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El pintor sordomudo del excepcional retablo de los Moxó

Una obra del siglo XVI, entre los muebles que han salido del palacio barroco tras su venta

Foto de 1934 en la que se observa, al fondo, el retablo colocado en el salón del Palau Moxó. rn -
Foto de 1934 en la que se observa, al fondo, el retablo colocado en el salón del Palau Moxó. -

Durante años, el Palau Moxó, situado en la plaza de Sant Just i Pastor de Barcelona, era el único edificio barroco habitado por sus dueños, el linaje de los Moxó, desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Un ecosistema que quedó truncado cuando la familia lo vendió hace unos meses después de vaciar el mobiliario que durante trescientos años se había acumulado en este enorme edificio de 2.800 metros cuadrados. Entre las obras que han salido del edificio y que no se sabe si ha viajado a Sevilla con el resto de muebles, está un excepcional retablo del siglo XVI dedicado a la Virgen de la Anunciación que los Moxó habían trasladado desde el castillo de Montcortés, en Lleida, otra de las propiedades de esta aristocrática familia. Por fotografías antiguas, como una de 1934, se sabe que el retablo ya estaba en uno de los salones del palacio desde antes de la Guerra Civil. Con posterioridad, el mueble fue trasladado a la entrada del piso noble y era la primera obra que recibía a los que visitaban este palacio, tal y como recuerdan algunas de las personas que accedieron a él antes de su cierre definitivo a comienzos de año.

El retablo de Joanot de Pau, tal y como se podía ver antes de la venta, a la entrada del Palau Moxó.
El retablo de Joanot de Pau, tal y como se podía ver antes de la venta, a la entrada del Palau Moxó.

El revuelo generado tras publicar EL PAÍS que el palacio se había vendido no solo ha llevado a que los grupos de la oposición pidieran explicaciones al consistorio de Ada Colau por dejar perder la oportunidad de adquirir el inmueble por 7,3 millones de euros. También a que los historiadores del arte quisieran saber qué obras y qué piezas contenía el palacio barroco y su importancia. Alberto Velasco, conservador del Museo de Lleida, especialista en pintura gótica, ha comprobado que el retablo que los Moxó identificaban como del Maestro de Cérvoles es en realidad obra de Joan Pau Guardiola, Joanot de Pau, pintor documentado entre 1500 y 1548, con producción en tierras de Lleida, que tiene la particularidad de que se conoce también que era sordomudo de nacimiento, tal y como refleja los textos de la época localizados en Cervera.

En algunos documentos conservados que hacen referencia al pintor se menciona que era 'mut a natura', mudo de nacimiento

"Hace tiempo que tenía noticias del retablo, sabía que estaba en una colección particular, pero al ver la publicación de la venta del palacio y que había un retablo del siglo XVI que venía de Montcortés he podido comprobar, por fotos, que se trata de una obra de Joanot de Pau realmente importante que se conserva aparentemente entera", explica Velasco, que ha estudiado a este pintor y establecido un primer catálogo de sus obras a partir de la comparación estilística; un trabajo que publicó en 2011 en su libro Devocions pintades. Retaules de les valls d'Àneu (segles XV-XVI). En el retablo, la Virgen aparece representada en varios de los comporatimentos; además de una predela con santos y un obispo; en una pieza en la que la que destacan los dorados de pan de oro.

El retablo de Joanot de Pau situado hasta hace poco en la entrada del piso noble del Palau Moxó de Barcelona.
El retablo de Joanot de Pau situado hasta hace poco en la entrada del piso noble del Palau Moxó de Barcelona.

El retablo, explica Velasco, es conocido desde que en 1938 el estudioso americano Chandler Rathfon Post lo atribuyó al Maestro de Ciervoles y parece que Agustí Duran y Sanpere secundó la opinión; los dos relacionan el retablo de Montcortés de los Moxó con el de Ivorra y Timor, otras dos localidades leridanas. Post tuvo que ver el retablo en Barcelona ya que, como vimos, en 1934 ya estaba en el palacio barroco de los Moxó. En cuanto a la fecha de realización, según Velasco, no hay duda de que se realizó alrededor de 1495. "Fue cuando el maestro de obras Joan Barrufet contrató la remodelación del castillo de Montcortés, por lo que hay que suponer que poco después debió decorar la capilla y realizarse el retablo".

Para Velasco atribuir un nuevo retablo de Joan de Pau es muy importante. "Sirve para profundizar en la trayectoria del pintor y aporta un conocimiento fundamental sobre su figura, ya que se trata de una obra completa del artista que trabajó casi siempre en el entorno de Cervera".

En pintura gótica no siempre se conoce la autoría de los retablos. De Joanot de Pau se sabe por la documentación que pintó todas estas obras, pero además, también su condición de sordomudo. "En algunos de los documentos conservados que hacen referencia al pintor Joan de Pau se hace mención a que era 'mut a natura', mudo de nacimiento, o que estaba impedido para oír y hablar". Por eso, en muchos de los contratos es, sobre todo la madre, pero también la mujer, las que aparecen como parte contratante para realizar una obra. Una condición que no le impidió ganarse bien la vida con la pintura.

Mujer e hija, prostitutas

Se conocen un buen número de documentos de las trayectoria vital y profesional del pintor Joanot de Pau. Quién eran sus padres, su aprendizaje, sus primeros trabajos, el nombre de su mujer y sus dos hijas: Castellana Isabel, Luisa y Joana Àngela. También que la mujer y la segunda de las hijas se vieron envueltas en un escándalo de prostitución en 1527. Según la documentación, tras detectar que en casa del pintor entraban y salían hombres por detrás de la casa el concejo decidió tapiar la puerta. También quitó la custodia de la hija al matrimonio. Ese mismo año Joana Ángela se casó con el también pintor Jeroni Pobla, llamado Malasangre, de una parroquia vecina. "Por otro documento sabemos que el problema no era otro que la mujer y la hija del Joanot de Pau hacían competencia desleal al concejo, que era quien controlaba el prostíbulo municipal", explica Velasco.