al personal funcionario en fines de semana (lo que permitiría abrir los centros pese a que la plantilla es más escasa esos días). Esa idea no le ha gustado al PSOE, que por boca de su portavoz de Las Artes, Ana García D’Atri, ha señalado que los voluntarios “no pueden nunca sustituir al trabajo retribuido”. “Es urgente asegurar los puestos de trabajo y cubrir con profesionales remunerados las vacantes. Nuestro sistema público concibe el voluntariado como una ayuda complementaria, nunca una sustitución del trabajador a sueldo”, ha asegurado mediante un comunicado.

El portavoz socialista de Familia y Servicios Sociales, Pedro Zerolo, incidió en ese argumento: “Cuando hablamos de voluntariado, no podemos nunca hablar de trabajo sino de cooperación y colaboración. La participación debe ser altruista, desinteresada y libre. Complementan, no sustituyen”.