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David Lang rechaza las etiquetas musicales

La obra del compositor estadounidense pone el broche hoy al Sónar en el Auditori

El compositor David Lang.
El compositor David Lang.

La balsámica música del norteamericano David Lang, presentado habitualmente como una de las figuras de la corriente musical del posminimalismo, se encargará de poner el broche final al Sónar en el Auditori de Barcelona este domingo. Death Speaks son cinco singulares canciones compuestas por Lang que da voz a la muerte. Una obra que se estrena en España de la mano del colectivo berlinés Stargaze, liderado por André de Ridder. Y será una voz, la de Nora Fischer, la que de vida a una selección de diversos textos lieder de Franz Schubert. Uno de los compositores que ha inspirado creaciones de Lang: “Realmente es muy difícil que pueda escoger entre los clásicos. ¡Los amo a todos! Tengo mucho respeto por todos los compositores en cualquier género musical o estilo o período de tiempo. Cada uno tiene algo en su música que no se puede obtener de nadie más. Aunque si realmente tuviera que quedarme con uno, sería Bach”, explica Lang en una entrevista con este periódico.

Define Death Speaks como una pieza íntima “y lo ideal es escucharla en una sala pequeña. Es curioso pensar que la mayoría de las canciones de Schubert que amamos fueron estrenadas por en una pequeña habitación, con sólo unas pocas personas escuchando”. Lang cree que es muy importante el contacto visual con el cantante, ver su gesto y expresiones faciales. Una proximidad fácil de conseguir en la sala Oriol Martorell del Auditori donde se ha programado ese concierto dentro de la programación de la Sampler Series.

Voces solistas y coros envolventes que prácticamente reducen a la música instrumental a un mero acompañamiento son algunas de las señas de identidad de parte de las composiciones de Lang muy presentes, por ejemplo, en la banda sonora de La Gran Belleza, de Paolo Sorrentino, -en los momentos de introspección de Jep Gambardella, el personaje que interpreta Toni Servillo- y en Youth, del mismo director italiano con el que Lang tiene más planes en cartera: “Estámos hablando de un nuevo proyecto del que no puedo avanzar mucho pero será muy interesante”.

La madre del músico, judía alemana, se refugió en Barcelona al subir Hitler al poder

Miembro fundador del colectivo Bang on a Can, un polifacético grupo de música contemporánea, Lang es un compositor capaz de transitar entre la ópera, inspirarse en la Pasión según San Mateo de Bach para crear The Little Match Girl Passion con la que ganó el Premio Pullitzer en 2008 o hacer la música para una coreografía. Tal vez por esa variedad de registros, a Lang no le gusta que le etiqueten como figura del postminimalismo: “No creo que a ningún compositor le gusten mucho las etiquetas. Todos hacemos cosas individuales por lo que no ayuda demasiado dar la sensación de que los compositores estamos agrupados. Y no me gusta el término postminimalismo porque da la sensación de que el minismalismo fue algo importante y ya pasó”, añade.

La música irrumpió en su vida muy pronto: “me interesé en ella cuando tenía 9 años y una vez la descubrí me pareció que toda la música era genial y me quería dedicar a ella todo lo que podía. En mi escuela tocaba en la orquesta, en la banda de jazz, en la de marcha, cantaba en el coro. Después de la escuela tocaba la guitarra eléctrica con los amigos. Lo que más me gustó fue la música experimental que venía de la tradición clásica occidental como la de Cage, Stockhausen, Steve Reich o Philip Glass. Después fui a la universidad para estudiar medicina aunque la mayor parte de mi tiempo lo dediqué a escribir música. Finalmente obtuve el doctorado en composición musical de Yale, donde ahora enseño”.

Dice Lang que para él significa mucho que su música cierre el Sónar en el Auditori de Barcelona. Una ciudad con la que tiene una especial relación porque su madre – el músico es judío-, alemana de nacimiento, se refugió en Barcelona con la subida de Hitler al poder en Alemania. Creció en la capital catalana como refugiada durante tres años hasta el estallido de la Guerra Civil cuando se fue a los Estados Unidos: “estoy muy agradecido al Sónar de que programe mi música pero, además, estoy convencido de que sin España , yo no estaría aquí”.